El cielo es el límite

El cielo es el límite

El Fútbol Club Barcelona se enfrenta este miércoles (20:45h.) en el Camp Nou al reto más grande de los últimos lustros. No es ya una cita contra un grande europeo como el PSG. Ni tan siquiera un matchball para salvar la eliminación de la Champions League. Es una cita histórica. Conseguir lo que nadie antes ha logrado. Remontar un 4 a 0 del partido de ida. La magnitud de la hazaña es descomunal, pero proporcional al talento de esta plantilla, sobre todo de la temible MSN. Por lo tanto, y tal y como hace Messi en la imagen que ilustra el artículo, el Barça apunta alto. Solamente el cielo es el límite.

Es muy difícil. Casi imposible. De hecho, nadie lo ha logrado antes. Ningún equipo ha conseguido remontar una eliminatoria en la que el partido de ida acababa con un marcador de 4 a 0. Pero ningún equipo había reunido antes a una delantera como la formada por Messi, Neymar y Luis Suárez. Tampoco había tenido nadie a un talento como el de Iniesta, la clarividencia de Busquets o el compromiso y el sentimiento de Piqué. Las razones por las que no creer en la remontada son muchas, pero también los motivos para la ilusión.

Siguiendo con los pros y contras de la remontada nos encontramos con el factor campo. Es cierto que cualquier gol que consiga el PSG sería prácticamente el último clavo en el ataúd para el Barcelona, pero el Camp Nou será un clamor, como dice el himno del Barcelona. Una olla a presión que, pese a la fama de “biblioteca”, también sabe hacer temblar sus cimientos en las grandes ocasiones. Y, al final, pase lo que pase, haya o no remontada, lo que está claro es que se va a vivir todo un partidazo entre dos grandes equipos europeos como el Barça y el PSG.

Di Maria fue uno de los héroes de París.

Di Maria fue uno de los héroes de París.

El conjunto francés dirigido por Unai Emery llega a Barcelona con cautela, pero sabedores que llevan una ventaja muy importante. No se fían del Barça y conocen lo peligroso que es el equipo de Luis Enrique, pero tienen la eliminatoria en la mano y sólo ellos pueden dejarla escapar. En un principio la idea es anotar un gol. No encerrarse atrás y castigar a un Barcelona que irá presuntamente de manera descarada al ataque desde el minuto 1. El PSG no estaría tan preocupado con encajar algún gol como en anotarlo en su casillero, porque el valor doble de los goles que consigan en el Camp Nou es un factor prácticamente definitivo.

Unai Emery pudo sacarse la espina que representaba el Barcelona a lo largo de su carrera, pero debe terminar el trabajo. Queda el partido de vuelta y, así como el Barcelona llega pletórico en lo físico, su PSG no puede decir lo mismo. Verratti, Motta y Di María arrastran distintas molestias y hasta última hora su presencia sobre el verde del Camp Nou será una incógnita. En cualquier caso, su planteamiento no parece que vaya a cambiar demasiado con respecto al partido de ida. Presión alta para incomodar la salida de balón, tratar de no echarse demasiado atrás para que el Barcelona no domine posicionalmente y atacar mediante rápidos contraataques aprovechando los pocos efectivos en defensa que presentará el conjunto azulgrana.

Busquets, Messi y Luis Suárez, jugadores clave para las esperanzas de remontada.

Busquets, Messi y Luis Suárez, jugadores clave para las esperanzas de remontada.

Por parte del Barcelona la consigna es tan clara como difícil. Circular rápido el balón, crear constantemente peligro en el área rival, ser muy precisos en los metros finales y contundentes atrás para que el PSG no marque. Todo apunta a que Luis Enrique planteará un sistema de 3-4-3 cuando el Barça tenga la pelota y defenderá con un 4-3-3 cuando el esférico sea francés. Aunque el margen para la sorpresa es grande cuando el técnico asturiano es el protagonista. Utilizar a Busquets como central cuando no se tiene balón sería otra opción de cara a alinear otro jugador ofensivo. Lo que está claro es que arriba estará la MSN, dispuesta a entrar en la historia a base de goles. También parece clara la presencia tanto de Busquets como de Iniesta en un centro del campo que debe ser dominador absoluto del encuentro. Y atrás Piqué y Ter Stegen son los únicos que parecen tener el sitio asegurado.

Tras todo lo dicho, un partido de tal magnitud tiene infinidad de de factores que pueden acabar siendo determinantes, nunca se pueden analizar desde un solo prisma. Pero lo que parece clave en cualquier caso es que la efectividad de Messi, Neymar y Luis Suárez debe rayar lo extraordinario. Marcar en la primera ocasión puede infundir miedo en el conjunto francés, que de tan clara que tiene la eliminatoria puede acabar sintiendo presión al ridículo que representaría perderla. Una remontada difícil, casi imposible, pero el Barça, de la mano de Messi, apunta alto. Su único límite: el cielo.

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