Del autobús a la presión alta: los deberes del Barça

Del autobús a la presión alta: los deberes del Barça

Uno de los deberes del cuerpo técnico del Barça es resolver cómo enfrentar el planteamiento que les presente el rival en turno. Porque el juego ante el Atlético de Madrid del pasado martes dejó en evidencia ciertas carencias del colectivo, que se desdibujó y fue avasallado por los colchoneros por grandes lapsos. La presión alta a la que fue sometido, no fue resuelto con la solvencia que nos tiene acostumbrados el cuadro de Luis Enrique, que si algo tiene como sello es el bien hacer con el esférico de sus elementos en todas las líneas.

Si queremos pecar de resultadistas, diremos que el objetivo se ha conseguido y con eso basta. Pero si sometemos a escrutinio el desempeño colectivo e individual, y antes de ser severos en el análisis, debemos también tomar en cuenta que el equipo ha disputado 11 partidos en el lapso de un mes (una barbaridad por donde se vea; ¡más lo que falta!)  y que esto requiere echar mano de rotaciones que causan cierto descontrol no sólo individual sino grupal. Esto sin tomar en cuenta las ausencias por lesión de habituales en el esquema y titulares difícil de sustituir. Pero si las rotaciones y las ausencias son un atenuante, las desconcentraciones y la falta de coordinación en esta etapa de la temporada, no lo son. Sobre todo si son ocasionadas por la manera cómo el contrario plantea los partidos frente a los blaugranas. Y es que la manera de anular el buen funcionamiento del conjunto culé por parte de sus rivales parece haber cambiado de ser ultra-defensivos, a ser demasiados intensos en la disputa del balón en todas las zonas.

Si hacemos memoria, con Xavi e Iniesta en el mediocampo, los rivales sabían que era muy difícil competir con ellos por la posesión del balón. Ante esta imposibilidad, el recurso era encerrarse atrás y esperar una recuperación o un error  en la entrega para causar daño a la  contra. El osado que se atreviera a disputarles el control del mediocampo, terminaba frustrado y viendo como estos encontraban espacios para surtir a sus delanteros donde parecía imposible que existieran. Como se dice comúnmente, poner el “autobús o autocar” era la manera de evitar ser arrollados y de alguna manera tener opciones. Pero si antes el Barça sufría para desbaratar los entramados defensivos de los oponentes, ahora la estrategia ha cambiado por la presión alta o “pressing” con todos los riesgos que esta estrategia conlleva y parece estar rindiendo frutos hasta ahora.

Resultado de imagen de Xavi e iniesta

Con Xavi e Iniesta sobre el césped, el rival buscaba esperar atrás para jugarle al contragolpe al Barça.

La presión alta es un buen recurso y resulta más agradable al espectador que el cerrojo defensivo. Pero tiene sus fracturas si no se ejecuta de manera adecuada. Si el presionado logra sortear la línea de presión, cuenta con espacios que puede explotar a su antojo sobre todo si tiene delanteros tan hábiles y veloces como la MSN. Además de coordinación,  la estrategia mencionada exige un desgaste físico que suele pasar factura con el transcurrir de los minutos. Cuando esto pasa, las líneas se separan dejando espacios porque la contención llega tarde, o no llega a la cobertura. Esto no ha sido capitalizado por los catalanes. Es cierto que el propósito del rival al adelantar líneas es obligar a los delanteros blaugranas a involucrarse en labores defensivas para no dejar a los defensas en inferioridad numérica, pero una vez recuperado el balón, ha faltado claridad en la salida. Cuando no ha estado Andrés Iniesta, se adolece de un orquestador que marque la pauta y hemos visto como Messi ha hecho de organizador a falta de esta pieza faltante en el esquema.

El equipo que nos tiene acostumbrados a tener el balón y saber qué hacer con él, por momentos se ha visto escaso de ideas y funcionamiento. Cuando los individuos fallan, el sistema debe sacar el equipo a flote, porque no se puede depender todo el tiempo de la genialidad individual de un fuera de serie como Messi, ni esperar que el rival permita que lo haga. Basta con recurrir al recurso de la falta táctica para que se vea frustrada cualquier acción individual, y hemos visto que los rivales no titubean al momento de usar este recurso, no sólo con Messi, también con Neymar y con cualquiera que dé señales de poder desequilibrar.

Imagen relacionada

Últimamente, cuando peor está el equipo, Messi siempre lo saca a flote con genialidades.

Seguramente en lo que queda de temporada más de algún rival le planteara los dos esquemas en el mismo partido, y el Barça tendrá que echar manos de recursos para solucionar el acertijo que el rival le presente. Por eso es tiempo de afinar detalles que permitan prever esta incidencia y no depender de un individuo sino del desempeño de equipo.

Como aficionados al equipo, somos conscientes del tremendo esfuerzo que representa afrontar tantos compromisos en tan corto tiempo. Pero también somos conscientes de que el talento le da para jugar mejor de cómo lo ha hecho en los últimos partidos, y se le exige en base al talento que tiene. En la medida que se recupere el funcionamiento colectivo, importará poco si el rival ejerce presión alta o pone el autocar, porque se enfrentarán los compromisos con la confianza de que con buen juego se puede descifrar cualquier sistema.

Comments

comments