El tango de ‘Facu’

El tango de ‘Facu’

Son pocas las veces que un chaval pequeño, no demasiado fuerte, y en baloncesto argentino además, consigue hacerse un hueco en el mundo del baloncesto, pero no solo eso alcanzarlo sino deslumbrar entre los más grandes para hacerse gigante. Y es cierto, aunque una de estas escasas oportunidades pertenece al protagonista de nuestra historia, Facundo Campazzo.

”Y todo a medía luz, crepúsculo interior ¡qué suave terciopelo, la negra luz de amor!”. Así versa uno de los tangos mundialmente conocidos, firmado por el gran Carlos Gardel. Hoy no hablaremos de baile, música y ni siquiera de tango, pero si de uno de los compatriotas de Gardel, quien con su estilo, delicadeza y estética en esto del basket ha sido capaz de enamorar a las masas con tan solo deslizar el balón entre las yemas de sus dedos, como si de un suave tango se tratase.

Los caminos del argentino nacido en Córdoba y el deporte de la canasta se unieron cuando ‘Facu’ cumplió los trece años y se unió a las filas de su club municipal. A tenor de su rápido avance, en 2007 no tardaron en llamarle por teléfono sus vecinos de la Unión Eléctrica, un importante club a nivel nacional. Tan solo le bastó un año para consolidarse como el líder indiscutible de su equipo pese a su altura, y alcanzar por doble partida el título nacional en dos categorías distintas.

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Entonces, el veloz playmaker no sabía aún que en su visita a la cancha de Peñarol había dejado perplejo a gran parte del cuerpo técnico rival, cuestión que le permitió optar a entrar en las categorías inferiores un año después. Otro enorme paso en su carrera profesional. A pesar de contar poco para el técnico durante la temporada 2008/2009, la magia que corría por los dedos de Campazzo comenzó a hacerse indiscutible entre el público, merced a varias buenas actuaciones en el playoff de la LNB. En una de las anécdotas que protagoniza, se dice que en el primer entrenamiento con el equipo absoluto, robó la pelota en la primera jugada y corrió como un rayo hacia la canasta para regalar un mate al entonces jugador de la escuadra peñarolense, Byron Johnson. A esas alturas, tras llevar solo cinco años jugando, ya se estaba gestando la figura del base que es a día de hoy.

Un chico humilde, trabajador, talentoso, aquel que pasaba las horas como minutos en el gimnasio Américo Gutiérrez, vería recompensada su labor en la siguiente campaña. Jugador clave en el Torneo Súper 8, ya contaba con minutos regularmente, unido a la retirada del baloncesto profesional del base titular en Peñarol, hicieron que la explosión de ‘Facu’ fuera inminente. Así llego la brillante 2011/12, en la que anotó más de 14 puntos por choque y repartió 6 asistencias. Julio Lamas, seleccionador nacional argentino, se hizo eco del loco bajito que estaba maravillando en la competición doméstica y las inferiores de la selección. Con 21 años, Campazzo recibía la gran noticia, formaría parte de la plantilla que disputaría los JJOO de Londrés 2012.

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Desde cadetes, el cordobés estaba acostumbrado a formar parte del combinado nacional, pero los Juegos Olímpicos le sirvieron como escaparate ante el mundo, ya que su reconocimiento no llegaba más allá de las fronteras del basket argentino. 18 minutos por encuentro avalan su buen trabajo, destacando sus más de 3 pases de canasta, además de suplir fiablemente a todo una leyenda tanto Argentina como en España, Pablo Prigioni.

Las dos siguientes temporadas en el conjunto del Mar de Plata sirvieron para incrementar su popularidad a nivel global, y empezó por fin a sonar su nombre con fuerza en el mercado europeo. No obstante, a pesar de que la mayoría de gente supiera que esa iba a ser la última campaña de ‘Facu’ en su tierra natal, el chico se marcó un gran Mundial, rozando los diez puntos por noche y sobre todo, ofreciendo una imagen de seguridad en su juego abismal para la edad que tenía. Ésto hizo que el Real Madrid se decantara por firmarle en un proyecto bastante jugosos y plagado de jugadores con reputación, de primer nivel.

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Delante suya, los dos Sergios, Rodríguez y Llull, a los que el mismo se refería como ”dos de los mejores directores de juego en el continente”. El plan de ruta confeccionado por los blancos llevaba fraguándose desde el año anterior, pero el fracaso en Euroliga provocó algunos ajustes para optar a no perder la que sería su tercer final consecutiva cayendo derrotados.

Campazzo ocupó en primera instancia el rol desempeñado por Dontaye Draper, quien había cambiado Madrid por Estambul, a un nivel de juego bastante convincente. Desgraciadamente, los minutos de los que disponía se volvieron en su contra al sufrir una lesión de tobillo. A partir de este momento, la temporada de Campazzo no iba a ser la misma. Su incidencia en el equipo contrastaba claramente con su papel de valuarte en Peñarol, y aunque el base quedara descartado de la Final Four que encumbró al club merengue como campeón en su propia ciudad, se hizo con uno de los palmarés más envidiables de toda Europa.

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Las cosas no mejorarían al tener en cuenta la prematura explosión de la joya eslovena, Luka Doncic, acaparando atención mediática y, lo más importante, técnica. Laso decidió hacerle ficha con el primer equipo, cosa que nublaba el futuro de ‘Facu’ en la capital de España. Pero entre toda la vorágine, el ineterés de algunos conjuntos por hacerse con los servicios del argentino en calidad de cedido crecieron como la espuma. Una nueva vía de posibilidades se había abierto.

En tan solo unos días, el comunicada oficial del Real Madrid salía a la luz. Campazzo jugaría en Murcia la siguiente campaña. El cielo se le abrió de nuevo, la mejor de las oportunidades se presentaba ante él, para afrontarla como el chico que dio el salto por primera vez a la edad de 17 años. Antes, los Panamericanos de Toronto. Las expectativas se convirtieron en realidad, y la promesa aportó más de 15 tantos de promedio en cuatro partidos, erigiéndose en el líder de una selección sin ninguna de sus estrellas presentes.

A la vuelta le esperaría Fotis Katsikaris brindándole toda su confianza. Facundo, ávido de arrancar. La máquina tardó solo una jornada en engrasarse y el tarro de las esencias se destapó sin complejos, encontrando en Lima a su mejor aliado por encima de los aros. El gran momento vino acompañado con la vuelta de Antelo y la inmejorable actitud de un conjunto que sorprendía y sigue sorprendiendo. Pese a no contar con el interior brasileño, quien fichó por el Real Madrid precisamente, Campazzo ha ido dejando muestras de su impecable calidad en cada encuentro, incluso derribando récords al ser el tipo más pequeño (1,79 cm) en hacer un mate en ACB.

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La fantástica afición murciana está rendida a sus incontables genialidades en una relación de complicidad mutua. A sus 25 años, ‘Facu’ ya ha advertido de que no desea tener el mismo papel que tuvo en la 2014/15, volviendo para ser importante. Sin duda, su labor lo está mereciendo merced a la insistencia, trabajo, talento, garra y voluntad del mismo hombre que desafió el tópico de la estatura en el baloncesto, para romper los moldes con el sutil tango que desprende cuando el balón llega a sus manos.

 

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