El tiempo pasa

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Josep Moll
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Han pasado casi dos años desde la final de Berlín de 2015. En aquella ocasión Barça y Juventus se enfrentaron y los de Luis Enrique ganaron por 1 a 3 siendo claramente superiores al conjunto italiano. Nadie discutía la supremacía de un Barça que volvía a conquistar otro triplete. Sin embargo, lo que pasó ayer en el Juventus Stadium no tuvo nada que ver con la maravillosa tarde del 6 de junio de 2015 en la capital alemana.

Ambos equipos han experimentado cambios (el Barça sin hacerlos y la Juve con una confección de plantilla muy diferente). De los 11 jugadores titulares únicamente Sergi Roberto y Samuel Umtiti no jugaron en la final de hace un par de temporadas. A diferencia de la Juventus, que le pasa justamente lo contrario. Solamente el veterano guardameta, Buffon y Bonucci vivieron en primera persona la derrota de la Vecchia signora.

Resultado de imagen de Sergi Roberto con Umtiti

Sergi Roberto y Umtiti fueron los únicos jugadores del Barça que no jugaron la final de Berlín.

Por una banda, el Barcelona no ha tenido altas productivas (a parte de los dos jugadores nombrados anteriormente) y los refuerzos en forma de caros fichajes no se han adaptado al estilo del equipo. Ni André Gomes, ni Arda, ni Paco Alcácer, ni Digne, ni Denis… han cumplido con las expectativas. Además hay que sumar la escasa o nula confianza del técnico con los jugadores de la casa. Estos dos factores han hecho que la plantilla envejezca y que los jugadores tradicionalmente titulares no tengan un relevo en el sí de la plantilla. Jugadores como Mascherano (32), Mathieu (33), Piqué (30), Rakitic (29) o Iniesta (32), a causa de su edad, ya no disponen de la continuidad necesaria para jugar en un club de máxima exigencia donde se disputan partidos cruciales cada tres días. Y después de estos jugadores vienen Busquets (28), Alba (28), Messi (29) o Luis Suárez (30). Es indiscutible la calidad de unos jugadores que nos lo han hecho ganar todo y que han sublimado el concepto fútbol, pero en el futuro no se podrá vivir del pasado, por muy glorioso que sea. Y me da la sensación que la junta y los encargados en la parcela deportiva no están haciendo bien la transición, de hecho, no han empezado ni a hacerla. Viven a costa de un excelso pasado.

Por otra banda, vemos a un equipo que en pocos años ha sufrido una profunda transformación y sigue ganando la Serie A (este año va a ser el sexto consecutivo) y luchando por los títulos de más prestigio a nivel europeo. El conjunto de Turín cuenta con uno de los jugadores con mayor proyección, como es Dybala, pero también tiene jugadores con una larga trayectoria como Alves, Khedira o Buffon, el emblema de todo un equipo.

En relación al partido de anoche, la Juventus fue el justo ganador del partido siendo superior a un Barça totalmente desconocido en la primera mitad. La ausencia de Busquets se hacía notar, el 3-4-3 por primera vez esta campaña no causaba efecto alguno y una defensa demasiado blanda no conseguía cortar el imperativo ofensivo del conjunto de Allegri. La Juventus se sentía cómoda en todas las variantes del juego, menos una, cuando les tocaba salir con el balón. De esta forma llegaron las ocasiones de los blaugranas. En las demás situaciones ganaban con superioridad al Barça (cerrados en defensa, al contragolpe, jugadas a balón parado…). Es cierto que en el segundo tiempo el equipo catalán experimentó una mejor e incluso fue merecedor de algún gol pero la falta de contundencia en la área (ya pasó también ante el Málaga) y la brillante noche de Gianluigi Buffon fueron los máximos responsables de que el marcador del conjunto visitante no se moviese en todo el partido.

Resultado de imagen de Buffon 2017

Buffon puso el cerrojo en su portería y no concedió ningún gol ante el Barça.

Hay detalles tácticos que ayudan a explicar el resultado final (casi) definitivo. La estrella de un equipo, Messi, fue en todo momento vigilada por la zaga contraria pero la del otro equipo, Dybala, llegó cómo y cuándo le dio la gana. El mejor ejemplo es el segundo gol, cuando remata desde la frontal sin ninguna oposición. Mascherano jugó todo el partido, pero en la primera parte lo hizo como medio centro en el lugar de Busquets y en la segunda lo hizo de central, la posición a la que estamos más acostumbrados a verle con el Barça. El argentino recuperó un total de siete balones a lo largo del partido, pero lo más curioso es que el primero lo recuperó en el minuto 59. Por lo tanto, todos los ganó cuando ejercía de central. Por algo será que desde que llegó a Can Barça juega en esta posición y no en la otra. También hay que añadir la clara diferencia cuando el Barça juega de local o de visitante, especialmente en la Champions League. En esta edición, como visitante, el equipo de Luis Enrique ha perdido 3-1 ante el Manchester City, 4-0 ante el PSG y 3-0 ante la Juve. Tuvo dificultades para ganar al Borussia Mönchengladbach (1-2) y ganó más cómodamente en Celtic Park (0-2). El equipo lejos del Camp Nou ha perdido contundencia, ha perdido el respeto del rival

En condiciones normales todos daríamos por hecho que la Juventus va a ser uno de los semifinalistas de esta edición de la Champions League pero quedó demostrado, en la anterior ronda de la competición, que a este equipo no hay que darle por muerto. La racionalidad nos dice una cosa pero siempre queda un pequeño margen para soñar.

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