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Maccabi reina en Milán y al Real Madrid se le vuelve a escapar su “novena”

De Milán a Milán, el círculo de Maccabi se cierra en esta Final Four de la Euroliga. Aquella remontada en el primer partido de los cuartos de final ante Armani Jeans Milán tuvo mucho que ver en que este equipo se clasificase para la Final a Cuatro. Un equipo con el que nadie contaba para entrar en la Final Four, que llegaba como el gran tapado. Pero el equipo de David Blatt ha demostrado que ha sido el mejor en este fin de semana y ha dejado al Real Madrid con la miel en los labios, en su segunda final perdida consecutiva. Barcelona y CSKA han vuelto a estrellarse en sus particulares maldiciones.

David Blatt y su enésimo milagro

Todos recordamos aquella Rusia de Andrei Kirilenko y J.R. Holden que arrebató la Final del Eurobasket 2007 a España en casa. Lo de esta Final Four puede calificarse como un milagro todavía mayor. El equipo hebreo no figuraba en las quinielas para ser uno de los elegidos para la Final Four de Milán, y se presentaba a esta cita con la peor plantilla de los cuatro participantes, incluso con peor plantel que otros equipos eliminados anteriormente como Olympiacos. Sin embargo, han sabido llevar los partidos a su terreno, al de la defensa dura y correr en ataque, con un Tyrese Rice en estado de gracia, con 26 puntos en la final y 13 en semifinales, incluyendo la canasta ganadora.

Dos partidos, sin embargo, diferentes. Frente a CSKA fueron a remolque todo el partido, incluso yendo 15 puntos por debajo en el tercer cuarto. Pero supieron no irse del partido y revolucionar el choque en el último cuarto. Las dudas de CSKA, los triples del eterno David Blu y las penetraciones suicidas de Rice dieron el pase a la final. En la final, supieron sujetar mejor al Madrid, que solo dio un pequeño tirón de 11 puntos en el segundo cuarto. Fue clave la recuperación en los últimos minutos antes del descanso, al que llegaron solo dos abajo. Muy importantes Alex Tyus, Ricky Hickman y Devin Smith, completando el cinco que más minutos estuvo en cancha. Si consiguió desactivar el Madrid a “Big Sofo”, una de las principales armas del equipo macabeo y que tuvo que irse pronto al banco con 5 personales. El equipo amarillo tuvo el partido en la mano antes de la prórroga, pero el último arreón del Madrid nos llevó a ella. En los cinco minutos adicionales solo hubo un equipo, con el merecido MVP Tyrese Rice jugando a placer. Pero el verdadero MVP es David Blatt, que ha convencido a este equipo atlético de que su juego era correr y defender duro. Quitaron la frescura al Madrid en ataque y en defensa, sin rastro de ese equipo espectacular del viernes. Sexto título para los israelíes en uno de los años en los que menos expectativas habían levantado.

El Real Madrid vuelve a tropezar en una piedra diferente

El año pasado el Real Madrid aprendió una valiosa lección en la Final Four. En aquellos entonces el equipo de Laso no era un equipo tan dominador como ha demostrado este año. Perdió la final ante la experiencia de Olympiacos, después de un primer cuarto de dibujos animados. Este año sí llegaba como gran favorito, después de un año casi inmaculado en todas las competiciones y una paliza histórica al Barcelona en semifinales. Además, Sergio Rodríguez llegaba como MVP y en un momento muy dulce. Sin embargo, el equipo de Laso ha vuelto a tropezar en la misma piedra otro año más. Ha vuelto a perder la final ante un equipo agresivo en defensa, capaz de subir el nivel de intensidad y de “violencia”, sobre todo dentro de la zona. Nuevamente el Madrid perdió su frescura en la segunda parte. Discutible el reparto de minutos de Laso, con una ausencia muy prolongada en el partido de Felipe Reyes, que había sido uno de los mejores en la primera parte, o de Jaycee Carroll, sobre todo teniendo en cuenta el mal partido de Llull, que se fue sin anotar. El Madrid volvió a vivir del triple en la segunda parte, sin frescura y jugándose demasiados 1×1 Chacho, Llull o Rudy. Pero la gran clave de la final estuvo en la defensa, en la diferencia de agresividad e intensidad entre los amarillos y los blancos. Y es que se nos ha cansado la boca de decir que el Real Madrid era un equipo muy ofensivo, pero siempre se ha construido a partir de una defensa dura. Pese a que Laso apostó muchos minutos por sus mejores defensores, la defensa del Madrid no funcionó, y el equipo blanco naufragó en la orillo de la prórroga.

