El día que el Bernabéu aplaudió a Ronaldinho

El día que el Bernabéu aplaudió a Ronaldinho

El 19 de noviembre de 2005 el Barcelona ganó por tres goles a cero al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Fue una de aquellas noches que no se olvidan nunca, ni los vencedores ni los vencidos. Ambos equipos contaban con gran cantidad de estrellas y grandes jugadores en sus respectivas filas, pero los del Madrid llegaban en horas bajas, muchos de ellos en la parte final de su carrera (Zidane, Beckham, Ronaldo, Míchel Salgado, Helguera o Roberto Carlos). Todo lo contrario ocurría con los jugadores del Barça que se encontraban en pleno auge de su carrera futbolística (Ronaldinho, Eto’o, Messi, Puyol, Xavi o Deco).

El once inicial del técnico holandés, Frank Rijkaard, ya dejaba muy claras las intenciones del equipo catalán. Un joven Messi titular en el lugar de Giuly y un centro del campo con Xavi, Edmilson y Deco. Un once inicial con claras intenciones ofensivas. Con las ganas de ir desde el minuto uno a ganar el gran partido de la Liga, el Clásico.
El partido empezó con un  dominio total de los culés. Poco tardó en llegar el primer gol, en concreto 14 minutos. Una gran jugada de Leo Messi terminó con una asistencia hacia Eto’o, que regateó a los centrales rivales, y no perdonó. Batió a Casillas y abría el camino de la que sería una histórica victoria del Barça en territorio del máximo rival. El camerunés demostraba ante su antigua afición y ante Florentino Pérez, el presidente merengue que lo dejó escapar, que estaban ante el mejor ‘9’ del momento. Sólo la falta de puntería evitó que el Barcelona se marchara al descanso con dos o tres goles más en la cartera. Leo Messi y el propio Samuel Eto’o estuvieron muy cerca de engordar la cuenta, que aumentaría más adelante.

La segunda parte tuvo un nombre propio: Ronaldinho. El diez azulgrana demostró, en una de las exhibiciones que jamás se han hecho en el Bernabéu, porqué pocas semanas después lograría el Balón de Oro, un premio más que merecido. Los otros dos goles de los blaugranas tuvieron exclusivamente su sello y fueron prácticamente calcados. Los dos con el mismo patrón: jugada por banda izquierda, rompe a los defensas que le salen al paso para intentar quitarle el balón (llámense Sergio Ramos o Iván Helguera) y bate a Casillas con maestría en ambas ocasiones. Casillas se sentía impotente bajo los palos de su propia portería ante la insultante superioridad del adversario. Era incapaz de parar tanta magia, tanto juego y tanto buen fútbol. Y, para poner la guinda en el pastel, después del tercer gol, una parte considerable del público de la Castellana se levantó de sus asientos y aplaudió al mejor futbolista del mundo, que lucía la camiseta del eterno rival. El periodista catalán, Joaquim Maria Puyal, hizo célebre la frase Ara ja em puc morir (Ahora ya me puedo morir) en referencia a la ovación que recibió el brasileño en el campo del máximo oponente. Esta frase demostraba que, después de unos tiempos de hegemonía blanca y oscuridad blaugrana, el aficionado culé pasaba a sentirse superior a un Madrid en caída libre.

Con este triunfo el Barça se ponía líder en la tabla de la liga, que acabaría conquistando (junto a la Champions League) al final de la temporada. Fue un gran partido de Eto’o, de Messi y, en definitiva, de todo el conjunto catalán.

El delantero azulgrana bate por segunda vez a Iker Casillas.

El delantero azulgrana bate por segunda vez a Iker Casillas.

Pero Ronnie fue el mejor reflejo de un excelente Barça. Combinó la potencia, la velocidad, la astucia, la habilidad y la precisión. Sus goles fueron dos obras de arte, como si se tratara de Picasso o de Miró. Hasta entonces esta era la segunda mayor goleada del Barça ante el Madrid en Liga, sólo superada por el 0-5 del Barça de Cruyff en la temporada 1973/74. Por suerte desde entonces, los culés hemos vivido otras grandes noches de fútbol blaugrana en Chamartín. Y las que quedan.

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