Sócrates: fútbol y democracia

Leer acerca de Sócrates no es leer acerca de fútbol, sino de vida. Hablar acerca de Sócrates solo es fácil por saber que de tanto escribirle, no morirá nunca del todo. Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, nacido en Belén un día 19 de Febrero de 1954, es un futbolista eterno. De alto porte, pelo largo y barba, su imagen nunca se perderá en el olvido de quien ame este deporte.

UNA VIDA LIGADA AL NEGRO Y BLANCO… Y A LA VERDE AMARELA

Sócrates3Hermano mayor del también futbolista Raí, supo enfocar bien su carrera a lo que él entendía como digno. Su idea de que “fue más feliz, cuando jugaba en campos de tierra” se mantuvo tras pasar por seis clubes de gran prestigio. La trayectoria de Sócrates fue desempeñada en numerosos conjuntos, desde 1972, en el que debutó con Botafogo, hasta 1992, en el que el Santos pudo despedir al doctor del fútbol brasileño en su retirada de los terrenos de juego. Pasando por Fiorentina y Flamengo, además, el club de su vida siempre fue Corinthians. Jugando un total de 297 partidos y marcando 172 goles, pasó en el conjunto albinegro seis años de su vida, pero se colocó para siempre en su mente y corazón. Él fue de Corinthians y Corinthians fue por él. Además de sus clubes, Sócrates se erigió capitán del Brasil más castigado por la mala suerte en los mundiales, conduciendo a la verde amarela en dos copas mundiales (España 1982 y México 1986), volviendo las dos ocasiones a su patria natal sin trofeos, cuando en ambas salieron con la vitola de favoritos. En aquel entonces él dio todo a un país que no tenía nada. Una generación gloriosa que recibió el castigo de los resultados. Ese cruel mal que acampa en muchos de los grandes equipos de la historia, que sin ganar merecen tener un lugar entre los vencedores.

Que le llamaran doctor respondía a su licenciatura en medicina, pero bien podría ser un tributo a su dominio del juego sobre el campo. Su 1´92 de altura no le hacía torpe sino que le daba posibilidad de mirar más lejos de una jugada más larga en pos de conseguir la victoria en el partido. Superdotado en la técnica, no esquivaba los balones lejanos para intentar un lanzamiento a portería. Su capacidad para regir el juego de un Brasil de ensueño le hizo merecedor de ser considerado en varias ocasiones, uno de los mejores futbolistas y centrocampistas que han existido nunca. El mismo Pelé lo incluyó en la lista de los 125 mejores jugadores vivos (2004, en el momento de su creación) que la FIFA le encomendó, junto a otros grandes históricos del mundo del balón.

UN LÍDER HECHO FUTBOLISTA

SócratesJugador intelectual, con ideas claras y con una sobriedad sobrehumana para asimilar victorias y derrotas, su talante subversivo y crítico y su imponente físico le hacían un hombre al que tomar en cuenta. El llamado “rey del pase de tacón”, no se consideraba un atleta, sino un “artista del fútbol”. Entendiendo el fútbol como arte, como algo más que correr con la pelota, este mediocampista brasileño utilizó el deporte rey para revindicar la soltura y la belleza de este deporte y fomentar el buen trato a lo que este significaba. Sin embargo, su lucha iba más allá.

Sócrates y su equipo llevaban a votación todo lo relativo al club, exportando a todo lo necesario para el club y el equipo a una democracia particular de los jugadores y los técnicos en la llamada “Democracia Corinthiana”. Estas votaciones supusieron todo un ejemplo en un país que veía como poco a poco, la dictadura militar reinante iba dando paso a algo de participación social en unas calles ansiosas de libertad. Esa necesidad de voto, de democracia, se dio rienda suelta en los vestuarios de un equipo de fútbol, deseoso de disfrutar de los timones de sus funciones, de sus decisiones y hasta de sus propias vidas.

UN EJEMPLO DE VIDA, PROFESIONALIDAD Y RESPETO

Sócrates2Cuando en una ocasión, tras una derrota del Corinthians contra Guaraní en el estadio de Pacaembú, la afición intentó agredir a los jugadores, que se vieron forzados a resguardarse en los vestuarios, Sócrates incluido. Tras este suceso, Sócrates y el Corinthians encadenaron una serie de victorias asombrosas, con el medio como líder. Sin embargo, en ninguno de los goles que el capitán marcaba, lo celebraba. Esto desembocó en que la afición consultara a este el porqué de su negativa a celebrar sus goles. El medio supo responder que recordaba la vez que querían pegarle, y que nada funcionaba así: necesitaba la afición ir al ritmo del equipo y no al revés. Armonía y sapiencia en unos valores más allá del resultado. La afición, contra todo pronóstico, recogió el guante y Corinthians supo ganar hermanada con su afición, dando su ejemplo de vida y decisión, una vez más.

LA CAÍDA ANTICIPADA DE UN CARÁCTER INMORTAL

El 4 de Diciembre de 2011 se nos marchó este ídolo del fútbol mundial, cumpliendo con los pronósticos que su delicada salud parecían anticipar. Una crisis provocada por una cirrosis causada por años de consumo incontrolado de bebidas alcohólicas hizo que este sabio de barba, estetoscopio y balón nos dejara un poco más huérfanos de grandes mitos del balón. Todo Brasil lloró por él. Aficionados al balón y a las artes, que para él era lo mismo.

Aún en los días que se recuerda a la figura de Sócrates, en el moderno estadio de la Arena de São Paulo, la afición de Corinthians entona su nombre con el brazo levantado, señal que él mismo mostró en cada uno de sus goles, en cada una de sus tardes mágicas con un balón en los pies. En cada una de esas oportunidades que se nos regaló para ver a un hombre íntegro hacer arte con un balón.

Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad, pues a fin de cuentas el fútbol y la tierra tienen algo en común: ambos son una bola. Y atrás de una bola vemos niños y adultos, blancos y negros, altos y bajos, flacos o gordos. Con la misma filosofía, todos a fantasear sobre su propia vida“. – Sócrates de Souza, futbolista-artista.

Miguel Á. Ruiz
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Miguel Á. Ruiz

Director de F9 internacional y redactor de F9. Aficionado al fútbol nacional e internacional, retro y actual. Muy de Garrincha, Cruyff y Baggio. Crecí al ritmo de Guardiola, Deco y Xavi. Adoro a Raúl y a Ronaldinho. Tengo suerte de ser testigo de la época de Messi y Cristiano.
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