Blatt, víctima del descontrol y la inexperiencia

Blatt, víctima del descontrol y la inexperiencia

Todo comenzó en julio de 2014. Blatt venía de ganar la Euroliga con el Maccabi de Tel Aviv. Dan Gilbert estaba maquinando un proyecto ilusionante. Había conseguido convencer a LeBron James para que volver (“The Return”) al equipo de sus amores, Los Cavaliers. El propio James abandonó la disciplina de Ohio en busca del ansiado anillo en 2010. Quería dejar de ser un “Ringless”. Tras encadenar 4 Finales consecutivas y ganar 2 de ellas se sentía motivado y preperado para comenzar el asalto, un nuevo reto e ilusionante. No acababa aquí. Habían adquirido, como número 1 del Draft, a Andrew Wiggins. Entonces se produjo un traspaso a tres bandas en el que aparte de Cleveland se vieron involucrados Minnesota y Philadelphia. Minnesota recibió a Wiggins, Bennett, Young y una primera ronda de 2018. Los Cavaliers a Kevin Love. Y, por último, los 76ers a Mbah Moute, Svhed y una primera ronda de 2015 procedente de Miami.

Volviendo a Blatt, tenía mucho que perder. No tenía experiencia en la liga norteamericana. Y Tanto los fans y la prensa lo estarían esperando. Si el equipo se desviaba del camino, el técnico israelí iba a ser el primer señalado. El comienzo no fue fácil. 20 derrotas en los primeros 39 partidos. David Blatt en el disparadero y James lesionado. La entidad debía reaccionar. El objetivo era el título y se encontraban muy lejos de él. Para ello ficharon a Mozgov, JR Smith y Shumpert. LeBron se había recuperado de una lesión que le había apartado 2 semanas de las canchas. Y el cambio se hizo notar. La defensa mejoró notablemente y obtuvieron 32 victorias por tan solo 9 derrotas. Hicieron de ‘The Q’ un fortín con 17 victorias en 18 partidos. Incluida a los futuros campeones, Los Warriors.

El equipo había cogido forma y llegaba el momento de verdad, los PlayoffsBlatt 2.0.  La suerte la iban a tener en contra. Mientras que Olinyk había lesionado a Love e Irving, que se fracturó la rótula izquierda en las pasadas Finales. Todo en cuesta arriba y LeBron se creció ante la adversidad. Dio todo lo que tenía para evitar su cuarta derrota en Finales, con registros estratosféricos (35.8pts-13.3rebs-8.8asist), pero no fue posible.

Durante aquellas Finales la defensa fue rocosa. Ritmo lento y partidos a pocos puntos. Pero a partir del cuarto encuentro, Kerr introdujo el small-ball de inicio, se vieron desmoronados sus esquemas y esperanzas. El ‘LeBronsistema’ no fue suficiente. Cayeron derrotados por un equipo que va camino de convertirse el legendario. En este segundo curso, mientras que los resultados acompañaban, el juego no. Los ataques se reducían al talento de los jugadores, a que fuesen capaces de crearse su propio tiro a través del dribbling o el pick&roll. Había poca elaboración en ellos. El balance era de 30-11 pero la cúpula parecía tener la decisión tomada desde el 18 de enero cuando los Warriors arrasaron en Cleveland. Dos derrotas contra el Golden State, la segunda de 34 y otra contra Spurs parecían ser las grandes culpables. En los grandes equipos el entrenador marca la diferencia y los Cavaliers se encontraban un peldaño debajo de sus máximos enemigos por el campeonato.

Que LeBron es muy bueno no es discutible. Ya es leyenda. Es probable que cuando finalice su carrera entre en el Top-10 histórico. Pero su nivel como jugador no le otorga la capacidad para actuar como General Manager y de ser así quizá ahí esté el problema. En Warriors Kerr es el que más manda. En Spurs con Popovich lo mismo. Estas voces acusadoras le llevan persiguiendo a James bastantes años. Ya le pasó en su etapa pasada en Miami. Cada uno tiene que saber cuál es su rol y centrarse exclusivamente en este. No obstante hay más. Kevin Love. Jugador por el que se hizo un gran esfuerzo por adquirirlo y que no ha respondido a las esperanzas puestas en él. No encuentra su sitio en la pista y en ataque se remite a lanzar tiros exteriores desde una esquina. Desde la cúpula tal vez no hayan sido pacientes con Blatt. Es el entrenador con mejor porcentaje (73.2%) que ha sido despedido en toda la historia del deporte americano. Además ha abierto el camino de cómo jugarle a los todopoderosos Warriors. Asimismo cabe destacar que desde el vestuario recuerdan que no se sabía algunas normas de la NBA como sucedió en el Game 2 en la serie vs Bulls. También se dice que tenía miedo a LeBron, que no era capaz de echarle reprimendas o decirle cuáles eran sus fallos a la hora de repasar los partidos. Blatt no se hizo respetar como era debido. Oficialmente sí pero en el fondo no era el que más mandaba.

Para nadie es agradable un despido. Desde ahora deberán emprender sus caminos por separado. Los Cavaliers seguir peleando por un título que a día de hoy parece muy difícil y Blatt pensar si vuelve a Europa o quedarse en Estados Unidos a ver si puede volver a ejercer su profesión.

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