El buen alemán

El buen alemán

El pasado Domingo Toni Kroos cumplió 50 victorias con el Real Madrid. El alemán conseguía esta cifra después de 67 partidos de Liga.

En las dos temporadas que el centrocampista lleva en el Bernabéu, ha marcado tres goles, ha dado 16 asistencias y ha jugado, en total, 94 partidos en todas las competiciones. Pero estas no son los números que demuestran que el 8 es el verdadero motor del club blanco. Son los pases, los mapas de calor y la pamorosa perfección en todo lo que hace lo que realmente importa. El alemán es uno de los hombres importantes del Madrid, que juega a su ritmo.

Pero en ocasiones no es oro todo lo que reluce. Toni Kroos jamás juega un mal partido, tiene el don de realizar siempre sus tareas con la escrupulosidad de un cirujano; rara vez baja del 95% de acierto en pases, pero prácticamente desde el bajón del equipo en Diciembre del año pasado con Ancelotti aún en el banco, no habíamos visto esa versión del rubio que nos dejaba atónitos. Era preciso, pero no brillaba.

El toque de Zizou

Con la llegada del francés en Enero hubo cambios, algunos más superficiales que otros. Una de las misiones que Zinedine tenía que llevar a cabo si o si era devolver a Toni Kroos la capacidad para condicionar y dirigir todo lo que ocurre en el campo. Él mismo sabía que podía hacerlo porque ya lo había hecho, en el Bayern de Heynckes, en la Alemania ganadora del Mundial y en su primera etapa del Madrid, donde influyó tanto en defensa como en ataque con la posición de puentes que Ancelotti creó para él.

Luego todo se vino abajo, quizá porque Kroos es un jugador que se dedica a integrar a sus diez compañeros en torno al balón, y precisamente el juego de hombres como Cristiano Ronaldo o Gareth Bale es más de espacios que de balón pegadito al pie. O a lo mejor porque su mejor socio en su nuevo equipo, Luka Modric, cayó lesionado. Poco a poco, como el cristalero que sopla despacio para crear su mejor jarrón, Zizou ha ido trabajando con el equipo para que vuelvan a confiar en Toni, que partido a partido, pase a pase,  ha vuelto a transformarse en la pieza maestra del engranaje blanco.

El clásico: punto de inflexión

barsa madrid kroos

Total de pases Toni Kroos frente al Barcelona

 

Siempre desmarcado. Siempre libre. Fue el dogma de Kroos durante el partido que enfrentó al Real Madrid y al FC Barcelona el pasado Abril. Partido en el que el alemán estuvo escoltado por Casemiro y comenzó su brutal progresión. Aquí debemos de nuevo aplaudir a Zinedine. Poner al lado de Kroos, uno de los jugadores que más balones recibe de media en toda la Liga, a un escudero como el brasileño es una jugada  maestra. Los perpetuos movimientos de desmarque de Toni se unían con la impecable y tosca sombra de Casemiro, que fue por el campo como ese guardaespaldas gigante que persigue a la también rubia Cersei Lannister, sin piedad.

Lo que más fascina del alemán es que sabe perfectamente donde está posicionado y dónde tiene que ir el balón en su siguiente movimiento. La capacidad de Kroos de saber a qué punto del campo precisamente tiene que ir el balón es una incógnita. Viene así de fábrica. Es como si tuviera un pinganillo con conexión directa con el tío que ve el partido desde su casa, con la manta y el arroz aún en el gaznate, pegando gritos indicándole el sitio oportuno.

Velocidad de crucero

El Madrid cogió la directa y Toni Kroos volvió a tener el timón. Tanto en Liga como en Champions, el centrocampista ha hecho partidos espectaculares frente a rivales fuertes y peligrosos, llegando incluso a tener un 99% de acierto en pase, y no sólo esos pases que fortalecen el dominio territorial del equipo, sino aciertos en balones que sobrepasaban una o dos líneas de rivales, directos al pie de hombres de arriba, como Bale o Cristiano, que sonreían felices. Es como si en mitad de un examen, el bueno de Toni te ayudara a contestar la mitad de las preguntas.

Zidane ha encontrado la clave. Kroos está en ese estado de forma físico y mental que es capaz de saltarse la parafernalia y el protocolo tikitakero, y con un pase dejar a un Gareth Bale solitario en el pico del área rival. El alemán no es un hombre virtuoso, no es Luka Modric, con una cadera de plastilina. Tampoco es un titán defensivo como Casemiro. Obviamente tiene sus limitaciones, pero también posee la capacidad de reducirlas al mínimo con la cantidad de movimientos inteligentes que hace durante los partidos. Capea el temporal como nadie.

kroos valencia

Pases de Kroos frente al Valencia (3-2)

Kroos vilareal

Pases de Kroos frente al Villarreal (3-0)

 

Está claro que nos encontramos frente a un jugador excepcional, un especialista en controlar el juego, que ha llegado a su pico de forma en el mejor momento posible. Aún queda un partido de Liga importante y sobre todo, la final de la Champions frente al Atlético, y el Real Madrid tiene la suerte de contar con Toni Kroos, cuyo rol ha variado estos últimos meses. Se ha convertido en el faro del equipo, más allá de la importancia de Luka Modric y el derroche de protagonismo y liderazgo de Cristiano Ronaldo. El alemán es la mano derecha de Zinedine Zidane, y eso lo convierte en imparable. En una certeza ciega e insuperable de que vas a ganar algo. La sensación de que el triunfo va a llegar, si o si.

 

Andrea Fausse

Andrea Fausse

Psicoanalista. Escribiendo, no molestar.
@Monodrops
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