El Córdoba se va por donde ha venido

El Córdoba se va por donde ha venido

Con el descenso ya consumado El Arcángel esperaba, al menos, despedirse de  la categoría con una victoria y un poco de honor. Que Paco Jémez estuviera en la grada era un plus para demostrarle a él y a nosotros mismos que nos queda un poco de amor propio. Sin embargo acabamos el año en Primera igual que lo empezamos, con otra derrota.

ccf rayoEn un día triste en el que el Córdoba B, a pesar de ganar su partido contra el Real Jaén, consumó su descenso a Tercera, tuvimos que soportar una nueva derrota en nuestro feudo -aunque, ya es oficial, será la última derrota como locales de la temporada-. La afición cordobesista está tan desanimada con su equipo que ayer en El Arcángel se vitoreó más al Rayo que al Córdoba. Al menos en su equipo hay una figura ejemplar de amor por el blanquiverde como es Paco Jémez, aunque ayer no se sentara en el banquillo visitante por cumplir sanción tras ser expulsado ante el Valencia.

estadisticaEl partido fue el reflejo de toda la temporada. Errores defensivos, acciones salvadoras in extremis, desconexión local en diferentes tramos de partido y dos goles encajados. El volumen ofensivo del Córdoba no fue escaso, como se puede observar en el gráfico del margen (vía @CordobesismoCom). Sin embargo no es la falta de puntería lo que condenó al Córdoba. El Rayo fue mejor equipo, y por eso ganó. Con una plantilla, por cierto, compuesta en su mayoría por jugadores fichados esta misma temporada. Ellos, sin embargo, están a un punto de optar a Europa League, ya que el séptimo clasificado la jugaría si el FC Barcelona gana la Copa del Rey. Da que pensar, ¿verdad?

Al menos alguien disfrutó ayer en Córdoba. En el 38′ Romero decidió que ya era hora de dar paso a uno de los chavales del filial. Que al menos alguien no olvidara este día como se olvida una derrota más. Quitó a René Krhin para dar entrada al jóven Fran Serrano (ver imagen del título), quien cuajó unos muy buenos minutos y tuvo presencia en ambas áreas. El canterano ayudó en defensa, salvando incluso un gol, y tuvo sus ocasiones para debutar con gol en Primera División.

El Córdoba ha estado, desde que ganara su último partido, precisamente al propio Rayo Vallecano hace justo una vuelta, inmerso en un estado depresivo que se ha retroalimentado. No se ha encontrado la fórmula para competir durante 90′ ni uno solo de los 37 partidos que se han jugado, y eso en la máxima categoría te puede dejar con vida en uno, dos o tres partidos, como ha sido el caso del equipo. Pero no te va a servir jamás para retener un puesto en esta categoría para el año que viene. Recordemos que el Éibar, cuya primera vuelta fue brillante, también está cerca de consumar el descenso porque tampoco les ha bastado con eso. Se la juegan contra nosotros en la última jornada en Ipurúa. Quizá no lo tengan tan complicado después de todo.

El equipo quería brindar a su afición una última brisa refrescante tras la masa de aire africano de toda la temporada en sentido metafórico, y literalmente en la tarde de ayer, atmosféricamente hablando. ¿Sabes cuando te compras un perfume, lo usas diariamente y, con el paso del tiempo, te cuesta percibir su fragancia como el primer día? Pues en Córdoba huele a vergüenza. A desconfianza. A fracaso. Pero también huele, aunque se vea empañado por el pútrido aroma que emana del palco presidencial, a inconformismo. A ilusión. A la pureza y esperanza que representan el blanco y verde de nuestros colores. De nuestro escudo. De nuestra vida. 

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