Kodro devuelve la esperanza

Kodro devuelve la esperanza

Gran partido para cerrar la vigésimo-séptima jornada de la Liga Santander. Reparto de puntos en El Sadar que le otorga una mínima confianza al Osasuna, y que descuelga al Eibar de la lucha por Europa.

Un encuentro con cierto desorden, que tuvo un final un poco ataraeado, pero que dejó a unos satisfechos y, a otros, impotentes. Partido en el que el Osasuna aprovechaba para llevar una indumentaria en honor a todas las mujeres por el 8 de marzo, con el símbolo del sexo femenino en el torso y, cada jugador, con el nombre de su madre a sus espaldas. Un bonito gesto por parte de los navarros.

Primera parte

Salió a dominar el partido desde el primer minuto el conjunto eibarrés, que no cesó en su característica presión durante todo el primer periodo. Ya durante los primeros compases del partido, los armeros empezaron a peligrar la portería de Salvatore Sirigu, con muchas llegadas por las bandas, protagonizadas por las incorporaciones en ataque de los laterales, Capa y Arbilla.

Pero los armeros se encontraron con un Sirigu pletórico, enorme ante el ataque de los jugadores vascos. Un repertorio de atajadas que acabó por desquiciar a Takashi Inui, entre otros. El guardameta italiano comenzó a multiplicarse bajo los palos de la portería del Sadar, e impidió que el balón acabase en las redes repetidas ocasiones.

Los rojillos aprovechaban que el Eibar se volcaba en el ataque y dejaba las espaldas muy desprotegidas, y entre esto, y que su portero estaba bordando una gran noche, los contraataques se presentaron en varias ocasiones. De todas formas, los navarros no supieron aprovechar estas contras, por lo que el partido llegó en tablas al ecuador de su duración.

Segunda parte

Mismo pretexto en la segunda parte, que comenzó con la sustitución del japonés Inui por Rubén Peña. El nipón lo estaba haciendo bien, pero Mendilibar, desde la grada, decidió sentarlo en el banquillo. Fue cerca del minuto 55, y el jugador oriental, antes de irse a la banqueta, tuvo la oportunidad de anotar el primer tanto. Su tiró lo desvió Oier, que se puso bajo palos para cubrir el hueco que dejó libre Sirigu.

El partido siguió un curso normal, con ocasiones para ambos equipos. Acercándonos al minuto 60 se empezó a descontrolar un poco más, con más rapidez en el juego y muchos tiros por parte de los dos. Pero el momento clave llegó sobre el minuto 70. Mendilibar decide sustituír a Adrián González por Kike García, que volvía a los terrenos de juego después de estar apartado durante 2 meses. Quizá fue la fortuna de la situación, que fue el quien desequilibró la balanza nada más entrar al partido.

La jugada la elaboraron Ander Capa y Pedro León por la banda derecha del terreno de juego. Capa, con el balón en los pies, comenzó a ganar metros avanzando con la velocidad que lo caracteriza. Encontró a Pedro León como apoyo por el centro del campo, el cual recibió el balón, se deshizo de un jugador rojillo y devolvió la pared al lateral vasco. Ya en el pico del área, Ander siguió conduciendo hasta llegar a la línea de fondo. En ese instante, vió la llegada del recién ingresado Kike, por el espacio que había en la zaga defensiva del Osasuna. Capa le cedió el balón y Kike, con un duro golpeo de interior, lo mandó al fondo de la portería de Sirigu.

El jugador manchego celebró con rabia el gol, que le daba muchísima confianza después de haber estado tanto tiempo apartado del equipo. Además, un dato curioso es que Kike anotó este tanto consolidando su regreso en el mismo campo en el que cayera lesionado tiempo atrás.

Resultado fácil de defender, el Osasuna ya ha bajado los brazos. Probablemente esto es lo que pensaron los jugadores armeros, que no eran conocedores de lo que se les venía encima. La afición fue, probablemente, el toque de motivación que necesitaron los jugadores navarros para seguir peleando en el partido. Y vaya si lo hicieron.

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Kodro se encargó de poner las tablas en el marcador.

 

A partir del gol de Kike García, el Osasuna se volcó al ataque contra la portería de Yoel. Poco tenían que perder, pero aún así, desplegaron un juego de toque bastante meritorio conociendo la situación del equipo. Además, no dejaban ningún espacio atrás. Cualquier tipo de contraataque eibarrés era cortado al instante por la zaga defensiva navarra. Un impresionante juego que acabó dando sus frutos. Después de estar insistiendo una y otra vez en la portería de Yoel, que logró salvar los muebles varias veces; era evidente que el gol fuera a llegar. El Osasuna fue quien tomó el control del partido estos últimos quince minutos. Y, finalmente, llegó el tanto del empate.

La jugada comienza con un robo de balón en el medio del campo, que deja vendida a la defensa del Eibar. Entonces el Osasuna contraatacó con ventaja numérica, haciendo que los defensores rivales tuvieran que emplearse a fondo. El balón acabó llegando a Jaime Romero, el canterano navarro que promete mucho, ya que ofreció un gran recital de calidad en este partido. Con el balón en los pies de Romero, y dentro del área grande, este amagó para recortar hacia la línea de fondo y disparar. El disparo acabó convirtiéndose en un centro raso, al segundo palo. Kodro se encontraba allí, esperando el rechace para poder restablecer las tablas en el marcador. El futbolista donostiarra tan sólo tuvo que empujar el balón para anotar su quinto gol de la temporada.

Duro golpe para el Eibar, que había dominado el partido hasta el minuto 75, y que acabó por encajar gol en el peor momento. Los jugadores, pusilánimes, insistieron, pero estaba claro que su juego había perdido mucho en la recta final del encuentro. Finalmente tablas, reparto de puntos que deja una mínima de esperanza para los navarros y un sabor agridulce para los vascos.

Juan Nicolás Castro

Juan Nicolás Castro

Estudiante de 4° ESO, redactor gallego sobre la Sociedad Deportiva Eibar, el Deportivo de La Coruña y el RCD Espanyol. Informando desde los 14 años ;)
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