El fútbol enseña a no proyectar victorias

El fútbol enseña a no proyectar victorias

Nacional de Paraguay y San Lorenzo se encontraron en la Final de la Copa Libertadores 2014. El 16º y 15º clasificados en la Fase de Grupos se encuentran por primera vez en la historia en la serie definitiva. El equipo argentino es favorito pero no por eso campeón. Un gol que crea una ilusión, en general desmedida, y otro que trae un poco de realidad, dura pero siempre necesaria realidad. El fútbol enseña a no proyectar victorias.

El equipo de Edgardo Bauza es más equipo (valga la redundacia) que Gustavo Morínigo y compañía pero eso no alcanza para ganar una competencia, menos un certamen tan importante como una Libertadores, y menos que menos conseguirla por primera vez en más de cien años de vida.

Piatti se puede perder la vuelta porque se incorpora a la MLS.

Piatti se puede perder la vuelta porque se incorpora a la MLS.

San Lorenzo llevó el peso del partido en la ida y lo hará también en la vuelta. Tendrá que aprender a convivir con la presión, justamente esa situación que no pudo manejar en el choque de este miércoles. Nacional, por supuesto, jugará su juego, tal como lo hizo en el Defensores del Chaco, y eso no está mal, es parte del fútbol. Optimizar las características de los jugadores, de eso se trata.

En un marco que lejos estuvo de intimidar a la visita, San Lorenzo redondeó un buen primer tiempo. Apenas si tuvo instantes de zozobra a lo largo de los 45 minutos iniciales. Emmanuel Más e Ignacio Piatti fueron más influyentes por la izquierda que Julio Buffarini y Héctor Villalba por derecha. Encontraron espacios, se juntaron y supieron romper líneas aprovechando el largo trayecto al que estaba obligado Marcos Melgarejo, con la intención de atacar y defender. El 2-1 para con Ramón Coronel fue constante y por allí llegaron las situaciones más peligrosas para el “Ciclón”. Un zurdazo del lateral al palo marcó el camino de la etapa inicial. El juego, las aperturas, la recuperación rápida y la poca definición. Lo bueno y lo malo. Todo era de la visita.

No hubo demasiado para rescatar en el primer tiempo salvo un dominio sin presencia en área rival por parte de San Lorenzo, que igualmente arrancó de la misma manera el complemento. Néstor Ortigoza y Juan Mercier se mueven al son de una música que no está, que nosotros no escuchamos pero que ellos ya tienen estudiada a la perfección. Son una pareja adentro del campo, más bien un matrimonio. Campeones en Argentinos Juniors en 2010, campeones con San Lorenzo en 2013 y ahora finalistas de la Copa Libertadores.

Matos, autor del 1-0.

Matos, autor del 1-0.

La dupla está en un altísimo nivel pero los últimos partidos de Mercier en serio que rozan el detalle. Parece haber inventado el timming. No necesita de desplazamientos largos en velocidad porque está donde va a estar la pelota. Quite en tiempo y forma, con más cabeza que piernas. Además, claro, primer pase. ¿De qué sirve sino la recuperación, si en vez de juego al compañero se opta por el despeje?

La sensación de la segunda etapa era que si la visita rompía con las ataduras que signifcaba disputar su primera Final de Libertadores, podía modificar el resultado. Y así fue nomás. Buena triangulación por derecha entre Leandro Romagnoli, Buffarini y Villalba. Ninguno tiró el centro a las apuradas. Paciencia y asociación en corto. Finalmente el volante derecho la metió al área, al espacio, a ese mismo espacio que ocupó Mauro Matos, volea cruzada y gol. En el día de su 32º cumpleaños, el delantero convertía probablemente el gol más importante de su carrera.

Pero a partir de allí es que empieza a fallar San Lorenzo. Estaba bien, estaba cómodo, con el resultado en la mano, forzando una victoria de Nacional en el “Nuevo Gasómetro”, donde habrá cerca de 50 mil almas pidiéndole a dios y al mismísimo Papa Francisco la tan anhelada copa. El conjunto argentino se confió, creyó tener en la mano algo que no era más que una ilusión. Cuando los de Bauza estaban en su zona de confort, se retrasaron en el campo. Esa maldita costumbre del fútbol que todavía hoy, después de más de 150 años de historia, todavía permanece.

Con lo justo, sin sobrarle nada, el local llegó al empate.

Con lo justo, sin sobrarle nada, el local llegó al empate.

Sin la pelota y corriendo detrás de ella, San Lorenzo se convirtió en una versión pequeñísima de lo que había mostrado. Aunque a 20 minutos del cierre, tampoco sufría. Nada digno de mencionar en ese lapso, apenas ciertas desatenciones que no pasaron a mayores. Pero a un minuto del cierre, llegó un nuevo envío largo desde mitad de cancha, Fredy Bareiro le ganó a Santiago Gentiletti y lo mismo sucedió con Julio Santa Cruz y Fabricio Fontanini. El delantero paraguayo llegó un segundo antes y la punteó por sobre el cuerpo de Sebastián Torrico. Gritos, enojos, risas, tristezas, esperanzas, desgano. Los matices del fútbol reunidos en una sola jugada.

¿Conformidad? Los locales sí y los visitantes dicen que también. Pero en realidad son momentos de angustia alegre: en la previa, el 1-1 no era mal resultado. Pero no se acomoda al desarrollo del partido, y duele la forma. San Lorenzo quizá vea un buen resultado en la igualdad cuando se le pase el fastidio de que le empataran en el descuento. Para colmo, el libro de pases cierra en la MLS y Piatti tiene muchísimas chances de no jugar en la vuelta. En cambio, Nacional se ganó una segunda vida, después de haber encontrado el camino entre la neblina.

El próximo miércoles, en el “Pedro Bidegain”, en Buenos Aires, en Argentina, América tendrá un nuevo dueño.

Gastón Del Torto

Boxeo at Falso9blog
Gastón Del Torto. De Argentina. 22 años. Messi. Marcelo Bielsa. Periodismo.

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