¿Corrupción en Miami?

¿Corrupción en Miami?

El prestigioso Torneo de Arona que juegan los equipos Infantiles B  todas las Navidades, la llamada “Liga Promises”, este año se celebrará en Miami (EEUU).  Los chavales de todos los equipos clasificados aguardaban con emoción e ilusión  la llegada de las fechas del torneo. Pero, ante la sorpresa de todos, El Espanyol, el Granada y el Levante que se habían ganado en el campo su participación han quedado excluidos.

Javier Tebas, presidente de la Liga de Futbol Profesional y José Ramón de La Morena presidente de la Fundación El Larguero, han decidido dejar sin invitación a los citados equipos.  En el Torneo de Verano se explicó que los mejores clasificados irían al torneo de Navidad, pero de repente los organizadores han cambiado las normas de admisión.

Resulta que el Real Madrid cayó en octavos de final y la organización le ha dado una invitación especial a costa de uno de los clasificados. Y también Atlético de Madrid y Celta podrán participar a costa de Levante y Granada que quedaron por delante suyo.

Así el Espanyol, campeón en 2013, y una de las mejores canteras de la Liga no viajará a Estados Unidos.

De esta manera se ha jugado con las ilusiones de los chavales que decepcionados por la esperpéntica decisión sólo podrán ver el torneo por Televisión.

No deja de ser paradigmático que en la web de la Fundación del Torneo se pueda leer: “El torneo sirve para formar profesionales no sólo desde el talento natural sino desde el esfuerzo, el trabajo en equipo y una verdadera ilusión en estado puro”

Una escandalosa vergüenza que será silenciada por las altas instituciones deportivas que, lejos de frases bonitas, ven el futbol  sólo como un gran negocio.  Sin ir más lejos la UEFA organiza todos los años la Champions juvenil, la Youth Leage, una competición de pantomima ya que el mérito de su participación no se adquiere en el campo. Por ejemplo el juvenil del Barça que realizó la peor temporada de su historia, sin conseguir clasificarse entre los 3 primeros de su Liga, juega el torneo y el campeón de su grupo, el Espanyol, no ha sido invitado.

Que fácil es hablar de valores y de espíritu deportivo y que difícil es ser coherente en las decisiones. Pero cuando estas afectan a nuestros hijos, a nuestra juventud, al futbol base, no debería valer todo.  Las reglas están para cumplirse y los méritos deben ganarse en el terreno de juego.

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