Quitarse un peso de encima

Quitarse un peso de encima

Luis Figo, Eusebio, Rui Costa o Paolo Futre son algunos de los nombres más ilustres que han vestido la camiseta de la selección portuguesa de fútbol. Jugadores acostumbrados a ganar títulos con sus equipos, pero que nunca consiguieron levantar un trofeo con el combinado nacional.

Una herida que se hizo más grande, si cabe, cuando una sorprendente Grecia les arrebató la Eurocopa en su propia casa en una final histórica. Después de aquello, la sensación generalizada fue de que se había dejado pasar la oportunidad, y de que nunca volverían a tener un título internacional tan cerca. Pero, 8 años después, Fernando Santos y sus pupilos han conseguido, por primera vez, colocar el nombre de su país en un trofeo.

El comienzo de esta historia se remonta al año 2014, cuando la federación portuguesa, después de un mal papel del equipo en el Mundial celebrado en Brasil, decide nombrar seleccionador a Fernando Santos. El camino hacia la Eurocopa está marcado por una irregularidad notable, con una derrota contra Cabo Verde de por medio. Un equipo de extremos, con jugadores de un amplio recorrido en el mundo del fútbol y otros insultantemente jóvenes, llega a Francia con la atención puesta en el estado de salud de su principal estandarte, Cristiano Ronaldo, lo que todavía deja más dudas sobre el posible rendimiento del equipo.

FASE DE GRUPOS

La selección de Fernando Santos queda encuadrada en un grupo, a priori, asequible, con Islandia, Austria y Hungría. El equipo ejecuta bien su idea, con un juego de mucha combinación, pero no es suficiente para ganar y apenas consiguen tres empates en las tres jornadas. Las nuevas reglas FIFA les favorecen y consiguen pasar a la siguiente ronda como uno de los mejores terceros, algo que aviva el negativismo presente en la prensa portuguesa.

OCTAVOS DE FINAL

En la primera ronda de la fase del KO se les presenta, quizá, el equipo que más miedo sembraba a sus rivales en todo el torneo, la Croacia de Modric. Ante esta tesitura, Fernando Santos decidie dar un giro de tuerca al equipo, centrándose en darle consistencia en defensa antes de pensar en atacar. Sorprende decidiendo incluir a Adrien Silva en el once titular con una misión muy específica, no alejarse a más de dos metros de Luka Modric. La estrategia le sale a la perfección y el genio de Zadar apenas consigue tocar el balón con espacios, lo que provoca un cortocircuito en el juego croata, que llega en contadas ocasiones a la portería rival. Así se llega a la prórroga y ahí, con una contra letal, el equipo portugués consigue poner el marcador en su favor de forma definitiva.

CUARTOS DE FINAL

Tras eliminar al “coco” de su parte del cuadro, los portugueses ya ven el torneo desde un prisma de mayor positivismo. En los cuartos de final se enfrentan a una Polonia que forma con dos líneas de cuatro atrás y tiene en sus dos delanteros sus principales argumentos ofensivos. Con este panorama, Fernando Santos vuelve a sorprender incluyendo en el once titular a Joao Mario y a Renato Sanches, con el claro objetivo de imponerse a su rival en el aspecto físico. El encuentro es muy igualado, llegando empatado al final del tiempo reglamentario e, incluso, al final de la prórroga, en parte, gracias a una gran actuación de Pepe en el eje de la zaga. En la tanda de penaltis, emerge la figura de un Rui Patricio determinante que le da a su equipo el pase a la siguiente ronda.

SEMIFINALES

En el último escalón antes de la gran final, se planta la sorpresa del torneo, una Gales con un Gareth Bale sublime y a la que parece salirle todo bien. Pero el equipo galés tiene un problema, les cuesta demasiado imponerse a partir del dominio del balón, algo que favorece a la selección lusa. Los de Fernando Santos deciden darle la posesión del balón a su rival y ejecutar una presión muy selectiva que les permite buscar la espalda de una defensa especialmente lenta en transición. Así, y con dos goles en apenas tres minutos, Portugal finiquitó la eliminatoria y se plantó en la final.

FINALPortugal v France - Final: UEFA Euro 2016

Ocho años después Portugal volvía a plantarse en una final de Eurocopa, pero esta vez no eran ellos a los que se les exigía la victoria ya que jugaban contra la anfitriona, una selección gala que había dejado dudas durante todo el torneo pero que poseía a las individualidades más determinantes del mismo. El primer golpe se lo llevaron los portugueses cuando, a poco de empezar el partido, tuvieron que ver como Cristiano Ronaldo, el hombre al que se encomendaba el país, tenía que retirarse del campo lesionado. En ese momento el equipo decide apostarlo todo a defenderse, que, aunque no resulta muy efectivo, surte sus frutos en base a una gran actuación de Rui Patricio y al fallo en los disparos de su rival. El árbitro señala el final y la selección lusa tiene que volver a jugarse el partido en la prórroga, donde emergió el futbolista que menos se esperaba. Éder, que había entrado al campo antes del final del tiempo reglamentario, controló, batalló y se giró para marcar el gol más importante de la historia de su país , el gol que les permite a los portugueses quitarse el peso del fracaso de sus hombros para siempre.

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