Tony ”Give me the ball” Mitchell

Tony ”Give me the ball” Mitchell

Estudiantes añade a uno de los mejore pistoleros en Europa a su róster, Tony Mitchell. Una vez más los colegiales se han movido rápido para hacerse con los servicios del alero que está revolucionando el Viejo Continente con sus vuelos, y sobre todo su insaciable hambre de anotar.

”Give me the ball” no es un mote al azar ni una frase que el propio Mitchell haya disparado, sino una paradoja de su propia manera de jugar a esto llamado baloncesto, un deporte convertido en modo de vida, ya sea uno u otro continente Tony sigue disfrutando con lo que más le gusta, lo que más le hace feliz y hace feliz a muchos otros con su juego. El polémico ‘forward’ americano aterriza en Madrid para unirse a la disciplina colegial, y que menos que repasar su figura.

Proveniente de una pequeña localidad del estado de Georgia, Mitchell despuntó en el instituto como el que más, sumándose a la lista de jóvenes promesas del país. A pesar de verse en la encrucijada de tener que esoger destino universitario, Alabama y su proyecto sedujeron a un joven y estirado jugador que ya sobrevolaba bastante alto por los cielos de los pabellones. Los ‘Crimson Tide’ adaptaron pronto al georgiano que resultó estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado, seleccionado en el mejor quinteto novato de la Southeastern Conference. Tampoco iba a decrecer su nivel durante la segunda campaña, y se coló entre los cinco mejores de su conferencia. Pero los problemas llegaron.

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Unos meses después de comenzar la temporada, la Universidad de Alabama lanzó un comunicado en el que anunciaba la expulsión de Mitchell, que se encontraba en su tercera temporada con unos promedios de 12,7 puntos y 6,7 rebotes, por ”conducta perjudicial” para el equipo. Con las miras puestas en el Draft de aquel año, el estadounidense vio como su nombre no salía ni en primera ni en segunda ronda. No tuvo miedo, sino que se dispuso a ganarse el hueco en la mejor liga del mundo como muchos jóvenes universitarios suelen hacer, por medio de la D-League.

Pese a ser una liga menor, las exigencias de las ‘Mad Ants’, conjunto afiliado a tres equipos distintos de la NBA, era inmensa. Mitchell debutó con nota y se marcó una d elas mejores temporadas de su vida, sobrepasando la veintena de puntos por partido en la campaña y proclamándose el mejor Rookie del año, volviendo a repetir en el mejor quinteto absoluto de la liga.

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Pero sus ansias de NBA pasaban por buscar un escaparate jugoso, y la idea de jugar en Filipinas le atrajo. Posteriormente, y sin ninguna llamada de la NBA, comenzó su odisea por las ligas de verano con los Celtics y los Knicks, aunque solo consiguió un contrato con la franquicia china Northeast Tigers, donde tras 11 partidos regresó a los Mad Ants para acabar ganando el primer título de la historia del equipo y conquistando el concurso de mates de Nueva Orleans, merced a una actuación soberbia. Sin duda alguna, el mejor momento de aquel curso fueron los tres partidos que pudo disputar con los Bucks, a pesar de no gozar de todos los minutos que hubiera deseado.

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Sin apenas ocasiones de dar a conocer su calidad, el persistente alero firmó hace dos veranos con el modesto Aquila Basket Trento, y desde el primer día consolidó sus buenas sensaciones en la LEGA, alcanzando más de 20 puntos por encuentro y casi 6 tableros, unidos a alrededor de dos pases de canastas, suficiente para ser galardonado con el MVP a jugador más mejorado. Su incansable saciedad de baloncesto no se dejaba tambalear y los aros rebotaban cada noche con más fuerza, cuando Tony se balanceaba una y otra vez, cada fin de semana con más fuerza.

Y otra vez sin rastro de llamadas. En última instancia, la escuadra de Volgogrado tocó en su puerta, y como era de esperar, el carismático jugador dijo que sí inmediatamente. Maletas, facturación y a la fría Rusia. Hace unas semanas la versión original del club, admitía que la rescisión de Mitchell se debía a su inadaptación, aunque diversas fuentes señalan unas supuestas desaveniencias insalvables entrenador-jugador. Lo que si queda claro es que en los cinco partidos disputados, elevó su cifra de puntos hasta los 21 por choque, además de una descomunal puesta en escena en Eurocup con 36 puntos en su último y definitivo encuentro con los del este de Europa. No podemos conjeturar qué ocurrirá en las próximas semanas, cómo se adaptará o si será la solución definitiva, pero si que es cierto que Mitchell volverá a entonar el ”give me the ball”.

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