Una afición muy comprometida

Una afición muy comprometida

El Celta de Vigo no está pasando su mejor racha a nivel deportivo, sin embargo  la afición está más comprometida que nunca con los jugadores. Después de haber sido eliminado de la Copa del Rey con un balance de 6-2 y tras haber caído en el Camp Nou por 6-1, cualquiera daría por hecho que la afición estaría desanimada, e incluso pitaría a la plantilla. Sin embargo en Vigo sucede todo lo contrario, ¿a qué se debe?

La afición del Celta nunca será recordada por ser una afición a la que fue fácil llevarse al bolsillo. Jugadores que han terminado siendo leyendas del celtismo como Mostovoi, tuvieron sus más y sus menos en un principio con la hinchada. Y esos rifirrafes tuvieron lugar por el mismo motivo por el cual ahora no se pita a los jugadores, si no que se les va a recibir a la puerta de Balaídos a animarles, después de haber recibido un 4-0 en la ida. Ese motivo no es otro que el compromiso.

Así se recibió al equipo a su llegada a Balaídos para disputar la vuelta de copa frente al Sevilla, después de haber recibido un 4-0 en la ida

El Celta no es un equipo en el que se aplaudan las victorias y se piten las derrotas. Aquí se aplaude el esfuerzo, la intención, la valentía y la entrega. Esto es algo que le faltó a Mostovoi en su primer año en Vigo, y por lo que fue recriminado, hasta el punto de que se llegó a plantear su salida. Pero en cambio es algo que a la plantilla del Celta de hoy en día le sobra. Puede que los partidos no salgan todo lo bien que se esperaban, que en ocasiones los resultados no acompañen, pero la entrega y el compromiso no van a faltar nunca. Desde el primero hasta el último jugador. Todos se sienten identificados con una esta forma de vivir el fútbol que se ha implantado en Vigo en los últimos años. El último jugador en mostrar este espíritu es John Guidetti.

El delantero sueco, que no contó con demasiadas oportunidades en la primera vuelta, y que ahora está contando con más minutos, en numerosas ocasiones ha explicado la causa de su éxito: trabajo, trabajo y más trabajo. Desde el día que llegó a Vigo no ha parado de dar el máximo en cada entrenamiento y en cada minuto del que disfrutaba, para hacer su aclimatación a su nuevo equipo lo más rápida posible. Numerosas fueron sus muestras de entrega, como la vez que en una entrevista a un medio local contó que había montado en el garaje de su casa una portería, además de decorar éste con un mosaico de la grada de Balaídos. Este tipo de acciones han llegado a la afición celtiña, que no para de corear su nombre cada vez que sale al campo, y que en los momentos más difíciles, como cuando falló el penalti ante el Sevilla, no duda en aplaudirle y levantarle el ánimo.

Guidetti entrenando en su garaje. Foto: La Voz de Galicia

Al igual que con Guidetti, todos los aficionados del Celta están agradecidos al resto de jugadores que confeccionan la plantilla. De todos, también de los suplentes. Estos se sienten igual de importantes en el proyecto, y por ello que lo dan todo cada vez que saltan al campo. La última vez que muchos de ellos tuvieron una oportunidad fue en la pasada jornada contra el Barça en el Camp Nou. Viendo el resultado puede parecer que el partido fue un baño de los culés. Pero créanme que no lo fue, o al menos no hasta la segunda partida. El equipo aguantó los primeros 45 minutos de forma increíble a las constantes embestidas de la MSN. Todos los jugadores dieron lo máximo de sí, pero como es normal ante un equipo contra el Barcelona, no fueron capaces de aguantar todo el partido.

Aún así la afición no olvida, y sigue igual de comprometida, o incluso más, con el equipo. Esta es la única forma de salir de este bache: remando todos en una misma dirección. De esta manera, con total seguridad, se lograrán grandes cosas. La vida le debe una al Celta.

Rodrigo Saiz
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Rodrigo Saiz

Estudiante de Historia y Periodismo. Me apasiona escribir, el fútbol, la fórmula uno y el motociclismo
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