Otra humillación y un guerrero de causas perdidas

Otra humillación y un guerrero de causas perdidas

El Córdoba cosechó ayer en Los Cármenes su vigésimo segunda derrota en lo que va de año. Nada nuevo en la oficina, pues los jugadores siguen manchando el honor del escudo que portan en el pecho. O, al menos, casi todos. El último en llegar, Krhin, dio un recital de amor propio, y Florin Andone fue la voz de todo el cordobesismo ante los micrófonos de la cadena COPE. 

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Para un servidor, que escribe cada semana sobre su equipo, es difícil tener que buscar fotos en internet en las que salgan los jugadores con caras largas para adjuntarlas en la entrada. Como yo, el aficionado cordobesista se pregunta muchas veces si valió la pena el ascenso, si se pudo hacer mejor o si el resultado habría sido otro de haber acompañado la Diosa Fortuna. Aunque, con las cuentas hechas y en negativo desde hace varios meses, no cabe más que pensar en mantener el tipo las jornadas que restan esta campaña y, después, planificar la siguiente. EN ESE ORDEN. Un total ejercicio de estoicismo.

Me gustaría decir que lo del pasado sábado en Los Cármenes rozó el esperpento, pero ya hubiera querido Ramón María del Valle-Inclán escribir una obra tan rocambolesca como lo que este Córdoba nos ofreció. Dos expulsiones de patio de colegio nos dejaron con inferioridad numérica -la primera podría ser justificada por lances del juego en los que la interpretación del colegiado jugó un papel fundamental; la segunda fue una bronca de un jugador profesional con la cabeza de un cadete con el árbitro, quien siempre tiene las de ganar y quien acabó echando al argentino de una forma tan merecida como buscada por el jugador. Apenas Krhin intentó hacer algo distinto: se ofreció, condujo, habilitó y probó suerte, pero la superioridad nazarí era tanto numérica como técnica cuando estuvieron en igualdad de condiciones.

Cabe pensar que lo más cerca que un jugador de la actual plantilla ha estado de Córdoba antes de llegar al club es en la ciudad homónima de Argentina. De otra forma es inexplicable la carencia de empatía con la afición y, por qué no decirlo, de profesionalidad, que rezuman la mayoría de jugadores. El año que viene el escudo recuperará, ya en la Liga Adelante, el lustre que esa mayoría ha deshonrado sin pudor. Ese mérito sí es vuestro, chicos. Era difícil hacerlo peor, así que “enhorabuena”.

Jugadores como Fidel o Crespo, quienes sí han entendido de qué iba todo esto, se han comprometido por dos años más con el Córdoba, a sabiendas de que deberán pelear por recuperar la categoría perdida. Otros, como Edimar, tienen con el club unas posturas muy cercanas y no sería raro verlos defender la camiseta blanquiverde el año que viene. Bebé o Krhin, de los últimos en llegar, han intentado en cada partido imponer su calidad y demostrar su gama de recursos, pero con tan escasa compañía del resto era difícil lograr ningún objetivo. Sin embargo, poco o nada se les puede reprochar a ellos. Han demostrado amor propio y se han entregado, con bastante poca suerte, al club que le ha pagado estos seis meses. Sin duda es de agradecer.

El caso paradigmático de lo que el aficionado cordobesista le pide a los suyos lo tenemos en Florin Andone. Si ya en otros artículos comentábamos el deseo de que permaneciera en el club por su entrega, corazón y sacrificio, tras hablar bien claro de sus compañeros y, antes que nadie, de sí mismo, nos gustaría más que nunca tener en su figura al nuevo ídolo del Arcángel. Sus palabras las resumimos ayer en el Twitter del equipo, @F9Cordoba, y os las transmitimos aquí en texto y audio. Si lo que este chico dice no es respeto y amor por uno mismo y por un club, que baje Dios y lo vea:

Florin Andone: “hemos hecho el ridículo… Hemos hecho un partido malísimo, creo que ni siquiera hemos tirado a puerta. Es una situación muy complicada. Que se acabe ya la Liga, porque estamos dando pena ya. Estoy enfadado conmigo mismo porque soy malísimo, no sé dar ni un puto pase, y con el equipo también porque estoy hasta los coj**** de todo. Parece que estamos todos ya pensando en la temporada que viene y no salimos, por lo menos, a tener dignidad estos dos o tres partidos que quedan. Yo qué sé… Si somos malos, somos malos, pero, por lo menos, salimos con una puta actitud y lo intentamos hacer lo mejor posible, pero no salimos ahí a que se rían de nosotros”.

 

Juzguen ustedes mismos.

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