Partido de puro trámite

Partido de puro trámite

El partido que cerraba liga en el Madrigal entre Villarreal y Deportivo, fue un partido sin historia, un puro trámite para el equipo local que nada se jugaba, una vez conseguida su clasificación matemática para disputar la previa de champions la temporada que viene, al finalizar en el cuarto puesto de la liga.

Antecedentes

El equipo groguet afrontaba este partido con la tranquilidad de saber que su objetivo para esta temporada estaba conseguido, y que no era otro que finalizar la liga en el cuarto puesto, cosa que se aseguró la pasada jornada gracias a su gran victoria en Mestalla contra el Valencia.

A pesar de no tener que jugarse nada en el partido, este se planteaba como una partido de homenaje entre afición y equipo. La afición quería demostrarle al equipo su gratitud y admiración por la gran temporada que han hecho, tanto en la competición domestica como en el Europa League.

En una clave totalmente diferente afrontaba este partido el Deportivo, puesto que los gallegos apuraban sus opciones para eludir el descenso, donde han ido cayendo después de una muy mala racha de resultados, hasta ayer llevada veinte partidos consecutivos sin conocer la victoria.

Con todos estos antecedentes, Marcelino quiso dar una oportunidad a los jugadores de la plantilla que habían disputado menos minutos, también teniendo en cuenta que hacía tres días que habían disputado un partido de vuelta de semifinales de Europa League muy exigente contra el Liverpool en Anfield. De esta manera dio entrada en el equipo titular a hombres como Barbosa, Bonera, Samu Garcia, Samu Castillejo, Adrian López o Baptistao.

Análisis

De entrada se podría pensar que vistos los antecedentes, el equipo que tendría que salir con más decisión y a buscar descaradamente la victoria seria el Deportivo, pero no fue así, y durante la primera mitad el equipo que se mostraba más ambicioso, y el que llevaba la iniciativa y generaba las ocasiones era el Villarreal, el Deportivo apenas salía de su área, y a pesar que en los primeros minutos estrello en balón en el palo de la portería local, esa fue una acción aislada y que no tuvo continuidad.

El submarino en su línea habitual, tocaba con criterio la pelota en la zona ancha, y sus jugadores se asociaban bien alrededor de la pelota, si bien todo ese dominio no se traducía en ocasiones muy peligrosas, ya que en los metros finales les falto un poco de acierto a la hora del remate.

El partido estaba siendo muy placido para los locales, que seguían tocando y tocando en la zona ancha a la espera de encontrar el hueco por donde hacer daño a la defensa gallega. En este aspecto cabe destacar el buen trabajo de Baptistao, siempre ofreciéndose a sus compañeros, y tirando desmarques de ruptura.

Pero el futbol es impredecible, y en una jugada aislada por la banda derecha del Deportivo, el balón le llego a Fayçal Fajr que desde el balcón del área grande del Villarreal engancho un gran disparo de primeras que se coló por la escuadra de la portería de Barbosa que no se lo esperaba.

Ese gol salvaba matemáticamente al Deportivo, pero no hacia justicia a lo visto hasta ese momento en el campo. El Deportivo no había hecho absolutamente nada hasta ese momento, a excepción del disparo al palo al principio del encuentro. De hecho extraño la poca intensidad y ambición de los gallegos, sabedores que de conseguir una victoria se salvaban matemáticamente.

Ese gol reafirmo aún más la idea del Deportivo en el partido, que sin merecerlo se adelantaba en el marcador. Si hasta ese momento al submarino le había costado generar ocasiones y practicar un fútbol fluido, por detrás en el marcador aún le iba a costar más, puesto que los gallegos lo tenían claro, poner dos líneas bien definidas en la frontal de su área, y dejar libre a Lucas Pérez a la espera de cazar una contra.

La segunda parte fue más de los mismo, pero con el agravante que el Deportivo con el paso de los minutos cada vez quería salir menos de su campo para no poner en riesgo su ventaja, y sabedores de que el Villarreal si te descubres en defensa te hace daño.

En este tiempo el submarino ya no fue tan insistente como en la primera parte, y si bien tenía el control del juego, las ocasiones se fueron desvaneciendo con el paso de los minutos. Se notaba que no se jugaba nada, puesto que si lo hubiese hecho le hubiera puesto una marcha más al encuentro, y el partido habría cambiado radicalmente.

Y volvió a pasar al igual que en el primer tiempo, el Deportivo sin merecerlo volvió a marcar, en una saque de esquina de los locales, los gallegos roban la pelota y tiran un pelotazo que lo caza Lucas Pérez, que en carrera con Bonera este no quiere hacerle falta para no ser expulsado, tenía tarjeta amarilla, y Lucas se interna en el área y bate a Barbosa ante la presencia también de Victor Ruiz que no pudo llegar a tiempo de cortar la llegada del gallego.

Y de ahí al final el encuentro, y a pesar de que Marcelino metió en el campo a Bakambu, Suarez y Dos Santos, estos generaron más juego e intensificaron su dominio sobre la portería del Deportivo, pero sin suerte de cara al gol, ya que sus ocasiones eran desbaratadas unas veces por el portero, otras por la defensa. Hasta los palos se aliaron con los gallegos.

Conclusiones

Un partido sin historia, un puro trámite, que para quien no hubiese visto el encuentro y a tenor del resultado pudiese pensar que el Deportivo fue muy superior al Villarreal, cuando eso no fue así, y otra vez más el resultado no refleja lo que se vio en el terreno de juego, donde si hubo un equipo que mereció la victoria a pesar de todo fue el submarino.

Imagen: http://www.lfp.es

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