Piqué: ¿por lo civil o a como dé lugar?

Piqué: ¿por lo civil o a como dé lugar?

En tiempos antiguos cuando un personaje quería sobresalir de la multitud usaba un báculo. Éste servía de ayuda a quienes quisieran encontrar su ubicación y acompañarlo o acercarse a él. Una manera artificial pero efectiva de demostrar prominencia aunque sólo fuera para quien le interesara.

En este sentido, la prensa ha sido utilizada para lograr el mismo resultado. No es nada nuevo ni original. Ha sido práctica en muchos ámbitos, y el fútbol como deporte de masas no está exento de ella. El problema no es que exista sino cómo se usa. Es común que la prensa tendenciosa magnifique los logros de quién busca favorecer y desmerecer todo lo que haga a quién busca opacar, a veces con recursos que rayan en lo poco moral. Sembrando rumores, sacando comentarios de contexto o diciendo medias verdades, que al final son medias mentiras. Todo esto sin dar opción al debate, porque el diálogo termina cuando los argumentos están basados en un criterio viciado por el fanatismo que sólo admite a quienes son adeptos al monólogo de quien argumenta.

Cualquiera que intente ser imparcial al emitir una opinión debe despojarse de todo tipo de fanatismo para ser receptivo a la crítica por muy severa que esta sea. Pero como sólo se puede encontrar la verdad si no se busca algún beneficio en ella, no es común que esto suceda.

Gerard Piqué con sus recientes declaraciones sobre el trato preferencial que el Real Madrid recibe, ha externado lo que muchos aficionados culés y de otros equipos opinan pero que no tienen los reflectores para hacerlo viral. Si las mismas afirmaciones las hace Juan Pérez, nadie les prestaría  atención, pero viniendo de un símbolo culé de nuestra época, corren como reguero de pólvora causando que brinque como quien esquiva buscapiés, todo el entorno merengue. Dicho entorno ha reaccionado con la pasión y de la forma visceral que le caracteriza, porque para la prensa madridista, lo que no es blanco, es negro.

La grandeza del Real Madrid no la puede negar nadie que tenga dos dedos de frente, pero la alabanza en boca propia es vituperio. Como arma defensiva, se han utilizado los valores del club como si estos fueran marca registrada. Esfuerzo, deseos de superación,  no rendirse jamás entre otros, forman parte de los valores de la mayoría de los clubes del mundo. Pero hay uno de estos valores que sobresale de los antes mencionados: humildad. Si algo ha caracterizado a los apóstoles del madridismo es precisamente la falta de humildad y esa es la razón por la que el anti-madridismo ha crecido como hierba. La soberbia de autoproclamarse el mejor club de todos los tiempos, o el club más grande del mundo, no es precisamente una manera de demostrarlo. Y tampoco lo es, hacer alarde de poder económico como una forma de superioridad sobre los demás.

Es demasiado obvio que se usa a la prensa como báculo para sobresalir de la multitud, y en ocasiones esta hace una pobre labor en este rubro. En un mundo tan globalizado, existe una legión de detractores que echan mano de hemeroteca y usan las redes sociales para desnudar cualquier manipulación de la verdad. Cuando hablas de valores, debes hacerlo lo justo para que el espíritu de Juanito no se vea empañado por un pisotón artero en la cara de Lothar Matthäus estando tirado en el piso. Y cuando hablas de respeto, te expones a que alguien te recuerde que un ilustre madridista con acceso a la cúpula, acuñó la frase; “A Messi hay que detenerlo por lo civil o lo criminal”, misma que se ha convertido en un credo que se reza cada vez que hay oportunidad dentro del campo de juego.

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La desafortunada imagen de Juanito pisando a Matthäus en el suelo por segunda ocasión

El periodismo corporativo no va a dejar de existir sólo porque yo lo diga, y quizás en alguna ocasión deba usarse con propósitos promocionales, pero cuando se viste de fanatismo para imponer el punto de vista único, pierde toda credibilidad y hace daño al fútbol porque aleja la atención de la esencia deportiva. Despoja este hermoso deporte de su belleza, del análisis de los esquemas y la táctica que deberían primar en cualquier programa o artículo. Pero sobre todo y más importante que nada, convierte algo meramente lúdico en un medio para fomentar la violencia verbal y a veces la física. Desgraciadamente, es la que más vende gracias al morbo que genera.

Como observador externo uno deja de preguntarse porqué el mejor club del mundo necesitaría usar todo un sistema mediático para continuamente reafirmar su grandeza. Y porqué se ataca tan airadamente a quien se atreve a cuestionarla. Todo hace pensar que los logros conseguidos por el FC Barcelona han calado hondo en el orgullo madridista acostumbrado a no compartir reflectores con nadie a nivel nacional e internacional. Y de nuevo, todo hace pensar que todo recurso es válido para tratar de detener su ascenso meteórico en la preferencia del público joven, y que si no se logra el objetivo de manera deportiva, hay que detenerlo por lo civil o lo criminal. Esta es una opinión que la mayoría de aficionados culés en el mundo comparten y que ven en Gerard Piqué al portavoz de sus inquietudes.

Piqué pertenece a una generación de culés a los que el palmarés del Real Madrid no lo intimida. No lo impresiona. Y respalda su derecho a reclamar un trato igualitario en los títulos que ha conseguido y de los que ha sido parte importante. Algo debe saber que se atreve a hacer tales aseveraciones, porque acusar sin tener bases legales además de una osadía, es un delito. Si algo hay que aclarar y reclamar habría de hacerlo de la manera correcta. Con el señorío que presume la institución madridista y no buscando la descalificación del jugador, ni poniendo en entredicho la reputación de su pareja en artículos que pertenecen al periodismo amarillista ajeno al deporte.

Articulo-de-Diariogol-sobre-Shakira.

La prensa deportiva desviándose de su propósito principal. Hablar de deporte.

Sólo dejo esta reflexión de Alfred Adler para los que piensan que hay que responder porque “el que calla otorga”, y que hay que hacerlo sin importar los recursos que se utilicen: “Una mentira no tendría sentido, si la verdad no fuera percibida como peligrosa”

¡Abur!

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