Muchos goles, poco fútbol

Muchos goles, poco fútbol

Comienzan a alejarse los veraniegos días de cielo azul en Ponferrada y empiezan a llegar los cielos grises de otoño que al parecer también traen consigo tardes grises de fútbol al Toralín. Tras ya varias jornadas de derrotas fuera de casa, que al contrario que la temporada pasada, no se convertían en tardes de goles y espectáculo en nuestro estadio, llegaba a Ponferrada el Nástic de Tarragona. Con el ambiente ya un poco áspero Manolo Díaz optó por sacar un once muy parecido al de la temporada pasada, quizás en un intento desesperado porque resonase sobre el césped algún eco del pasado curso. Santamaría, Seoane, Alan Baró, Miquel, Camille, Jonathan, Andy, Acorán, Berrocal, Dima y Yuri fueron los elegidos.

La Ponferradina salió al campo en los primeros 20 minutos dominando la posesión e incluso Berrocal remató a las manos del portero un gran centro de Seoane desde la derecha. A partir de entonces desapareció el cuadro blanquiazul, el Gimnástic se hizo con el control del juego y las ocasiones comenzaron a llegar, Naranjo erró dos mano a mano con Roberto Santamaría que bien pudieron acabar en un 0-2 al descanso. Antes de enfilar la bocana de vestuarios Acorán volvió a hacer la guerra por su cuenta, filtró un gran pase para Seoane que la puso al área y allí Berrocal a puerta vacía la estrelló en la cabeza de un defensa catalán.

Tras los 15 minutos de respiro, la charla de Manolo no surtió mucho efecto porque en los primeros 5 minutos De la Espada, a la madera, y Rayco, desviado, pudieron decidir el partido. Pero el fútbol suele ser injusto y existe un ley no escrita de que quien perdona la acaba pagando. Y así fue, adivinen quién, el que a pesar de no estar brillante en las últimas fechas, es el que siempre aparece, Acorán, tiró de habilidad dentro del área para sacar un penalty, que el Cristiano Ronaldo de segunda, Yuri, convirtió por partida doble.

La Ponferradina no contenta con echarse atrás a defender el resultado, decidió retirar del campo a su máximo artillero, cambio muy discutido en la grada por otra parte. Y con la crítica al entrenador en la boca Xisco Muñoz fusiló a Santamaría para hacer el 1-1. En este intercambio de estocadas, el suizo-kosovar Vullnet Basha recogió un balón suelto en la frontal y lo colocó en la cepa del palo para poner el 2-1 en el luminoso, pero la locura no acabaría ahí cuando minutos más tarde un disparo de Alex López desviado por Ignasi Miquel, se colaba en la meta de un Santamaría ya vencido.

La escuadra de la capital de El Bierzo recibía sus dos primeros goles en casa y perdía los primeros puntos en su feudo, escribiendo esto podríamos decir que no son malos datos, pero eso no es lo que preocupa en las gradas de El Toralín. Preocupa el juego y la falta de carácter del equipo, el míster está en entredicho y corren tiempos enrarecidos en Ponferrada. No soy partidario de críticas a entrenadores y mucho menos en la jornada 8, pero viendo los planteamientos de Manolo Díaz creo que le queda mucho por hacer. El ex- madridista debe volver a encontrar al mejor Andy, en mi opinión clave en los buenos momentos del curso pasado y desaparecido desde marzo, coincidiendo con el bajón del equipo. El mediocentro debe ser el timón de este equipo y para ello debe recuperar su mejor nivel. Basha volvió a demostrar que debe ser su guardaespaldas, el 4, está siendo el mejor en lo que va de liga, trabajador y fino en el pase, debe relegar a un Jonathan venido a menos. En la zona de arriba Dima, Luca, Caiado y Jebor deben demostrar porque han sido fichados y dar ese salto de calidad que se preveía en pretemporada, aunque por lo visto hasta ahora no haya mucha esperanza. Por último y porque lo mejor siempre llega al final, Yuri, el delantero brasileño es el máximo artillero de la categoría habiendo jugado tan solo la mitad de los partidos como titular, los que jugamos como locales. El capitán blanquiazul es la pieza que de momento sostenta al equipo en medio de la tabla y como bien reconoció ayer la grada, no gusta su suplencia y mucho menos que lo quiten para meterse atrás. Así  que para concluir este artítulo quiero dejar una frase para nuestro míster, por una vez… ¡ MANOLO HAGA CASO A SU AFICIÓN! ( o no comerás el turrón)

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