Esta derrota es mucho más dolorosa que la del año pasado, porque el equipo de Pablo Laso si era gran favorito en esta final y porque vuelven a repetir los errores del pasado. Alimentan esas pequeñas críticas a su juego de showtime que no suele ser efectivo en este tipo de finales. El año que viene tendrán la oportunidad de desquitarse en casa, pero tendrán que aprender de los errores de estas dos finales. Va siendo hora de actualizar las imágenes de Sabonis y el mítico mate de Cargol en la final de 1995.

Barcelona y las semifinales

Si el Real Madrid ha tropezado en la misma piedra por segundo año consecutivo, el Barcelona ha perdido su tercera semifinal seguida de Final Four, la segunda consecutiva ante el Real Madrid. Fue una derrota dolorosa, en un día en el casi nadie dio la talla, desde los jugadores hasta el banquillo. Y eso que el Barcelona empezó bien, cargando el juego en Ante Tomic y siendo agresivo atrás. El Barcelona llegaba con la moral por las nubes después de haber barrido a los bancos en Liga Endesa solo 6 días antes. Sin embargo, en cuanto el Chacho encendió el motor ofensivo del Real Madrid, el Barcelona se acabó. Navarro no pudo activarlo en un día malo para él y encajaron una derrota histórica.

Ganaron el partido que nadie quiere jugar, el del tercer y cuarto puesto. Vimos a un Navarro mejorado, reivindicándose con 20 puntos. Gran partido de Maciej Lampe, con 17 puntos, que ni saltó al parque ante el Real Madrid. Y eso nos lleva a la gestión de la plantilla que ha hecho Xavi Pascual. No se entiende que Lampe, uno de tus fichajes estrella, esté siendo tan claramente infrautilizado, así como ciertas decisiones en semifinales ante el Real Madrid, estrellándose una y otra vez frente a su defensa. No es, de todos modos, el momento de valorar el trabajo de Xavi Pascual, que no ha sido malo en este tiempo en Barcelona, pero hay que poner el listón a este equipo a la altura de su plantilla, y el viernes hicieron un ridículo difícilmente olvidable.

CSKA y la maldición de los últimos segundos

Siguiendo con el rosario de maldiciones que asolan la Final Four, CSKA vuelve a perder un partido en los últimos segundos de forma inexplicable. Cuando Khryapa perdió el balón que permitió a Rice meter a Maccabi en la final, todos nos acordamos de aquella canasta por elevación de Giorgios Printezis en la final de 2012. Un partido que los rusos habían dominado de principio a fin, con ventajas de 15 puntos y que terminó perdiendo en los últimos minutos con fallos y pérdidas. Como en el caso de Barcelona, es un poco injusto juzgar toda la temporada de CSKA por algunos pequeños detalles, pero la plantilla de CSKA también es de un nivel superlativo. Tenemos un propio caso Lampe en el equipo moscovita, como es la infrautilización de Pargo. Sale también muy tocado Milos Teodosic de esta Final Four, con una cruz a cuestas, como “gafe” en las finales a cuatro. El partido del domingo poco que comentar, un equipo que todavía estaba pensando en sus pecados del viernes y que intentó pasar el trámite lo más rápido posible.

Para el futuro, han fijado sus miras en David Blatt, el que será a partir de ahora entrenador del momento. La segunda etapa de Ettore Messina no ha devuelto los laureles al CSKA, que desde 2008 sigue buscando una nueva corona continental.

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