Desde la esquina de la Albufera: Los puntos que volaron sobre el nido del Madrigal

Desde la esquina de la Albufera: Los puntos que volaron sobre el nido del Madrigal

Me dispongo a escribir por vez primera en este pequeño rincón que será vuestro cada lunes, con un sabor amargo en la boca, con esa sensación que te dejan los partidos que se van cuando nunca deberían de haberse ido, cuando maldices al recordar esa ocasión manifiesta, y esa otra, y la de más allá… Cuando piensas que ahora mismo el Rayo es como aquel perro flaco que le sobran las pulgas en el cuerpo y le falta la buena suerte. Aunque sea un poco. Aunque la busque. Intento consolarme pensando que este es el camino, que si seguimos así las victorias llegarán, aunque cuesta sangre, sudor y lágrimas. Pero eso ya será otra historia, la de hoy tiene mucho que contar. Empezamos.

Llorente Selección.

Habrá un día, no muy lejano, cuando ya no vista la franja roja en el que Diego Javier Llorente sea titular indiscutible en la Selección Española, será cuando El Marqués de Salamanca le vea por vez primera (sus ojos elitistas no llegan hasta el Valle del Kas) cuando se maraville ante las cualidades de este central que marcará una época en el fútbol español. Su partido en El Madrigal fue para enseñar en las escuelas, rápido en el corte, atento en las marcas, elegante a la hora de sacar el balón jugador, omnipresente por arriba… En fin, un día más en la oficina, disfrutemos de él. Es un lujo.

Pablo Hernández, cierra la puerta al salir.

Debo de reconocer que mis ojos ya de por si sufridos, sufren hasta la hemorragia ocular cada vez que ven a Pablo Hernández “defendiendo” los colores que amo. El partido del 14 contra este submarino amarillo venido a menos resume a la perfección lo que está siendo su temporada: Un fracaso total y absoluto. Incapaz de aportar nada al ataque del equipo su desidia a la hora de presionar y buscar desmarques se hace inaguantable, lo peor de todo es que llueve sobre mojado y ahí sigue, de titular, para él siempre hay un puesto disponible, ya sea en la banda o en la mediapunta, aunque el resultado siempre sea el mismo… Más sangre para mis ojos. Que alguien me lo explique. Por favor.

Zapatero a tus zapatos.

Había un tiempo en el que la polivalencia en un futbolista era un añadido, una virtud más, ahora no, ahora es una obligación que el 5 sepa jugar de 10 y el 10 de 9. Un error, zapatero a tus zapatos.

El ejemplo más palmario se produce con Jozabed, mediocre mediapunta, sideral centrocampista, el domingo 6 de Diciembre se le recordará como el día que tomó la alternativa, el buen juego del Rayo pasó siempre por sus botas, pasando en largo y en corto con la misma eficiencia, posicionalmente siempre perfecto y coronado además con un gol gritando al mundo que posiblemente se merezca muchos más minutos. En su posición. De Mediocentro.

Si no hay Guerra, no hay party.

El Rayo en El Madrigal hizo un gran partido, fue superior al Villarreal, tuvo ocasiones más claras, dominó el ritmo del partido a su entojo… sin embargo mereció perder, en el fútbol lo que cuenta son los goles y el Rayo no la mete ni aunque su primer apellido sea Vidal.

Ante el equipo de Marcelino las ocasiones claras se repetían sin que nadie, excepto Jozabed y su golazo lograse embocar la pelotita entre los tres palos. Ante la pertinaz sequía de Javi Guerra el Rayo se desangra por su falta de puntería, ellos perdonan lo que el rival no. Boxeador con puños de agua. KO.

Los cambios de Paco, Miñambres y el fondo de amario.

Desgraciadamente hemos llegado a un punto que cualquier análisis puramente futbolístico sobre Paco Jémez está contaminado por radicalismos que en nada ayuda, por un lado tiene al “grupo de la guadaña”, dispuestos y predispuestos para cortarle la cabeza a la más mínima ocasión (es una metáfora que nadie se me escandalice) y por otra “los del jabón y vaselina”, siempre al quite para justificar a veces lo injustificable.

En esta feo contexto llegamos a un partido en el que se equivocó de manera evidente en los cambios, Manucho no está para nada, ni siquiera para ganarse la vida jugando al fútbol y Miku es un ente aparte, desconectado en cuerpo y alma del equipo. Si bien es cierto que la cantidad jamás hace la calidad en este caso lo que da es vergüenza ajena que este sea nuestro “Plan B”, dicho lo cual, debemos de mirar más allá, al banquillo concretamente e intentar buscar una solución mejor de la dada por Mr. Jémez, no la hay, ese y no otro es el drama, y queridos lectores quien hace las plantillas no es vuestro coco ni vuestro ídolo, es Felipe Miñambres. Llamen a su puerta.

Contra el Málaga, una final.

Tras esta derrota da bastante repelús mirar la clasificación, los de abajo van sumando y nuestro colchón se acaba, por ello el partido del domingo se antoja fundamental, por ello y por lo que viene, Real Madrid fuera y Atlético en casa… nuestro equipo nos necesita como el comer y no podemos seguir dándoles la espalda, es hora de dejar los egos, los problemas y las injusticias al lado, que no haya guerras civiles ni trincheras, que Vallecas al fin y al cabo vuelva a ser lo que fue, porque el Rayo que a nadie se le olvide, es lo primero.

Mis notas:

Joel: Notable

Tito: Bien

Llorente: Sobresaliente

Zé Castro: Bien

Quini: Suspenso

Baena: Bien

Jozabed: Notable

Bebé: Bien

Ebert: Sin calificar

Pablo Hernández: Suspenso

Javi Guerra: Suspenso

Embarba: Bien

Manucho: Sin calificar

Miku: Sin calificar

Artículo escrito por @SergioYellow

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