Un mes después

Un mes después

El Real Madrid ganaba hace un mes su duodécima Copa de Europa, demostrando nuevamente su superioridad en Europa y cerraba una gran temporada con más de un título.

El 3 de junio la ciudad galesa de Cardiff recibió a miles de aficionados que esperaban poder celebrar el título de la Champions League después de la final que se iba a disputar entre la Juventus de Turín y el Real Madrid. Esa fecha y esa ciudad ya están incluidos en los libros de historia para el club merengue, ya que pudieron agregar una copa más a sus vitrinas.

Una final que prometía gran juego por parte de los dos equipos, ya que ambos llegaban de coronarse campeones de sus respectivas ligas y habían ganado sus semifinales con contundencia. Cada club contaba con importantes nombres en el fútbol actual, jugadores que son admirados alrededor del mundo y que, con sus desempeños a lo largo de la temporada, era normal que los amantes del futbol esperaran mucho de cada uno de ellos.

Tras un primer tiempo que se caracterizó por el juego parejo y pocas oportunidades de gol, se fueron al descanso con un marcador parcial de 1-1. Solo se puede imaginar o suponer lo que el entrenador Zinedine Zidane les dijo a sus jugadores en el vestuario, tanto en materia táctica como anímica, pero fuera lo que fuera, sus palabras debieron haber quedado resonando tan profundamente en la cabeza de cada uno de ellos, ya que en el segundo tiempo dieron un golpe sobre la mesa.

En la parte complementaria del partido, el Real Madrid tuvo prácticamente un monólogo, en el cual cada uno de sus jugadores manejaron a gusto el balón, los tiempos, los espacios, las oportunidades y al rival. Carvajal y Marcelo haciendo daño por los costados de la Juventus; Ramos, Varane y Casemiro concentrados y certeros; Modric, Kroos e Isco haciendo de las suyas, enredando a los italianos con su fantástico futbol; Benzema movedizo y Cristiano preciso y amenazante.

Casemiro, Cristiano y Asensio le regalaron a los madridistas tres gritos más de gol, los cuales dieron un resultado final de 1-4 y coronando como campeón al Real Madrid que logró hacer crecer su leyenda con la Copa de Europa aún más. No hay club que la haya ganado más y el que se le acerca más esta aun a cinco títulos de distancia.

El momento en el que Sergio Ramos levantó como capitán la duodécima Champions League en Cardiff, el Real Madrid cerraba una temporada cercana a la perfección. Fueron campeones de la Supercopa de Europa contra el Sevilla, Campeones del mundo en Japón, ganadores de la Liga además de la ya mencionada Copa de Europa. Cuatro títulos de cinco posibles, ya que la Copa del Rey fue el único que no pudieron conseguir.

Llegaron a la cifra de 40 partidos consecutivos invictos y 65 encuentros seguidos marcando gol, no fallaron en anotar al menos un tanto en ninguno de los 38 partidos de la liga de la temporada y casi toda la plantilla logró superar los 1.000 minutos jugados cada uno. Un año de gran trabajo de su entrenador Zinedine Zidane, su cuerpo técnico y de cada uno de los jugadores, que sin importar si fueran del llamado equipo A o el B, cada vez que salían al campo, respondieron con un buen rendimiento y victorias para su club.

El 3 de junio el madridismo se llenó de emoción con un título más, pero era claro que cierta parte de la mentalidad merengue ya estaba pensando en la siguiente temporada y conquistar cuanto título sea posible. En algo más de una semana los jugadores estarán regresando a España, para sus primeros entrenamientos en Valdebebas en preparación a los nuevos retos de la temporada 2017/18, dejando los recuerdos de hace un mes en el pasado y poniendo la mirada fija en el futuro.

Laura Barrera
Laura Barrera

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