Merino, trata de arrancarlo

Merino, trata de arrancarlo

El Betis, desde la llegada de Juan Merino, ha sufrido un cambio para bien, pero el cambio ocurrido no está siendo suficiente, ya que a pesar de las buenas sensaciones, los verdiblancos no consiguen victorias.
Cuando llegó Merino, el Betis se encontraba en una situación crítica, donde la afición estaba dividida entre los que estaban a favor de confiar en Mel y los que ya habían perdido la esperanza en el entrenador madrileño.

En cuanto a lo deportivo, el Betis no se encontraba tan mal como parecía según lo extradeportivo. En Liga estaba cinco puntos por encima del descenso, pero es verdad que en el Villamarín no había terminado de arrancar. Se notaban muchas carencias, sobre todo a la hora de crear fútbol, ya que faltaba la chispa que prendiera el juego de los de Mel, que tan solo dependían de la efectividad de Rubén Castro.

El primer partido de Merino fue un doloroso 4-0 en la vuelta de la Copa Del Rey en casa del máximo rival, la culminación de que el equipo no estaba bien, y que necesitaba aire fresco. Tras ese trágico partido, y eliminados de la Copa, Merino y su cuerpo técnico se pusieron manos a la obra para erradicar la mala situación y evitar así fantasmas pasados. Tenía a priori un difícil calendario en la liga, pero supo sacar dos brillantes empates ante el Villareal en El Madrigal y ante el Madrid de Zidane en casa.

Parecía de esta manera que el Betis había dado un giro de 180º grados, pero la visita a Anoeta, donde se perdió y se dió una imagen desastrosa, rebajo el efecto Merino y volvieron las críticas. Se llegaba al final del período de fichajes, y las críticas a Macià y su gestión crecían tras la derrota ante la Real Sociedad.musonda_montoya1_opt

El director deportivo consiguió a última hora, dos fichajes que en principio, no llegaban a convencer a toda la afición. Por una parte llegaba Montoya, el lateral ex del Barça de Guardiola, llegaba con un cartel de eterna promesa que no conseguía arrancar. El otro fichaje de Macià fue Musonda, otra joven promesa de la cantera del Chelsea que no había jugado ningún partido oficial a nivel profesional.

Se llegaba así al partido contra el Valencia, partido clave para Merino y sus chicos, que necesitaban de una vez darles una alegría completa a su afición. Merino decidió alinear a los dos fichajes, y sorprendentemente, los dos fueron los mejores. Con Montoya se aseguraba la solidez que tanto se necesitaba en el lateral derecho verdiblanco, y con Musonda, la velocidad y la magia que tanto se necesitaba. El partido se ganó 1-0 con gol del de siempre, y Merino conseguía así salvar su particular “match ball”, evitando su destitución y la más que posible contratación de Juande Ramos.

Con el aire fresco se llegaba a La Coruña, un partido en el que cualquier equipo se pudo llevar la victoria, pero donde sobresalió la figura de Antonio Adán, que consiguió con unas brillantes paradas, traerse un punto a tierras sevillanas.

El Betis había cambiado, pero a base de empates es muy difícil salir del atolladero. Venían ahora dos partidos clave, ante Sporting y Rayo en casa. Eran dos partidos ante rivales directos, donde dos victorias dejaban al Betis practicamente fuera de la lucha por el descenso. Fueron dos grandes partidos en los que el Betis tuvo muchas ocasiones y dejó muy buenas sensaciones, pero un despiste y un gol mal anulado en el primero, y cinco minutos de pájara en el segundo, dejaron al Betis con un mal sabor de boca y tan solo dos puntos más en su casillero.

Tras estos empates, El Betis está sorprendentemente a 4 puntos del descenso, menos puntos que cuando se fue Mel, aunque las sensaciones son totalmente diferentes. El equipo está bien , pero se necesitan victorias, y eso es lo que buscará en los próximos partidos Juan Merino.

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