#Las5Blaugranas | La consagración parisina de una generación

#Las5Blaugranas | La consagración parisina de una generación

En mayo de 2006 el Barcelona logró su segunda Champions League tras más de 15 años intentándolo. Fue la tarde noche del día 17 cuando Puyol levantó la “orejona” en el parisino Saint Denis. Sin embargo, aquel triunfo culé se fraguó años atrás de la mano del técnico holandés Frank Rijkaard.

El Barcelona de finales de los noventa y principios de los dos mil vivió una época convulsa marcada por nombres como Christanval, Rochemback o Bonano. Este conjunto de jugadores que no daban el nivel para un club como el Barcelona contribuyó a la sequía de títulos culés durante seis temporadas.

Artífices de la victoria

Sin embargo, todo cambiaría con la llegada de Joan Laporta. Tras un año de proceso donde el equipo se adaptó a las órdenes de Rijkaard, el Barcelona conseguiría varios títulos con una generación para el recuerdo. Ronaldinho, Eto’o, Giuly, Deco o Larsson fueron algunos de los nombres que lideraban aquel conjunto barcelonista. El súmmum de ese colectivo llegaría con la consecución de la ansiada Champions League.

FASE DE GRUPOS

El Barça consiguió una amplia ventaja sobre sus tres rivales y no tuvo problemas para pasar a las fases eliminatorias. Fue verdugo del Panathinaikos, Udinese y el alemán Werder Bremen. Durante esta fase disfrutamos de un sólido equipo en el que un tal Leo Messi comenzaba a convertirse en un ‘boom’ más que prometedor.

ELIMINATORIAS

En octavos nos enfrentaríamos al Chelsea de José Mourinho. Este sería el inicio de una intensa rivalidad entre el técnico portugués y el Barcelona. Los londinenses, financiados por los millones rusos de Abramovich, habían formado un gran equipo liderado por Didier Drogba y Frank Lampard. Un golazo de Ronaldinho en el Camp Nou y un testarazo de Eto’o en Londres sellaron el pase a cuartos de final.

Messi sacó de sus casillas al lateral blue

Messi sacó de sus casillas al lateral blue

Sin embargo, esta eliminatoria es habitualmente recordada por la dura entrada de Del Horno sobre Messi que provocó su expulsión y la famosa acusación de “teatro” de Mourinho hacia el argentino.

En cuartos de final le tocaría el Benfica. El conjunto portugués venía de dar la sorpresa eliminando al Liverpool, vigente campeón por aquel entonces. Finalmente, los de Rijkaard lograron derrotar a los benfiquistas sudando más de lo previsto.

Un Milán plagado de estrellas esperaba en semifinales. Shevchenko, Pirlo, Seedorf, Nesta o Maldini eran algunos nombres de la plantilla rossonera. Sin duda era uno de los rivales más duros de Europa. El golazo de Ludovic Giuly en San Siro, acompañado de una excelente actuación de Ronaldinho sería decisivo para poder disputar la finalísima ante el Arsenal inglés.

LA FINAL

Los de Wenger habían tenido una actuación en Champions para quitarse el sombrero cargándose en octavos al Real Madrid y en cuartos a la todopoderosa Juventus de Turin. La afición gunner disfrutaba de una gran campaña de su equipo y de grandes noches de fútbol en el viejo Highbury. En semifinales los ingleses jugaban contra el Villarreal y lograron la victoria in-extremis tras aquel penalti fallado por Riquelme que le negó la prórroga a los amarillos.

Aquella tarde noche en París comenzó de forma agridulce para el Barcelona. Eto’o se plantó solo ante Lehmann y tras intentar regatearlo el meta comete falta y es expulsado.

Sin embargo, el balón había acabado en las botas de Giuly que sólo tuvo que empujar el cuero al fondo de la red. Finalmente el Barcelona se tuvo que resignar porque el árbitro no dejó continuar la jugada y el gol no subió al marcador.

Pese a estar con uno menos el Arsenal conseguiría adelantarse con un gran cabezazo de Campbell tras una falta inexistente excelentemente botada por Thierry Henry. El tiempo pasaba y el equipo no reaccionaba. Pero aparecieron los héroes de París.

LOS PROTAGONISTAS

Sin duda, los nombres que protagonizaron aquella hazaña fueron los de Eto’o y Belletti. El primero consiguió poner las tablas en el luminoso tras ajustar el balón al primer palo de Almunia. Apenas unos minutos más tarde sería el lateral Belletti quien sacó fuerzas de la nada para llegar a línea de fondo y colar el balón por debajo de las piernas del portero y poniendo al Barcelona a unos minutos de la gloria.

HÉROES EN LA SOMBRA

Aquel partido tuvo unos actores secundarios de categoría que fueron esenciales para lograr la “orejona”. El primero de ellos se llama Víctor Valdés. El portero culé por aquel entonces no tenía el reconocimiento que tuvo años posteriores, para muchos estaba muy infravalorado por la prensa nacional. Sin embargo, gran parte de culpa de ese título la tiene él. Siempre seguro bajo palos secó las envestidas de Henry. Hasta dos mano a mano le ganó al delantero galo. El otro gran nombre en la sombra fue el de Henrik Larsson. El sueco salió desde el banquillo y revolucionó el encuentro. Fundamental en los dos goles culés, Larsson durante toda la temporada fue un soplo de aire fresco para la plantilla. En el primer gol es él el que cede la pelota a Eto’o tras un gran pase filtrado de Andrés Iniesta. Y en el segundo tuvo una gran visión de juego para ver el desmarque de Belletti y originar uno de los goles más importantes de la historia del club.

Carles Puyol levantando la segunda Champions del Barça.

Carles Puyol levantando la segunda Champions del Barça.

Aquella final fue especial para todos los culés. Hoy en día acostumbramos a que Barcelona o Madrid lleguen lejos en Champions año sí y año también. Incluso se les exige a toda costa ganarla. Sin embargo, hace diez años éramos más conocedores de la dificultad que alberga avanzar y alzarse en lo más alto de esta competición. Sin duda una proeza originada por los dos extremos del campo. Una pieza clave en la portería y otra en el área rival con acento sueco.

Andrés Valenzuela

Andrés Valenzuela

Comunicación Audiovisual en la Universidad de Vigo. Fútbol, Cine, Música. | @andresVS19
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