Un último adiós a Moses Malone

Un último adiós a Moses Malone

Esta semana se conocía la muerte de Moses Malone con tan solo 60 años. Un jugador que ejemplifica bien lo que fue la era de los 70 y de los 80 en el baloncesto. Un pionero en dar el salto desde el instituto, uno de los grandes reboteadores de siempre. Tres veces MVP y una vez campeón de la NBA, se ha ido uno de los más grandes grandes.

Malone nació en Petersburg, Virginia en 1955. Allí comenzó a jugar al baloncesto y tras pasar por el instituto local parecía que iba a ir a la cercana Universidad de Maryland, fue seleccionado en el draft de 1974 una ABA ya en decadencia. Allí jugaría en dos equipos, primero en los Utah Stars, con los que consiguió ser All Star gracias a unos promedios de 18 puntos y 14 rebotes. La siguiente temporada iría a Saint Louis, donde bajó sus números jugando con los Spirits, 14 puntos y 9 rebotes. Estábamos entonces ante un jugador delgado, por hacer, pero que ya tenía una gran presencia física.

Con la convergencia de la ABA y la NBA, en 1976 pisaba la NBA por primera vez. Pese a ser elegido en el draft de asignación de jugadores de la ABA por Portland, este sería traspasado a Buffalo. Con el equipo del norte del Estado de New York solo jugaría dos partidos, tras los cuales pasaría a Houston.

En Houston Malone empezaría a rendir desde el primer momento. En su primera temporada ya promedió 13 puntos y 13 rebotes, siendo esta última faceta una de las que más destacaría. En aquellos Rockets compartía protagonismo con Rudy Tomjanovich, Calvin Murphy y John Lucas. Ese año ganaron 49 partidos y llegarían a la final del Este pero perderían ante Philadelphia.

Al año siguiente el equipo se desplomó, solo 29 victorias, motivadas en parte por la larga ausencia de Rudy Tomjanovich tras aquel puñetazo de Kermit Washington. Eso sí, Moses iría a su primer All-Star de la NBA, evento al que iría ininterrumpidamente hasta 1989. Y es que sus promedios eran de 19 puntos y 15 rebotes.

El año siguiente, la 1978-1979, los de Tom Nissalke volvieron a Playoffs, aunque fueron eliminados a primeras de cambio por Atlanta. Malone ya era el líder absoluto de este equipo, también en ataque. 25 puntos por partido y 17 rebotes, algo que le valió el primer MVP de su carrera. Solo había necesitado tres años en la NBA para llegar al cielo. Asimismo, conseguía su primer entorchado como máximo reboteador. Era un Malone en su cima, que anotaba en la pintura gracias a su superioridad física y que tenía una tremenda facilidad para rebotear. Pese a ello, había ciertas críticas, ya que no lograba que si equipo fuese realmente aspirante y siempre se le criticó su tendencia a engordar su estadística.

Con la llegada Del Harris no mejoraron las cosas. Se metieron in extremis en Playoffs con un 41-41, y cayeron en semifinales del Este frente a Boston. La temporada de Moses fue de nuevo tremenda, casi 26 puntos y 14.5 rebotes, aunque ese año no sería elegido MVP.

Aun le quedaban dos temporadas en Houston. Al año siguiente, 1980-1981, Malone conseguía por fin llegar a la final de la NBA. Pese a una mala temporada regular, en la que solo ganaron 40 partidos, vencieron a Lakers, Spurs y Kansas City para jugar contra Boston. Y es que Houston ahora había cambiado de Conferencia rumbo al oeste. Malone había completado un gran año con casi 28 puntos y casi 15 rebotes. En las finales sus promedios fueron de 22 puntos y 16 rebotes, liderando un equipo en el que Calvin Murphy era su principal escudero junto a Robert Reid. Pero los Celtics fueron demasiado, un equipo coral en el que Cedric Maxwell se llevaría el MVP, 4-2 y el sueño del anillo se esfumaba.

En su último año en Houston, el equipo ganó 46 partidos y Malone conseguía el segundo MVP de su carrera. 31 puntos y 14.7 rebotes tenían la culpa de ello. Pese a todo, los Playoffs fueron decepcionantes, al caer a primeras de cambio con los Sonics de Jack Sikma. Sería su última serie con los Rockets, ya que en verano firmaría como agente libre con Philadelphia 76ers.

