Egipto: Fútbol, muerte y el ciclo de la tragedia.

Egipto: Fútbol, muerte y el ciclo de la tragedia.

El fútbol se vuelve a teñir de luto. Nuevamente en Egipto, 22 aficionados (esta vez del Zamalek) fallecieron. Nuevamente, las fuerzas de seguridad están involucradas. Nuevamente, se habla de “enfrentamientos entre ultras y la policía”. Nuevamente, la situación no es tan sencilla de explicar.

Desde la tragedia de Port-Said, en el 2012, donde 74 hinchas del Al-Ahly perdieron la vida, el fútbol egipcio entró en una nebulosa. A la suspensión de la liga (que acaba de ser decretada nuevamente), le siguió la prohibición total de asistencia a los estadios. Este letargo no solo costó vidas. Hizo que los clubes se debilitaran, que los jugadores se devalúen, y que la selección egipcia entre en crisis, parecía comenzar a terminar este año. El 2015 parecía ser un nuevo comienzo: Se permitiría la vuelta gradual del público a las canchas. Se hablaba de diez mil personas por partido, para ir aumentando ese número de manera gradual.

Las autoridades siempre fueron reticentes a tomar esta medida. En Egipto, donde toda manifestación popular puede terminar en tragedia, los dos clubes que concentran a mas del 75% de la afición local no son ausentes a estas vicisitudes. Las calles en Egipto se detienen cuando juegan el Al-Ahly o el Zamalek. La liga de este país muestra cosas extrañas: Estos dos equipos, y otros cinco un escalón debajo, concentran a la totalidad de los hinchas. El resto de los equipos son de ministerios públicos o empresas privadas, “equipos fantasma”, como se los conoce. Sin público, sin historia… sin vida. En este contexto, la nueva medida parecía excesiva o insuficiente según el partido y los equipos que lo disputan.

Por algo, llamemosle intuición o información, los Alwahly (la facción oficial del Al-Ahly) habían anunciado que no iban a concurrir al primer partido donde se autorizaba el público local. Ellos ya sabían que un partido de fútbol en Egipto es mas que un espectáculo deportivo. Lo supieron por las malas, cuando el primero de febrero de 2012, 74 hinchas perdieron la vida en un extraño evento que mezcló vendettas políticas y encubrimiento policial en medidas insospechadas.

Hoy, tres años y siete días después de esa tragedia, la relación conflictiva entre los “ultras” y las fuerzas de seguridad en ese país vuelve a ser el eje del conflicto. Los ultras del Al-Ahly y el Zamalek fueron fuerza de choque contra las fuerzas militares y policiales durante la “primavera egipcia” que derrocó al gobierno de Hosni Mubarak. También lo fueron en los sucesivos enfrentamientos con los distintos gobiernos, pro-islámicos o pro-occidentales. Todo lo que sucede en el fútbol egipcio debe leerse a partir de este hecho. Una relación conflictiva desde siempre, se exaltó. Aún hoy, bajo la presidencia de El-Sisi, estas fuerzas siguen en conflicto y no parecen querer cesar.

Quizás nada de esto tiene que ver con lo que sucedió hoy. Pero suena difícil creer eso: Se sabía que habilitar diez mil espectadores a equipos que con facilidad llevan hasta ocho veces mas de público iba a traer conflicto como hoy. Más se sabía que había chances de conflicto si de esas diez mil entradas, cinco mil las reparten los dirigentes entre los suyos y sólo la mitad iba a venta pública. A la luz de lo sucedido, se quiso dar un paso adelante para dar dos atrás.

Si los reportes de quienes estuvieron ahí son ciertos, lo que sucedió no fue solo un “amontonamiento” de gente que quiso ingresar al partido sin entradas. Hubo todo un dispositivo para que esa situación estalle. Según se cuenta, las fuerzas de seguridad sabiendo de que había mas personas de las que podían ingresar, bloquearon las salidas y luego hicieron ingresar a los hinchas del Zamalek uno por uno, demorando el ingreso, asinando a los espectadores, y finalmente, creando las condiciones para que se desborde la situación. Situación que recuerda a la tragedia de Port-Said, donde la policia bloqueó las puertas por donde los hinchas del Al-Ahly quisieron escapar, quedando ellos asfixiados ante la estampida, al ver como “ultras” del Al-Masry (que luego se supo, eran infiltrados) corrían hacia ellos dispuestos a matarlos.

Por eso, siempre que se hable de “enfrentamientos entre aficionados y la policía” en el contexto del fútbol egipcio, se debe saber que por desinformación o desinterés, se está simplificando un tema harto complejo. El fútbol es mas que un deporte, aún si esta afirmación nos produce algún grado de descontento. En todos lados, y muy particularmente en Egipto, se entremezcla con la vida social y política del país.

Quizás como su país queda en un continente olvidado por todos nosotros salvo cuando la tragedia toca nuestra puerta, quizás como su fútbol es de un orden inferior y no tiene lugar en la globalización hegemónica que tiene nuestro deporte hoy en día, quizás por eso, esta noticia en todos los medios que salga sea simplificada como un “enfrentamiento” entre ultras (siempre violentos, según nos dicen) y la policía. Dando a entender que la policía “reaccionó” en una “batalla” contra grupos violentos, y no que ellos fueron la causa del problema.

Si es un tema que por su carácter está destinado a la simplificación, entonces me tomo el atrevimiento de hacerlo: Hoy en Egipto al menos veintidós personas perdieron la vida por no tener una entrada para ver un partido de fútbol, a merced de aquellas fuerzas que dicen protegerlos pero que aprovechan cada momento posible para masacrarlos.

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Nahuel Lanzón

Argentino, 26 años. Estudiante de Filosofía. Analista del Fútbol.
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