Volver a ganar y a jugar bien

Volver a ganar y a jugar bien

Mañana, domingo 19 de febrero, el Barça disputará la jornada número 23 de Liga contra el Club Deportivo Leganés. A priori este partido debería ser un trámite para el conjunto azulgrana pero no lo va a ser disputándose después de la fatídica derrota de Champions en París.

Cuando el balón empiece a rodar a las 20:45 en el césped del Camp Nou, todo el mundo (espectadores, jugadores y entrenador) va a saber que hay en juego algo más que tres puntos. Es evidente que el conjunto de Luis Enrique necesita ganar si no quiere alejarse más del líder, pero tras el batacazo ante el PSG, ha quedado en el punto de mira la forma de jugar (lo que muchos conocen como modelo de juego), porque la manera de hacerlo ha cambiado. El Barcelona se ha ido alejando, progresivamente, de un modelo que lo llevó a convertirse en el rey del fútbol mundial y a ser admirado y copiado por otros clubes con el afán de repetir los éxitos.

Más de uno puede acusarme de romántico a un determinado estilo de juego, pero en Can Barça se ha demostrado que es la manera de ganar. La palabra ganar, desde la llegada de Cruyff, ha ido asociada al buen juego (a diferencia de otros equipos) y los resultados han corroborado esta teoría. Los once jugadores que salten al césped del estadio (no serán exactamente los mismos que los que jugaron en el Parque de los Príncipes) deberán formar un conjunto solidario, deberán ser un solo equipo. Quizás no hace falta ser un único equipo para ganar a ciertos rivales, pero sí hace falta serlo para aspirar a ganar a los contrincantes más poderosos y grandes.

Los juagdores del Barça desolados tras la contundente derrota en París.

Los juagdores del Barça desolados tras la contundente derrota en París.

Si el Barcelona quiere ganar la Liga, el entrenador debe hacer ver a sus jugadores que no se puede ganar siempre con la magia de dos jugadores estratosféricos y un jugador de otro planeta. El mediocampo, con Busquets e Iniesta como máximas referencias, tiene que volver a convertirse en el epicentro del juego de los azulgranas. Por otro lado, el  técnico asturiano también debe encontrar el antídoto a la presión alta que ejecutan muchos de los rivales; una presión que, con toda probabilidad, no va a ejercer el modesto Leganés. Si antes decía que el conjunto local llega a este encuentro en el peor momento de la temporada (y de mucho tiempo), algo similar podemos decir del conjunto madrileño: viene de encadenar tres derrotas seguidas y no gana desde el 21 de noviembre, cuando ganó al colista en el Municipal de Butarque. La última derrota, en casa contra un rival directo como el Sporting, ha hecho que estén a solo dos puntos del descenso.

Es muy probable que el Barcelona salga con: Ter Stegen bajo palos; Sergi Roberto en el lateral diestro, Piqué y Mathieu o Umtiti en el eje central, la banda izquierda será para Jordi Alba o Lucas Digne; con Busquets sancionado, en el centro del campo hay muchas combinaciones posibles, pero arriesgamos con Rakitic, Rafinha e Iniesta; y en la delantera jugará el tridente.

El equipo de Asier Garitano tiene en mente una alineación mucho más defensiva: Herrerín va a ocupar la portería; saldrá con una defensa de cinco hombres con Víctor Díaz y Rico o Adrián Marín por las bandas, Bustinza, Mantovani e Ínsua serán los encargados de parar a la MSN;  Alberto y Gabriel en el doble pivote, un poco más adelantados van a jugar Samu y Szymanowski y Bueno será el último hombre en ataque.

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