La orilla está en el Camp Nou

La orilla está en el Camp Nou

El FC Barcelona pierde en San Mamés ante un Athletic agónico (2-1) en la ida de octavos de la Copa del Rey. El Athletic acabó con 9. Aduriz agredió a Umtiti poniendo en peligro su integridad física. Fernández Borbalán no vio el penalti más claro de la historia del fútbol.

Ir a San Mamés siempre es sinónimo de partido bronco, disputado, duro, difícil. Póngale el adjetivo que quieran. Pero si el contexto es una eliminatoria de Copa del Rey más vale ir con antorchas encendidas, tambores de guerra y las espadas afiladas. De lo contrario lo más probable es que los primero minutos sean una pesadilla como le ocurrió al Barça de lujo que sacó Luis Enrique. No hubo experimento Masip.

El Barça acumuló varios problemas durante la primera parte comenzando por un Ter Stegen con más posesión en los inicios del partido que muchos jugadores. Tardó el Barça en darse cuenta que no le caerían caramelos a pesar de ser día de cabalgata. Sólo Neymar se atrevía a romper el plan de un Valverde obsesionado con que Williams y Aduriz compraran un piso en el área de Ter Stegen.

El empeño del Athletic tuvo premio tras pérdida de Iniesta en el medio del campo que propició el primer gol de Aduriz. Aún se estaba sentando San Mamés cuando Williams, tras robo esta vez en zona de defensa con dos del Barça, remataba una excepcional jugada a primer toque. Dos goles en tres minutos que ponían en jaque el plan de un Luis Enrique tan frío como la noche.

El partido habría seguido un curso natural de no ser por Aduriz y Fernández Borbalán. El primero se ganó carbón para toda su carrera tras una agresión lamentable a Umtiti. Un codazo a la altura de la nuez tan peligroso como incomprensible viniendo de un jugador con tantas arrugas como él. El colofón fue que Borbalán no pitó nada. Pero el zénit vendría con la llave de sumo que Neymar recibiría en el área. Un no penalti que pasará a la historia. Un fin de fiesta para una primera parte en la que el Barça mereció más recompensa y menos castigo.

Messi no estuvo ajeno a todo esto. Se marchó enfadado y volvió empeñado en, una vez más, darle la vuelta al partido. Detalles típicos del mejor del mundo. Golazo de falta a pierna cambiada que un lento Iraizoz no acierta despejar a tiempo. A pesar de las protestas, el gol era tan claro como el penalti no pitado en la primera parte. Los negros nubarrones que se cernían sobre el partido de vuelta en el Camp Nou escampaban.

No cejó el Barça en su empeño de ganar el partido pero el Athletic no estaba dispuesto a dejar escapar un resultado que todavía le ofrecía buenas cartas para la partida de vuelta. Fatigados y sobrepasados ante un Barça que se enchufó a base de ganas el partido se convirtió en un campo de minas. En el final de la batalla el Athletic perdió a un Raúl García experto en el arte de la guadaña que debió salir antes del campo y posteriormente a Iturraspe que evitó que Neymar encarara el área de Iraizoz.

Pudo el Barça empatar pero el palo y el empane de un Alcácer con aires de juvenil lo impidieron. Resistió el Athletic más angustiado por el tiempo restante que por un Barça incapaz de colgar balones cuando se debe. El resultado lo deja todo para la vuelta donde el Camp Nou será clave para conseguir poner el nombre del Barça en la bola de cuartos de final. Allí está la orilla.

Alex Blanco

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Redactor del FC Barcelona y amante del fútbol viviendo en Badalona y con el corazón dividido entre Brighton y New York. Me podéis seguir en @alexblancobdn
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