Reverso y anverso de la moneda

Reverso y anverso de la moneda

0-4, resultado abultado para acercarse cada vez más a los puestos europeos. Un sueño que el Eibar anhela, y que sería un gran objetivo para hacer la historia de este club un poco más grande. Y mientras que unos están escribiendo su historia, el Valencia cada vez se hunde más en el pozo, presa de la ansiedad y de una afición desilusionada completamente.

No se dieron las mejores condiciones para que el Valencia desplegase su mejor faceta, situación que el Eibar aprovechó, y de qué manera. Cuatro goles que le arrancaron toda ilusión a los aficionados chés. Es difícil de explicar, como el silencio en Mestalla dijo tanto e hizo más ruido que nunca. Un club histórico vapuleado, humillado por un cuadro que está haciendo su trabajo. Nada más lejos de la realidad, los armeros siguen sumando puntos y acercándose a Europa, mientras que el equipo de la Comunitat no acaba de entender la situación en la que se encuentra.

Primera parte

El partido empezaba tranquilo. Los dos equipos empezaban de la manera más corriente, como si el encuentro fuese a ser peleado, sin muchos sobresaltos.

Pero esta predicción no duró mucho. Los primeros que se acercaron a la portería contraria fueron los valencianos, con un gran centro de Gayà, que Simone Zaza, que debutaba en Mestalla; no supo mandar a las redes. Cualquier aficionado valencianista habría pensado que el encuentro comenzaba bien para los suyos, pero las cosas se torcieron demasiado rápido. Ante el peligro, el Eibar se hizo grande e inyectó intensidad a los jugadores de arriba, que presionaban mucho la salida de balón de Diego Alves.

Pudimos disfrutar de una dupla hasta ahora desconocida para los aficionados armeros. La pareja Arbilla-Rubén Peña funcionó a la perfección. Ambos sacaban adelante jugadas que fueron un auténtico rompecabezas para Joao Cancelo. La veteranía del lateral navarro y la velocidad del ex del Leganés se compenetraron a la perfección.

Aunque no sería por esa banda izquierda por donde llegaría el primer gol del partido. Justo por la banda contraria, Ander Capa estaba bordando su trabajo, y en una de sus numerosas incorporaciones al ataque, comenzó la jugada del primer tanto. El lateral vasco subió al ataque conduciendo el balón. Balón que acabaría en las botas de Gonzalo Escalante. El argentino, a unos metros de la esquina del área grande del arco, puso el centro al punto de penalti. Centro al que Sergi Enrich entraba en carrera y con la presión de Gayà por la espalda. A pesar de ello, el delantero menorquín se lanzó en plancha a por el esférico, que colocó fuera del alcance de Diego Alves.

Tanto que subía al marcador y que subía la confianza de los vascos. Estos siguieron con la presión, y el Valencia se atosigaba cada vez más. Los guipuzkoanos generaban peligro, córners, centros… Mientras que los chés no volvieron a atacar la portería de Yoel, desde la tempranera ocasión de Zaza.

Y fue en uno de los córners donde se desató la polémica del partido. Justo antes de la ejecución del córner, el colegiado señala penalti favorable al Eibar. Penalti acompañado de la expulsión de Carlos Soler. El canterano recibió un manotazo de Escalante en la cara. Pero los nervios le jugaron una mala pasada al jugador ché, que ante la situación, soltó otro manotazo. Gonzalo Escalante, sabiendo que Carlos entraría en su juego, se echó al suelo. Y, como el argentino había ya planeado, el árbitro señaló el penalti. Soler abandonó el terreno de juego confundido y entre lágrimas. Moralmente hablando, aquí el medio centro sudamericano estuvo mal. Pero la jugada le puso el partido completamente de cara a los armeros.

El penalti lo transformaría Adrián, con un disparo duro al centro de la portería. En esta ocasión, Diego Alves no pudo detener la pena máxima. Y con esto, finalizó la primera parte.

Segunda parte

Espíritu y ganas renovadas en los jugadores del Valencia. Voro parecía no querer tirar la toalla tan fácilmente, y así lo demostraron los jugadores, que salieron un poco más decididos en la segunda parte. Además, debutaba un jugador que suponía una gran esperanza para el tramo final de la liga del Valencia; Fabián Orellana. Pero esta inyección de confianza no duró mucho para desgracia de la afición ché.

El capitán armero se estrenó esta temporada con un golazo.

El capitán armero se estrenó esta temporada con un golazo.

Nuevamente el balón llegaba al campo rival por medio de Ander Capa, que lo condujo hasta tres cuartos del terreno de juego. Desde ahí puso el centro para que Adrián González lo pelease con Joao Cancelo, pero finalmente el rechace acabó con el esférico en el aire. Rechace que cayó en la frontal del área, donde Daniel García midió el tempo perfectamente y orientó el cuerpo de manera que su pierna entrase en contacto con el balón en el momento preciso. Golpeó el cuero con potencia y calidad, de tal manera que entró por la escuadra izquierda del arco de Alves. Un gol de talla mundial, con la que Dani García deja patente su calidad en el centro del campo.

La esperanza se desvaneció completamente. La pitada de Mestalla era inaguantable, como inaguantable era para los aficionados ver a su equipo caer tan bajo. Ese equipo que vivió una final de Champions League, que para muchos es el mítico tercer mejor equipo de España. Ese club, complicándose su permanencia en Primera División.

Y con la entrada de Fran Rico, la humillación no se quedaría ahí. El centrocampista pontevedrés entró en el campo para, minutos más tarde, poner un fantástico pase al desmarque de Sergi Enrich, que bajó el balón y definió al palo corto de Alves, firmando así su doblete esa noche.

Fue entonces cuando el silencio invadió los aledaños del estadio. La afición se marchaba de Mestalla en absoluto silencio, como si acabasen de presenciar la muerte de su equipo. Un silencio que decía mucho más que cualquier pitada o pañoletada. El último cuarto de hora se hizo eterno para los valencianistas que permanecieron allí. La frustración e impotencia invadieron a los jugadores y al técnico. Un marcador tristísimo para unos, e histórico para otros. Desde luego vivimos las dos caras de la moneda, las dos caras del fútbol.

 

Juan Nicolás Castro

Juan Nicolás Castro

Estudiante de 4° ESO, redactor gallego sobre la Sociedad Deportiva Eibar, el Deportivo de La Coruña y el RCD Espanyol. Informando desde los 14 años ;)
Juan Nicolás Castro

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