MITOS DE BARRO: GERARD PIQUÉ

MITOS DE BARRO: GERARD PIQUÉ

Hay jugadores que siempre están en el ojo de las críticas. Benzema, hasta cortar su sequía goleadora hace unos días, era el foco de todas las miradas. Arbeloa es criticado tanto en el Madrid como en la Selección casi por sistema (incluso cuando ha cuajado buenas actuaciones) El debate del 9 en la Roja es continuo, y Soldado, Negredo, Torres, Villa o Michu han sido puestos bajo interrogante en más de una ocasión.

Piqué

Piqué celebrando un tanto con el FC Barcelona

Pero hay jugadores que, ya sea por su importancia dentro del equipo, por mejor relación con la prensa, o sabe Dios que motivos, consiguen eludir las críticas, incluso firmando malas actuaciones. Uno de ellos es el central de la Selección y del FC Barcelona, Gerard Piqué.

Poco tardó Piqué en pasar de suplente en Manchester United a ser uno de los pilares indiscutibles de la laureada etapa de Guardiola al frente del FC Barcelona. En su primera temporada, Piqué se destapó con un auténtico “Kaiser” en la zaga. Siendo comparado incluso con el mismísimo Beckenbauer (Piquenbauer lo llama alguno).

Justa la comparación: el Piqué de 2009 era un defensa espectacular. Lo tenía absolutamente todo: anticipación, colocación, contundencia, juventud, serenidad como los más veteranos y una gran capacidad para sacar el balón jugado. Calidad como un centrocampista. Por si fuera poco, en momentos “de vida o muerte”, Piqué no dudaba en abandonar la zaga y ejercer de 9, con bastante éxito.

En apenas un año, logrando el “sextete”, Piqué pasaba de jugador “de plantilla” de equipo grande a ser el mejor central de la temporada en Europa. Con a penas 22 años, el futuro era suyo, y por muchos años.

 En 2010 el central de la Masía, sin llegar a las cotas de excelencia de 2009 (algo que prácticamente era imposible, porque es muy difícil rayar la perfección dos años seguidos), cuajó una muy buena temporada. Imprescindible en el Barça y en la Selección, se alzó con el título de Liga. El premio gordo llegaría con el Mundial de Sudáfrica que conquistó España. En ese torneo Piqué no estuvo a su mejor nivel, pero eso no le impidió ser elegido en el XI de la FIFA como mejor central del torneo (junto con el brasileño Lucio).

Y aquí terminó el gran Piqué.

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Piqué y Shakira

En la temporada 2010/11 el internacional español conquista la Liga una vez más y una nueva Champions. Un gran año para el equipo. Pero Piqué deja de ser ese defensa infranqueable y empieza a mostrar lagunas en su juego. En aquel momento se podía pensar en un bajón de forma puntual del que se recuperaría. No se puede jugar bien siempre.

En 2012 comienza la gran decadencia de Piqué. Curiosamente ese 2012 el Barça solo pudo lograr la Copa del Rey. El ex del Manchester United empezaba a jugar cada vez más lento. Muy significativos sus duelo mano a mano con Cristiano Ronaldo, donde el central catalán era prácticamente siempre superado por el delantero portugués. Graves problemas en el juego aéreo, a pesar de su altura. Piqué sigue manteniendo su excelente salida de balón, vital para el juego del Barça. Pero defender, lo que es defender, poco. A pesar de todo, se alza con la Eurocopa, formando pareja de centrales con Sergio Ramos.

Ya en la temporada 2012/2013 vemos un Piqué cada vez más lejos de ese defensa imperial de 2009. El Barça, a pesar de dominar la gran mayoría de partidos, sufría mucho en las contadas ocasiones de las que contaban sus rivales. Problemas en defensa. Cuando los rivales llegaban a campo del Barça, sensación de peligro e inseguridad. A veces mal posicionado, a veces demasiado lento, a veces mal de cabeza, a veces intranquilo, lo cierto es que Piqué empezaba a dejar al descubierto carencias impropias de alguien de su calidad. Cada vez nos aproximamos más al Piqué actual, y nos alejamos del “Piqué mítico” que es el de 2009. La eliminatoria de Champions frente al Bayern es un injusto ejemplo (todos estuvieron muy mal) pero ahí queda para las hemerotecas.

Esta temporada, la tónica es la misma. Las carencias de Piqué no salen tanto a relucir porque el Barça ha recobrado la intensidad que le faltaba en la presión: recupera el balón antes y más arriba, por lo que los rivales tienen pocas ocasiones de crearle peligro al bueno de Piqué. Por si fuera poco, Mascherano (hasta su lesión) ha mostrado un nivel espectacular, corrigiendo los errores que Piqué pudiera tener en la parcela defensiva y permitiendo que reluciesen más sus dotes a la hora de jugar el balón.

Pero es prácticamente imposible jugar 90 min sin que el rival se acerque peligrosamente a portería. Con el Barça los rivales llegan poco, pero alguna vez llegan. Y cuando eso ocurre (y Mascherano no puede solventar la papeleta), Piqué se ve en dificultades más de una vez.

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Piqué con la Selección

Muy ilustrativo me parece su partido frente Bielorrusia. Ojo, no es índice de nada, porque en ese duelo Piqué estuvo especialmente desafortunado y no es ni mucho menos muestra de su nivel real. Pero reflejó todas sus carencias actuales: mala colocación (Arbeloa, Busquets y Ramos tuvieron que corregirle la posición más de una vez), falta de concentración, lento (insisto mucho en ellos, pero es especialmente llamativo que le superen tanto en velocidad a pesar de su enorme zancada), mal de cabeza, inseguro… Y hablamos de un partido que España tuvo totalmente controlado. Mucho peor lo pasó en la Confederaciones contra Italia o Brasil.

Algunos todavía cuentan a Piqué como uno de los mejores del mundo. En mi opinión, los equipos en los que juega y los títulos hablan muy bien a su favor y camuflan su realidad individual actual. No veo a Piqué ahora mismo (guarden las piedras, por favor) entre los 10 mejores defensas centrales actuales. Piqué sigue siendo imprescindible para la Roja y para el Barcelona por su capacidad para distribuir el juego desde atrás, para salir con el balón. Una cualidad que lo define y que lo distingue de algunos de los mejores defensas del mundo.  Una virtud que le permite ser indiscutible en el Barça y con España. Pero un defensa, ante todo, tiene que defender. Algo que Piqué cada vez hace peor. Si Piqué ahora mismo es indiscutible es más por las características de sus equipos que por su propia calidad. En otro equipo y otra Selección de primer nivel, lo tendría más complicado para hacerse un hueco en el once.

Considero que la vida privada de Piqué (Shakira) ha condicionado su rendimiento deportivo. Famoso es el tema del espionaje en la etapa Laporta para mantener al club informado de su agitado estilo de vida. Quizá un Piqué más centrado sería la clave para volver a ver al defensa que maravilló al mundo en 2009. Pero a día de hoy la realidad es (títulos a parte) que Piqué fue el mejor defensa del mundo en 2009, un muy buen defensa en 2010 y un defensa capaz de lo mejor y de lo peor (y cada vez más tirando a esto último) en 2011, 2012 y 2013. Por eso sorprende que rara vez sea discutido. Porque este Piqué es, a diferencia de en sus inicios con Guardiola, muy discutible.

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