Con los Sixers siguió a lo suyo, 24.5 puntos y 15 rebotes, tercer MVP y por cuarta vez máximo reboteador de la liga. Y eso lo hacía en un equipo en el que estaba Julius Erving. Este cedió parte de su protagonismo al pívot, que era la guinda a un equipo genial, pero que siempre se había quedado a un paso del anillo. Con esta pareja y otros grandes secundarios como Cheeks, el equipo ganó 65 partidos y se pasearía por los Playoffs, perdiendo un solo encuentro. En la final de 1983 endosarían un claro 4-0 a los Lakers del Showtime. Por fin el anillo para Moses Malone, por fin el anillo para Julius Erving. Además, Malone sería nombrado MVP de las finales.

Lo que podría haber sido una dinastía, no tuvo continuidad el año siguiente pues perdieron en primera ronda contra los Nets. Mientras, Malone seguía a lo suyo, 24 puntos y 13 rebotes, y otra vez máximo reboteador de la liga.

Aún andarían cerca de volver a la Final en 1985. A la pareja Malone-Erving, ya veterana, se añadía un bisoño Charles Barkley, un jugador muy parecido a Moses Malone, aunque más pequeño eso sí. Llegaría a la final del Este, pero una vez más Boston se impondría en su camino. Malone, para no perder la costumbre, volvería a ser el máximo reboteador de la liga.

La 85/86 sería la última temporada de Malone en Sixers. El equipo estaba pasando a ser paulatinamente el equipo de Barkley. Él tenía 22, mientras que Moses tenía 30 y Erving estaba al borde de la retirada con 35. Malone hizo su último servicio con 23.8 puntos y 11.8 rebotes. Pero la pujanza del gordo Barkley explica porque Sixers le traspasó a Bullets en verano.

Malone estuvo dos temporadas con los capitalinos, donde siguió con facilidad por encima del 20-10 y siguió acudiendo al All Star. Allí hizo pareja con otro Malone, Jeff. Sin embargo, la diferencia de calidad con los Sixers era patente. Dos temporadas en Playoffs, pero eliminados a las primeras de cambio.

En el verano de 1988 firmó como agente libre por los Atlanta Hawks. En su primera temporada sería All Star por última vez, permaneciendo por encima del 20-10. Malone quería ser la guinda de un proyecto donde sobresalían Nique Wilkins y Doc Rivers, aunque los Hawks cayeron en primera ronda ese año, y el año posterior ni siquiera entraron en la postemporada, pese al refuerzo que supuso Kevin Willis en la pintura.

Moses Malone ya estaba mayor, 34 años en esa temporada y 35 en la 1990/1991, en la que por primera vez en su carrera NBA partiría desde el banco, por detrás del citado Willis y de Koncak, a quien recordarán por estar en la final olímpica de 1984. Seguía aportando pese a la edad, 10 puntos y 8 rebotes esa temporada. Pese a todo, los Hawks volvían a estrellarse en primera ronda de Playoffs y Malone hizo las maletas rumbo a Milwaukee.

En Wisconsin permaneció dos temporadas. La primera como titular con unos grandes promedios de 15 puntos y 7 rebotes para un jugador de 36 años. Allí coincidió de nuevo con Dell Harris, en un equipo donde Alvin Robertson era la otra cara conocida. Sin embargo, la siguiente temporada, la 1992/1993 apenas pudo jugar 11 partidos por problemas con una hernia de disco.

Tras esa etapa en Bucks, Malone volvió a los Sixers. Pero ya era un Malone en la cuesta abajo, que solo podía jugar 11 minutos por partido, aunque le daba para aportar 5 puntos y 4 rebotes. Aquellos Sixers estaban en su particular travesía por el desierto tras la marcha de Barkley. Y aun jugaría un año más, con 39 palos en los Spurs, aunque solo pudo disputar 17 partidos con el equipo que capitaneaba David Robinson. Tras esa temporada, Moses Malone se retiraba.

Su botín en la liga no es nada desdeñable, a su anillo se añaden tres nominaciones como MVP, así como el MVP de las finales de 1983. De hecho, en 1983 fue MVP de la temporada regular y de las finales, algo que poca gente ha logrado. 12 presencias consecutivas en All Star de la NBA entre 1978 y 1989, seis veces máximo reboteador de la liga… Asimismo, su número 24 está retirado por los Rockets y fue elegido entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Una leyenda sin duda.

 

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