El adiós de Miroslav Djukic

El adiós de Miroslav Djukic

Miroslav Djukic dijo adiós el pasado 16 de marzo al banquillo del Córdoba CF. Su balance no fue precisamente positivo, pero podemos decir sin temor a equivocarnos que el equipo sufrió una mejora en su juego desde que el técnico serbio llegó. 

djukic

La afición cordobesista puede estar contenta por lo que Miroslav Djukic ha intentado con su equipo. Si se puede destacar algo por encima de todo es que ha antepuesto el bien del equipo a los intereses de unos jugadores jóvenes y, en ocasiones, poco comprometidos con el proyecto actual. No le tembló el pulso para sentar a Ghilas o a Fede Cartabia en momentos clave como castigo a sus salidas nocturnas. De todas formas, el juego del equipo tampoco es que se resintiera en exceso, pese a no contar en dichos momentos con los hombres de más calidad del plantel.

Cuando el Córdoba cuajó su ascenso a Primera División tras 43 años en el ostracismo, la secretaría técnica decidió premiar a Albert Ferrer confiándole las riendas del equipo en la máxima categoría. Se podría llegar a pensar: “qué menos, él ha hecho al equipo volver a estar entre los grandes”. Para los que siguieron poco al Córdoba durante el pasado año e incluso desde la marcha de Paco Jémez del club, los mismos males, ya endémicos, han sobrevolado el Arcángel de forma casi irremediable. Se trató de ser continuista en el modelo que Paco implementó en el equipo y se buscó mantener una propuesta de fútbol basada en el balón. No obstante, en el momento que eliges un modelo debes trabajarlo y remar siempre en esa dirección. Claro está, si no tienes a alguien que sepa trabajar este tipo de sistemas de juego, no podrás hacer que tus futbolistas lo plasmen correctamente. En esas el baile de entrenadores, así como el de estilo de juego, fue continuo: desde que Jémez se fue el Córdoba no ha tenido un entrenador por una temporada completa.

Rafa Berges, Juan Eduardo Esnáider y Pablo Villanueva fueron los  predecesores de un ‘Chapi’ que bebió de las fuentes de Cruyff, Van Gaal y el juego de posición que tantos éxitos ha dado al FC Barcelona. Si sumamos a eso la calvicie y que Ferrer ya había adquirido cierta experiencia como técnico en la Eredivisie, nos lleva a pensar que Carlos González vio en él a un ‘Jémez 2.0′ en potencia. Aunque, en cuanto a lo visto en el campo, nada o casi nada cambió, la cuestión es que, gracias a que el Barça B quedó en puestos de playoff sin poder jugarlo, el Córdoba entró en la promoción de ascenso como séptimo clasificado. Ganando solamente la vuelta de las semifinales del playoff (1-2 en casa del Murcia tras un 0-0 en el Arcángel) y empatando los dos partidos de la final (0-0 ante la UD Las Palmas en casa, 1-1 como visitante, con un gol agónico de Uli Dávila tras la invasión del campo de los hinchas canarios) consiguió volver a la Categoría de Oro del fútbol español.

 

Como dijimos antes, se volvió a confiar en Ferrer para el banquillo de Primera División. El catalán dijo abiertamente que buscarían dominar a partir del balón, pero es muy difícil imponerte a rivales con mejores jugadores que tú si, encima, ni confías en tu modelo de juego ni lo aplicas correctamente. Djukic le cambió la cara al equipo: apeló al corazón y a los “bemoles” de los futbolistas, y buscó jugar a partir de una cierta solidez defensiva, y recurrir a la creatividad de sus puntales en ataque para hacer los goles. En 21 partidos el Córdoba ha ganado tres, ha empatado seis y ha perdido doce. Varias de esas derrotas (incluyendo la visita del Real Madrid) se produjeron siendo superiores al rival en cuanto al juego mostrado, pero al final son los números los que mandan. Como sustituto para los partidos que quedan se ha optado por alguien de la casa como José Antonio Romero, técnico del filial. Veremos si, bajo su tutela, la ciudad consigue tan ansiado objetivo como es la salvación.

 

 

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