FC Barcelona: no es lo mismo roto que descosido

FC Barcelona: no es lo mismo roto que descosido

La impresión que proyectó el equipo este martes ante el París Saint-Germain es la de un equipo roto. Sin ideas, estrategia, ni siquiera voluntad para reaccionar ante el ímpetu del equipo parisino, que desde el comienzo conocía el objetivo y el plan a seguir para conseguirlo. El equipo culé se vio superado en todos los aspectos del juego y todas las líneas que forman parte del esquema y eso fue más que obvio. La pregunta que surge sería: ¿está el FC Barcelona roto o descosido?

Aunque parezca lo mismo, no lo es. Si está roto no hay margen para la compostura. Las piezas del tejido están tan deterioradas por desgaste o uso que para repararlo hay que recurrir a algún parche que además de drástico, resulta antiestético. Por otra parte, si está descosido basta con empalmar las piezas sueltas y volver a unirlas con la hilada correspondiente y como nuevo.

Lo que llevó al mal funcionamiento colectivo del equipo de Luis Enrique puede ser motivo de discusión y análisis; el desgaste. Las lesiones recientes que condicionan el esfuerzo físico. La carencia de un sistema que no sea “dásela al tridente”. La falta de entendimiento del sistema por algunos debido a las rotaciones continúas. O incluso un desgaste en el sistema que funcionó bien hasta ahora, pero que ha sido descifrado y es fácil de neutralizar para los técnicos rivales, como ha quedado demostrado en los últimos compromisos donde se ha sufrido para sacar el resultado a pesar de que como equipo se hayan generado muchas dudas.

Dice Gerard Piqué que un jugador del Barça tiene como requisito primordial sentirse cómodo con el balón, pero la imagen que proyectó el equipo el pasado martes distó mucho de mostrar un grupo de jugadores que se sintieran cómodos con el esférico. Ni que tuvieran claro que hacer con él. Y lo más alarmante fue ver la carencia de un plan de contingencia. Cuando se juntan todas estas circunstancias, sucede lo que pasó en París donde se impuso el equipo que tenía claro a qué jugaba y lo hizo con todos los argumentos futbolísticos necesarios para neutralizar al rival. Posesión; circulación rápida y con sentido del balón. Conducción necesaria cuando se encuentran los espacios, pero toque de primera intención y sin florituras al hallar al compañero desmarcado, y además intensidad para llegar a la cobertura y anticipar el pase entre líneas.

El PSG pasó por encima del Barça en todos los aspectos futbolísticos.

El PSG pasó por encima del Barça en todos los aspectos futbolísticos.

Todos estos aspectos del juego los conoce muy bien el FC Barcelona. Lo han hecho casi de memoria en los últimos años mejor que nadie, por lo que resulta un misterio saber cómo es que se ha ido perdiendo poco a poco. Puede ser debido al desgaste por la obsesión autoimpuesta de ganarlo todo. A que se ha ido alejando paulatinamente del sistema que le dio identidad ante la necesidad de ser menos predecible o previsible (como quieran llamarlo). O también que los jugadores no se sientan confiados ejecutando un sistema que no sienten propio.

Encontrar lo que se dejó de hacer es fácil. El quid de la cuestión es saber si es posible revertir la situación a través de una evolución del sistema o de un regreso a las bases que es donde mejor se desenvuelven y que es una formula probada, aunque esto represente renunciar al resultado inmediato en favor del desempeño a futuro. Jugadores cuerpo técnico y directivos deberán hacer autocrítica y establecer si el equipo está roto, descosido o simplemente se ha alejado tanto de su esencia que se ha desteñido y necesita de nuevo teñirse de colores blaugrana.

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