Juan Merino, eternamente discutido

Juan Merino, eternamente discutido

Juan Merino, antaño jugador del Real Betis Balompié y hoy entrenador del primer equipo verdiblanco, se bate de forma constante con noticias acerca de su situación en el club y rumores sobre su salida al final de temporada, que no parecen hacer mella en su semblante serio y seguro, convencido de conocer mejor que nadie los entresijos, siempre tormentosos, del club de “su vida”.

Hasta la saciedad ha repetido “estar a disposición del club” para lo que necesite, por activa y por pasiva ha recalcado “estar en su casa” cuando se habla del Real Betis. Lo que podríamos catalogar, sin atisbo de duda, como “beticismo recalcitrante”. Vivir por y para unos colores.

El Real Betis, que no se olvide lo de “Real”, pues lo es desde 1915 aunque la denominación esté cada vez más en desuso por los medios de comunicación, encadena en la actualidad 6 encuentros consecutivos sin conocer la derrota, lo que ha provocado que el conjunto bético se sitúe, justo, en mitad de la tabla a 8 puntos de Europa y a misma distancia del descenso.

Esta situación, idílica tras el turbulento desarrollo de la primera parte de la temporada, tiene un principal culpable y no es otro que Juan Merino. Su carácter altivo a la hora de comentar públicamente la situación y estado físico de ciertos jugadores (Juan Vargas, Joaquín o van der Vaart), ha jugado en su contra ante parte de prensa y afición (servidor, como ejemplo de ello), pero los resultados han terminado por aunar a todo (o casi) el beticismo.

No hay que olvidar que la llegada de Musonda, Montoya y Damiao, especialmente los dos primeros, ha dotado al equipo de un significativo salto de calidad con respecto al que tenía el técnico anterior. Pero “al César, lo que es del César”. El técnico andaluz ha conseguido que veamos la mejor versión del peruano Vargas, Joaquín parece volver a ser ese puñal por banda derecha que tanto echábamos de menos, mientras que jugadores como Pezzella o Kadir, muy criticados o directamente ausentes en la última “era Mel”, han encontrado un sitio en la plantilla gracias a su buen rendimiento. Incluso el baluarte del equipo, Rubén Castro, harto complicado de satisfacer y siempre cómodo bajo el cobijo de Mel, parece haber encontrado su punto álgido de rendimiento a la sombra de Merino (6 goles desde su llegada).

Ruben Castro

Rubén Castro celebra su último gol ante el Granada (Ramón Navarro)

La suma de este compendio de particularidades, ha dado lugar a que bajo su mando, desde que cogiera las riendas el día 11 de enero, el equipo sume tan solo dos derrotas (4-0 en Copa frente al Sevilla, en su primer encuentro, y 2-1 en Anoeta), a las que hay que añadir complicados empates como visitante ante Villarreal (0-0) y Deportivo (2-2), y en casa ante Real Madrid (1-1), Sporting (1-1) y Rayo (2-2). Las victorias también han sido varias, frente a Valencia (1-0), Espanyol (0-3) y Granada (2-0). Además, el equipo ha sumado 13 tantos en Liga en sus 9 encuentros, los mismos que con su predecesor en 19.

Tanta cifra y resultado, viene a abrirnos los ojos, a señalarnos que la dinámica del equipo desde que llegara Merino, está siendo muy buena. El equipo muestra mejoría en resultados, pero sobre todo en juego. Déficit como el gol parecen haberse olvidado o, al menos, han mejorado, el gol ya no depende solo de Rubén Castro, y la frescura de Musonda, Ceballos o Fabián dota al equipo de un carácter más combinativo y de creación. Pero sobre todo, se ha ganado en concentración. El equipo sale más “enchufado” desde el inicio, lo que ya supone un gran avance con respecto a los partidos “pre-Merino”, lo que se traduce en no tener que remar a contracorriente desde el minuto 1. El técnico linense ha conseguido que el equipo sea más compacto, más generoso en el esfuerzo y más intenso.

Estamos, por tanto, ante la segunda ocasión en la que Merino viene a sacar a flote el barco, tras su paso la temporada pasada en la Liga Adelante. Fue el recambio del maltrecho Velázquez, y contó sus 4 encuentros dirigidos por victorias y dejando el terreno preparado para la llegada, de nuevo, de Pepe Mel.

Merino manteado la temporada pasada por sus jugadores antes de ser sustituido por Mel

Merino manteado la temporada pasada por sus jugadores antes de ser sustituido por Mel (Ramón Navarro)

A pesar de todo, desde la distancia (y la cercanía) se vislumbra un futuro incierto para Juan Merino. Su llegada ya supuso la división general de la afición, que se dividía a favor y en contra de la marcha de Pepe Mel. Ya en su designación como técnico del primer equipo, el por entonces presidente dejó lugar a dudas al afirmar que se hacía cargo del equipo “por el tiempo que sea necesario para escoger al mejor entrenador posible para el Betis”.
Tras 9 encuentros y la mejoría notoria, la incertidumbre sobre su figura se mantiene, el actual presidente del Real Betis, Ángel Haro, puso en ‘stand-by’ la continuidad del técnico linense de cara a la próxima temporada, al declarar que “es pronto para debatir su continuidad”, afirmación que extrapoló a la situación del director deportivo, Eduardo Macià.

Se rumorea que la dirección del club ya sentó las bases de un proyecto para 2016-2017 con Juande Ramos cuando negoció con él tras destituir a Mel, y se ha filtrado que Haro ya estaría negociando el fichaje de Toni Muñoz (actualmente en el Getafe) como nuevo director deportivo.

Una vez más, y sin haber siquiera confirmado la permanencia, el equipo se sume de nuevo en la incertidumbre de qué rumbo tomará de cara al próximo curso. Desde luego, éste no parece estar en la misma dirección que el futuro de Juan Merino (ni de Eduardo Macià).

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