Reflexiones Post-Tour

Reflexiones Post-Tour

Una vez finalizado el Tour de Francia, llega el momento de hacer balance con lo que nos han dejado estas tres semanas de carrera. Es realmente difícil escribir este artículo, adoptar la postura de un informador, abandonando la posición de amante de este deporte. Por ello, es preciso dejar pasar el tiempo, y no permitir que el calor del momento nuble nuestro juicio. Dicho esto, y tomadas las debidas precauciones, podemos decir que ha sido el peor Tour de Francia de la historia. Sí, han leído bien, una carrera centenaria, un icono, que en este 2016 ha tenido el peor nivel jamás visto.

La conjunción de factores que se han dado en este Tour son difícilmente igualables, prácticamente todo aquello que podía fallar ha fallado, y en algunos casos de forma estrepitosa.

El Recorrido

La materia prima de por sí era defectuosa, pese a haber etapas muy bien trazadas, su colocación en la carrera y el recorrido global ha hecho que ninguna destaque. La descompensación a favor de los escaladores ha hecho que no hayan sido necesarios los ataques lejanos. El poco valor que se viene dando a la crono llana en los últimos años y la excesiva dureza, con abundancia de finales en alto, invitan a los ciclistas a guardar fuerzas y reservarse, dejando pasar en el camino numerosas ocasiones de mover la carrera.

Los Contendientes

En lo que a la lucha por la clasificación general se refiere, hemos tenido a Chris Froome, y a continuación, la nada más absoluta. De sus dos principales rivales a priori, Alberto Contador tuvo que abandonar, y Nairo Quintana ha mostrado un nivel muy por debajo del que se presupone, unido a su habitual falta de valentía para buscar ataques lejanos.

El resto de candidatos a la general, simplemente distan mucho de ser hombres Tour, ya sea por juventud, condiciones, o actitud en carrera. Desde que Froome se vistiera de amarillo en los Pirineos, hemos visto las etapas sucederse sin ningún tipo de ataque que buscara el primer puesto en la general. La tónica de este Tour han sido los ataques cerca de meta, minimizando pérdidas y anulando completamente cualquier apuro que pudiera pasar el líder. Poco más se puede pedir, cuando la gran mayoría de ciclistas ya se conforman con la posición que ocupan en la clasificación general.

Majka y Zakarin fueron los más fuertes cuesta arriba, pero no les bastó para el triunfo de etapa. Imagen: ASO/A.Broadway

Majka y Zakarin, dos de los pocos ciclistas combativos en este Tour. Imagen: ASO/A.Broadway

Los Equipos

En este caso, la conclusión es clara: el único equipo que venía a ganar el Tour era el Sky. El resto de equipos se han limitado a quejarse por la superioridad de los británicos, pero en ningún momento han tratado de desbancarlos ni forzar situaciones de carrera que les perjudicaran. El único equipo que ha salvado su orgullo ha sido Astana, pero las piernas de Fabio Aru no estuvieron a la altura del trabajo realizado por sus compañeros.

Mención especial merecen los parones en determinados momentos, realizados por iniciativa propia, para esperar a ciclistas. Con un criterio totalmente arbitrario (se espera a Froome, en la Ventoux, pero no a Porte cuando pincha). Probablemente una muestra más de la falta de respeto por parte de ciclistas y directores a su profesión, desvirtuando a propósito y deliberadamente la competición.

La Organización

Probablemente lo más sangrante de este Tour. Porque a falta de ataques, la imagen para la historia de esta edición será el maillot amarillo corriendo a pie en el Mont Ventoux. Todo esto debido a un caos organizativo sin precedentes que acabó con un exceso de público en las cunetas y varios ciclistas en el suelo a causa de las motos y el embotellamiento generado. También cabe recordar la caída de una pancarta el día del Aspin al paso de Adam Yates, o las largas esperas que han tenido que soportar los ciclistas para llegar desde meta a sus respectivos hoteles.

La Nota Positiva

No todo es crítica en este artículo, y es que el ciclismo, incluso en sus momentos oscuros, siempre ha sido capaz de sobrevivir, y de dejarnos grandes recuerdos. En este Tour, las fugas de montaña han cumplido ese papel, con ciclistas ambiciosos de verdad que han luchado un día tras otro, dignificando su profesión y dando a los aficionados el único espectáculo a la altura de la “Grande Boucle”. Stephen Cummings, Rafal Majka, Tom Dumoulin, Jarlinson Pantano, Ilnur Zakarin, Peter Sagan, Thomas de Gendt, Dani Navarro, Julien Alaphilippe o Serge Pauwels han sido las verdaderas estrellas de la carrera, luchando siempre que podían, algunos logrando triunfos de etapa y maillots, otros simplemente ganándose la admiración y la empatía de el público. Ciclistas como ellos, cada uno con su estilo, son los que necesita el ciclismo, ciclistas ambiciosos, que no se conformen con el segundo puesto, que salten del pelotón para irse en fuga, aunque sus posibilidades sean escasas, que compitan hasta el límite de sus fuerzas, aunque también sean escasas. Mientras existan ciclistas como ellos, seguirá existiendo el verdadero ciclismo.

Damián Martín

Damián Martín

Apasionado del ciclismo. Estudiante de Física en la ULL y de fagot en el conservatorio de Tenerife.
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