2-6: Baño histórico en el Bernabéu

2-6: Baño histórico en el Bernabéu

El 2 de Mayo de 2009 el Barcelona se presentaba en el Santiago Bernabéu  con el título de Liga en juego. Días después de haber accedido agónicamente a la final de la Champions eliminando en el último minuto al Chelsea, el conjunto de Guardiola afrontaba otro reto. Ni más ni menos que plantarse en la boca del lobo con un estilo de fútbol tan arriesgado como opuesto al del Real Madrid. Dos estilos, dos filosofías y una una diferencia en la tabla clasificatoria de 4 puntos. En la capital ya se veían ganando y, por lo tanto, a 1 punto del Barça. Se veían remontando y ganando una Liga que tenían perdida jornadas atrás.  No contaban con enfrentarse ya no a un fantástico equipo, sino a un auténtico rodillo que sentenció un título de una manera imborrable.

Y eso que el partido no podía empezar mejor para el Real Madrid. Higuaín remataría de cabeza al fondo de la red un gran centro de Sergio Ramos. La hinchada blanca estallaba y parecía que el gato se iba a comer al ratón. Sin embargo, y sólo 4 minutos después, Henry acallaría por primera vez al Bernabéu finalizando con un gran toque de clase un pase medido de Messi a la espalda un Ramos que acabaría desbordado. Y no habían pasado ni dos minutos cuando el Barça golpearía de nuevo. Esta vez a través de un potente cabezazo de Puyol, que remataba un saque de falta lateral de Xavi. El beso al brazalete con el que el central azulgrana celebraría su gol se convertiría en una de las imágenes que todo culé guarda en su retina.

El centro del campo catalán, formado por un novato Sergio Busquets, acompañado por los ya jugones Xavi Hernández y Andrés Iniesta, dominaría por completo el partido. Los jugadores del Real Madrid ni olían el balón y, por si fuera poco, cuando el Barcelona perdía la pelota su presión era tan efectiva que la recuperaban al instante. Así llegaría el tercer gol del Barça, con un robo de balón de Xavi sobre Lass, que dejaba a Messi mano a mano con Casillas. Definición digna del astro argentino y celebración dedicada a los enfermos del síndrome del cromosoma X frágil. El marcador reflejaba un 1 a 3 que incluso se quedaba corto ante el recital futbolístico culé.

Piqué pondría la guinda en el Bernabéu.

Piqué pondría la guinda en el Bernabéu.

El descanso llegaba como salvador de un Real Madrid desbordado, que aprovecharía la reanudación del partido para reducir distancias gracias a un remate de cabeza de Sergio Ramos. De nuevo el Bernabéu se esperanzaba. Muchas habían sido las remontadas que se habían presenciado en el santuario blanco, ¿podía producirse otra? La respuesta llegaría rápido. Concretamente dos minutos después. Con el Real Madrid volcado al ataque Xavi filtraría un pase magistral que dejaría a Henry en uno contra uno, situación que aprovecharía el francés con un suave toque que superaría a Casillas para el 2-4.

A partir de ese momento el Barcelona se iba a dedicar a controlar el balón, desgastar al conjunto blanco y convertir el Santiago Bernabéu en un rondo gigante ante la impotencia de los hombres de Juande Ramos. El Barça de Guardiola disfrutaba en un estadio en el que estaba acostumbrado justamente a lo contrario. Y eso que el desgaste por la durísima eliminatoria de semifinales de Champions League había sido enorme.

El Barcelona arrolló al Real Madrid.

El Barcelona arrolló al Real Madrid.

A falta de 15 minutos el resultado ya era fantástico para el Barcelona pero en ese tramo final se convertiría en histórico. El quinto gol lo anotaría Messi tras una maniobra magistral de Xavi. El argentino amagaría su disparo de manera insistente hasta tumbar en el suelo a Casillas y sólo entonces rematar a puerta vacía. Manita y en el estadio del eterno rival. ¿Qué más se podía pedir? Pues lo que sucedería a continuación. Un sexto gol, para conformar un resultado más propio del tenis, y anotado por Gerard Piqué, el estandarte culé ante los madridistas. El central tenía unas ganas locas de marcar en el Bernabéu y se había proyectado en ataque en ocasiones anteriores, pero fue a 8 minutos del final cuando obtuvo premio. Cerraba así una goleada de escándalo, que sentenciaba una Liga y ponía la primera piedra para el sueño del triplete. Meses después, cuando se certificaría el sextete, este 2 a 6 se convertiría para los culés en un título más de la temporada perfecta.

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