Tsunami

Tsunami

La temporada ha terminado oficialmente. Portugal ha ganado la Eurocopa tras un torneo irregular, imponiéndose a la anfitriona por la mínima en los últimos minutos de la prórroga.


Anoche pudimos testificar que si hay un jugador que condiciona a un equipo en esta década, es Cristiano Ronaldo. El portugués se lesionó por una dura entrada del francés Payet, que atacó al 7 de manera un tanto agresiva. El árbitro no sancionó la acción, ni siquiera la vio, y Cristiano salió del campo a los pocos minutos, cojo y con lágrimas. Ese fue el punto de inflexión. Tanto en el terreno de juego como en las redes sociales.
A partir de ese momento, Twitter se inundó de zopencos descarados cuya alegría desmesurada por la tristeza de Cr7 aumentaba exponencialmente junto a su imbecilidad. No faltaban los atléticos casposos, periodistas insulsos, barcelonistas estancados y otros muchos simpatizantes y socios de un circo de los horrores que certifica que este tipo de gente vive de una manera muy equivocada.

 
No voy a hablar aquí del partido, las crónicas inundan hoy los ordenadores. Pero si me van a permitir expresar mi opinión ante el creciente aumento de aficionados de ese equipo con las fronteras más grandes jamás vistas: el antimadridismo. No llevan un buen año éstos. De 2016 en adelante, han sido de equipos dispares y repartidos por todo el globo terráqueo, y no se han llevado ni una alegría, todo lo contrario. Gerard Piqué rompió una tele cuando Ramos marcó el gol en el 93. No sé qué habrá roto este año, pero podría hacernos un favor y centrar su ira asesina en el Wifi, así no tendríamos que leer las continuas bobadas que acostumbra a obsequiarnos en redes sociales.

 
Aun así, y pese a las felices predicciones, conjuros y misas negras (tienen hasta a una monja en plantilla), el Madrid sigue ganando y sus estrellas brillando. Y ellos continúan, la ola sigue, nada detiene a ese tsunami de bilis que se lleva por delante todo y que crece poco a poco. Me certifican que hay redacciones de periódicos que poseen torres y torres de botes de sal de frutas vacíos y que piensan, por eso del medioambiente, que la próxima tirada del día podrían hacerla en una receta de antiácido. Esta indigestión perpetua del rival produce en el madridismo una leve sonrisa, la misma que aparece cuando Pepe- el asesino- es MVP de una final, o Cristiano Ronaldo vuelve con la rodilla del revés para coger su segundo gran trofeo este año.

 
Los hay que piensan más en los títulos que pueda perder el Madrid que en los suyos propios. No voy a decir aquí la manera correcta de disfrutar del fútbol, hay muchas y variadas, pero no me negaran que centrar tu bienestar a que la máxima estrella rival pierda-un partido o la pierna, a ellos les da igual-es de ser un poco estúpido.

Andrea Fausse

Andrea Fausse

Psicoanalista. Escribiendo, no molestar.
@Monodrops
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