ESTILO BARÇA, MIEDO A LA EVOLUCIÓN DE UNA IDEA

Como si fuera una maldición, se ha llegado a decir que el estilo del Barça cansa. Jugadores y cuerpo técnico saben de los recientes murmullos en cuanto al cambio de estilo, mientras que en la directiva se lucha contra este revuelo

, argumentando que el estilo Barça ni se ha movido ni se va a mover.Parece un tema tabú hablar de cambio de estilo en los muros del Camp Nou. Sin dejar de lado el hecho de que hay cambios evidentes de tres años para acá acerca del estilo de juego del equipo azulgrana, podemos entender que no se quiera abandonar una forma de jugar que ha significado tantos títulos y reconocimientos.

Sin embargo, el estilo de juego en el Camp Nou ha evolucionado tanto que cometemos una gran injusticia llamándole como tal estilo Barça. Hay tantos estilos o esquemas en la historia del Barça como temporadas o entrenadores. Es un hecho demostrable.

Rinus Michels, la máquina del tiempo

Gol imposible de Cruyff en el 73 contra el Atlético de Madrid

Gol imposible de Cruyff en el 73 contra el Atlético de Madrid

Ya tenían estas dudas con el estilo allá por 1971, cuando un ex jugador del Ajax de Ámsterdam acababa de hacer ganar a su equipo una Eredivisie y una Champions como entrenador. Una crisis parecida a la que le había tocado años antes contrarrestar con los ajacied fue lo que encontró en su nuevo destino. Equipo endeble físicamente y con calidad a gotas, Rinus Michels trasladó su estilo alegre y falto de complejos a un Barcelona falto de títulos. Es el comienzo del tiki taka y de la era del fútbol total en Can Barça. Los talentos locales Sadurní, Rexach o Reina necesitaron la llegada de cracks como Sotil o Cruyff en la 73/74 para comenzar a dar lo mejor de sí. Una formación de 3-4-3 que dista mucho del actual fútbol de más toque y posesión. Entonces, el fútbol total de Rinus, jugaba con tres máximas: presión alta con ayudas (polivalencia ataque-defensa), transiciones rápidas y extremos adelantados (con un 9 retrasado). Esta realidad supuso un fuerte cambio en la Liga, competición que no terminaba de ver posible el éxito con una defensa posicional. En contra de esta creencia, Rinus Michels demostró que su estilo ofensivo y directo iba a ser el futuro del fútbol.

La ofensiva como obsesión, Johann Cruyff

Tras ganar la Champions en 1992

Tras ganar la Champions en 1992

Si a alguien le puede agradecer el barcelonismo su estilo alegre y vivo, es a Johann Cruyff. Alumno del exitoso Rinus Michels en el Ajax, en el Barça y en la selección, Cruyff tomó las máximas de su estilo y las incorporó a su idea de fútbol. Como él mismo dijo: “Es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas.”. La idea de hacer fácil lo difícil. Opción de pase, extremos rápidos muy adelantados, polivalencia, presión desde la delantera y afán ofensivo durante los noventa minutos. Con este estilo, el Barça ganó su primera Champions League, dejando clara su impronta en el equipo. Además, sentó las bases de una idea por encima de todas: el cuidado de la cantera (calcada en todas sus categorías al primer equipo en esquema) como opción para el primer equipo o como medio de financiación para la plantilla.

Guardiola, el alumno aventajado

Messi, tras su gol de cabeza en la final de la Champions

Messi, tras su gol de cabeza en la final de la Champions

En el equipo de Johann en los 90 se veía un jugador delgado, con excesivo amor por el pase, con cierta tendencia a mirar a todos lados durante gran parte del encuentro. Josep Guardiola fue el míster dentro del campo y años más tarde, lo fue en la banda. Metódico y obsesivo, incorporó una pulcritud y una idea de salida del balón diferente a todo lo visto con anterioridad, aprendida en su etapa italiana como futbolista (Brescia y Roma). Mejorando las ideas de Rijkaard con la defensa de cuatro y laterales ofensivos, Guardiola añadió un punto clave en el juego azulgrana: el balón se juega hacia el ataque desde la portería propia. Sin balonazos, con un central de toque y con tranquilidad. Márquez y más tarde Piqué fueron sus hombres. Sus pases adelantados y su capacidad para sacar el balón jugado dieron forma al Barça del sextete. Copiando y moviendo lo que fallaba, Guardiola incorporó la idea que tejió Rinus Michels para su Holanda: el falso 9. Messi con libertad total para moverse entre las líneas enemigas, el control de las bandas y una defensa fuerte y con capacidad de juego, polivalencia pura y sacrificio en la recuperación. El Barça más perfecto de la historia de manos de un estratega nato.

De la historia a la actualidad

Desde luego, el Tata Martino ha incorporado su teoría del fútbol. El cómo debía de ser el Barça bajo su punto de vista. Preferencia por la velocidad de las bandas y estatismo en el medio. Se ha ignorado algo más el juego de movimientos que tan feliz hacía a un Messi ahora víctima de las lesiones propias de un estilo más explosivo (como antes de la llegada de Guardiola). Quizá le falta maquillaje y se está calibrando el estilo, pero el Tata está haciendo los deberes.

Es cierto que la evolución implica miedos. Entrenadores y jugadores se cansan de disculpar su vistosidad en favor del resultado, pero el aficionado quiere más. Siempre que los resultados acompañen, la discusión se hace conversación, pero en el Barcelona la excelencia nunca fue suficiente, ni siquiera con 37 de 39 puntos posibles.

Miguel Á. Ruiz
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Miguel Á. Ruiz

Director de F9 internacional y redactor de F9. Aficionado al fútbol nacional e internacional, retro y actual. Muy de Garrincha, Cruyff y Baggio. Crecí al ritmo de Guardiola, Deco y Xavi. Adoro a Raúl y a Ronaldinho. Tengo suerte de ser testigo de la época de Messi y Cristiano.
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