La segunda consecutiva

La segunda consecutiva

El Real Madrid de Zidane comienza esta nueva temporada como acabó la anterior, ganando un título europeo, contra un Manchester United que plantó cara, pero que no hizo lo suficiente.

94482

El comienzo de partido estuvo marcado por un cambio táctico implantado por Mourinho, colocando una especie de 3-5-2, con Matteo Darmian como central por la izquierda, Lingard en la posición de carrilero izquierdo y con Mkhitaryan unos metros por detrás de Lukaku. Con esta disposición sobre el campo, los primeros minutos estuvieron dominados por la supremacía física y la presión del equipo inglés, pero con el paso del partido jugadores como Isco y Casemiro fueron ganando peso en el partido, haciendo retroceder metros al rival. Mención especial merece el brasileño, que completó un tramo de unos 5 o 10 minutos espectaculares con un balón al larguero y el gol que ponía por delante a su equipo. El Real Madrid se creció y arrinconó a los red devils contra su propia portería hasta el parón destinado a la hidratación de los jugadores, alrededor del minuto 30. Desde ese momento hasta el final de la primera parte Moutinho reestructuró a su equipo consiguiendo volver a entrar en el partido y no permitiendo al rival generar ocasiones.

Tras el descanso Rashford entró en el campo por Lingard, provocando que el equipo pasara a un 4-2-3-1 que por momentos permutaba en 4-3-3, con el inglés, recién entrado, por la banda izquierda y Mkhirtaryan por la derecha. Aún con esta nueva disposición, el equipo dirigido por Zidane consiguió imponer su juego durante los primeros minutos del primer tiempo, llegando con peligro al área rival. Así, tras una combinación espectacular entre Isco y Bale en la frontal del área, llegaba el segundo gol del Real Madrid, obra del malagueño. El Manchester United pasaba por sus peores momentos, y, en una gran jugada de Casemiro sirviendo el balón para Bale, el galés pudo cerrar el partido definitivamente, pero el larguero se lo impidió.

Quizá por un exceso de relajación, o por un bajón físico, el Real Madrid, a partir de ese momento, fue perdiendo progresivamente el dominio del partido, también provocado por la decisión de Mourinho de introducir a Fellaini para intentar buscar su superioridad sobre Carvajal en los balones aéreos. En una situación de este tipo, Matic consigue disparar desde la frontal, Keylor no atrapa el balón y Lukaku no perdona sólo ante la portería. Con el 2-1 en el marcador, el equipo inglés intensifica la presión, provocando pérdidas del rival en zonas comprometidas, lo que les permitía salir a con espacios, pero desperdiciaron alguna ocasión que hubiera supuesto el 2-2 en el marcador. Con la entrada de Asensio y Lucas Vázquez, los de Zidane ganaron presencia defensiva y consiguieron bajar las revoluciones de un partido que se les estaba haciendo un poco largo. Al final consiguieron resistir y certificar un 2-1 que les hacía campeones de la Supercopa de Europa.

De esta manera, el Real Madrid añade otro título europea a unas vitrinas que cada vez tienen menos espacio y demuestra que continúa siendo el rival a batir en Europa.

Comments

comments