DRAMA

DRAMA

Luis Montes había alcanzado su plenitud, aunque quizá no su techo, cuando salió a pelear, con una garra que más tenía de charrúa que de mexicano, una pelota dividida contra el ecuatoriano Castillo.

Claro, esa jugada de correr hacia adentro y ganar la posesión del balón dividido la había hecho varias veces con el Club León.  Empujado por el técnico uruguayo Gustavo Matosas, peleaba y peleaba junto a sus compañeros de selección, Carlos “Gullit” Peña y “Gallo” Vázquez.

Cuando Montes inició su recorrido hacía dentro de forma lateral, para desequilibrar y abrir espacio y zonas de pase, conduciendo el balón, culminaba un meteórico ascenso en su carrera, que comenzó cuando llegó al Club León, de la Liga de Ascenso (2ª) junto a su amigo Peña. Montes logró campeonar, ascender, calificar a la libertadores y ser bicampeón del fútbol mexicano con un equipo que ha marcado época en el país.

Matosas y Montes crecieron juntos.

Matosas y Montes crecieron juntos.

Luis Montes, el diez de León, ya no era un enganche bajito cuando, durante un encuentro de preparación para el mundial de Brasil 2014 contra Ecuador, alargó de más el baló y se lanzó al suelo para alcanzarlo, con la garra que le pedía Matosas en cada partido y con el sentimiento de defender la casaca de su país. Luis Montes ya era el jugador total, un electrón libre en el esquema de Matosas, que hacía lo que quería por donde quería, porque sabía que hacer exactamente y en qué momento con certeza fría. Montes podía entrar desde la derecha, enganchando al centro no para patear, sino para asistir. Montes podía avanzar como mediapunta y disparar con fuerza para marcar, o acumular rivales con regates básicos pero mágicos hasta entrar al área y definir como 9. Luis Montes podía colocarse en la base de la jugada cuando el rival se encerraba atrás, casi como un mediocentro y mover los hilos de aquí para allá cuando el equipo se ahogaba de ideas, abriendo o filtrando la pelota según se necesitase. Incluso, Luis el “Chapo” Montes podía rematar una soberbia chilena a las redes o mandar la pelota a la escuadra con una ejecución de tiro libre solamente a su alcance. Y una garra de luchador empedernido le daba fuerzas, peso y valor en la recuperación.

Por eso, cuando Luis Montes chocó con Castillo en su barrida, el que se fracturó no fue un jugador que llevaba el diez en su club, fue el JUGADOR TOTAL de la selección mexicana. En un esquema sin sentido, Montes y el central ex azulgrana Márquez eran quienes podían dar idea al juego de Miguel Herrera, técnico nacional. Probablemente, ni siquiera Herrera es consciente del drama que supone la grave lesión del bajito. Alguien que le dominaría tantos registros en el juego, que valdría como interior de la selección y dejaría al binomio Gallo-Gullit como un verdadero doble pivote que Herrera, neciamente, no ve su necesidad en Brasil.

Y es que Montes era un jugador que levantaba las pocas posibilidades de México en un grupo muy delicado, casi de la muerte. Por ello, es necesario que veamos no el sistema de juego de la selección en sentido estricto, sino sus posibilidades reales en el grupo. Y para ello, lo mejor será conocer sus problemas.

A México le espera el equipo de este chico.

A México le espera el equipo de este chico.

1.  EL SISTEMA. Ya el sistema en sí es un problema, y es responsabilidad directa de Miguel Herrera e indirecta pero más grave de quienes han enviado a una selección con un proceso de seis meses a un mundial de fútbol. Herrera plantea un 5-1-2-2 que de tan defensivo y tan agresivo a la vez ni defiende ni ataca bien y que lo mejor que logra es potenciar las carencias no de la selección sino del futbolista mexicano en sí. El sistema presentará las siguientes situaciones:

a) México jugara con un solo pivote defensivo (contención). Juan Vázquez, probablemente. A pesar de ser el mejor mediocentro de la liga, a nivel mundial no es un jugador con la capacidad para imponerse en zonas de creación y riesgo según quién maneje el balón. Sin un acompañante con la misión de acompañarle (Gullit jugará unos valiosos metros más adelante) sufrirá de lo lindo. O sea, México no se impondrá en mediocampo.

Ha sido inflexible, quizá por no tener otra opción.

Ha sido inflexible, quizá por no tener otra opción.

b) Potencia el vicio mexicano de girar e ir al frente. Y así será por los siglos de los siglos. El jugador mexicano y su entrenador, no buscan el más mínimo juego de posición que permita al jugador recibir de cara para conducir o asistir. No, pasando la media cancha, el único recurso y más en un equipo de Herrera, es girar y tratar de ir al frente. Contra rivales que manejan conceptos de presión, ayudas y pressing, será un suicidio dicho vicio que previsiblemente provocará perdidas de riesgo.

c) Jugadores Clave  fuera de contexto. Giovanni, Guardado. El sistema es rígido. Punto. Son los jugadores los que deben adaptarse. Giovanni Dos Santos ha dado el mejor nivel de su carrera por detrás de una punta en Villareal, pero Herrera insiste que juegue como delantero en el mismo plano que otro nuevo, quitándole virtud y obligándole a recorrer muchos metros para acercarse al balón. Eso en el caso de que Herrera no tenga un ataque de entrenador y lo coloqué como interior. Guardado, de jugar, lo haría como interior o lateral, donde no lo hace mal, pero desperdiciar su desborde y lucha para hacerlo pelear por dentro o arrancar de muy atrás no parece adecuado. Esta rigidez de sistema es la que dejó fuera del mundial a Javier Aquino, el suplente de Montes tras la terrible lesión. Es extremo puro, pero Herrera no usa extremos. ¿Será lateral, interior o delantero? Puf…

d) Los delanteros tendrán que generarse sus ocasiones. Las bandas son para los laterales, y estos no tendrán quien les abra espacio o a quien doblar. ¿Si les cierran la banda? Pues nada, el delantero a correr para caer a la banda y centrar la pelota a… nadie.

2. MENTALIDAD. Una mentalidad muy cerrada. De todos. Entrenador que no quiere cambiar, jugadores que no son fuertes y vienen de un proceso donde se bloquearon mentalmente ante rivales inferiores, afición que no sabe ni qué quiere ni cuándo y medios que se preocupan por hacer de payasos, criticar lo que venda más por ser criticable y que cuando tienen conocedor en su staff no se atreven a morder la mano que les da de comer, ya sea una televisora o la misma FIFA. Y eso me consta personalmente. Y son medios que culpan todos los males a los jugadores que han superado los obstáculos y destacan en Europa.

México es un rival idóneo para ellos.

México es un rival idóneo para ellos.

3. FEMEXFUT. Los dirigentes del fútbol mexicano, que en el proceso eliminatorio hicieron dirigir a cuatro entrenadores en un año. Y es que lo importante no es buen papel, sino el dinero que imbécilmente les daremos los mexicanos. Lo que debió ser era terminar el proceso, sin calificar al mundial para que semejante bofetada los sacudiera y esta vez trabajaran en miras al aspecto deportivo y no al económico. Es su culpa además lo de Herrara, un técnico que ganó una final en penales, de milagro como él mismo reconoce y salió goleado en la otra. Le dan seis meses y es normal que apueste todo al sistema que lo llevó a un éxito local.

Dinero y más dinero.

Dinero y más dinero.

4. LOS RIVALES. Hechos para destruir a la selección. Específicamente.  A priori, y aunque el fútbol es el fútbol, México es la selección débil del grupo.  Brasil está en otro mundo. Con Croacia, la esperanza de México era la desorganización táctica que sufrían los croatas, fruto de sus recientes cambios de dirección nacional. Pero la idea de Niko Kovač empieza a cuajar y tiene dos pilares maravillosos como Modric y Rakitic, sin contar con el 9 del Bayern de Guardiola.  Con Camerún, la esperanza era las peleas de los leones indomables entre sí y con su federación. Se devoraban a sí mismos, pero contra Alemania han demostrado que están más unidos que hace cuatro años.

Eso sin contar con el daño que pueden hacer Eto’o contra defensas aún más lentas que él, Song, Modric o Rakitic en un centro del campo blando y que dejará bandas y pasillos abiertos.

Champions y Europa Leagues.

Champions y Europa Leagues.

¿Hay esperanza para México?

Sí. La historia. Hace cuatro años, Alemania perdió 0-1 con Argentina como local justo antes de Sudáfrica 2010. Se volvieron a ver las caras en cuartos de final y los alemanes pasaron por encima de Maradona y Messi por 4-0. Históricamente, Alemania no juega bien antes de los mundiales.

Igual México, sufriendo siempre de alguna manera en su camino al mundial. Y colándose en octavos para caer eliminados, pero superando el grupo. Italia, Portugal, Uruguay, Francia y hasta Croacia pueden dar fe de ello.

Como mexicano, la historia es la única esperanza que tengo para que se dé un milagro en medio de tan tremendo DRAMA.

Alberto Cruz

Licenciado en Derecho con sueños de periodismo.

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