Neymar. Encuentra las diferencias

El pasado sábado Brasil se coló en cuartos de final del Mundial tras una tanda de penaltis agónica en la que Neymar puso la calma. Hace tan solo mes y medio, el brasileño pasó sin pena ni gloria por el partido contra el Atlético de Madrid. Un partido clave para su equipo. Algo que se puede extrapolar a su intermitente temporada.
Analizamos la extraña transformación sufrida en el Mundial por el flamante (y costoso) fichaje de del Fútbol Club Barcelona. De jugador del montón a estrella. De jugador aburrido a chico feliz.

En Brasil todo es diferente

Está claro que en Brasil el fútbol se vive de una forma diferente. Nadie vive este deporte como los brasileños. Para ellos, es la manera más fácil de salir de la pobreza. Es el único país que exporta cada año 5000 futbolistas al extranjero. Esto define la dimensión que adquiere el fútbol allí.

Es sabido por todos que el cambio de un equipo que juega en una liga menor (como el Santos) a un equipo de Europa es difícil, pero Neymar con su selección se enfrenta a ese mismo tipo de jugadores, y no le tiemblan las piernas precisamente.

El brasileño ha arrancado el Mundial con cifras espectaculares. Goles, asistencias y destellos de calidad. Cuando él coge el balón, Brasil respira. Es la máxima estrella, el estandarte de un país que sufre y lucha con sus jugadores día a día para por fin conseguir el ansiado sexto mundial. En cuatro partidos con su Selección lleva 4 goles y brillando, siendo MVP de dos partidos y tirando del carro de la canarinha. La presión de llevar el 10 de Pelé o Zico no puede con él.

Una temporada solo aceptable

En Barcelona las cosas son distintas. Mucho se ha comentado de Neymar esta temporada, casi siempre relacionado con la temática del dinero del fichaje y los problemas fiscales de su padre.

Si nos fijamos en las estadísticas, el delantero ha jugado 26 partidos, en los que fue titular 19. Ha marcado 9 goles de 69 remates, con un 13% de acierto y ha dado 8 asistencias a sus compañeros. No son malos números, pero se esperaba algo más de un fichaje por el que el ex-presidente se jugó su puesto y la imagen de un club que es “algo mas que un club”.

Poco se ha hablado de su calidad en el terreno de juego (que la tiene) y de su brillante carrera como delantero del Barça. Cuando llegó-aún costando 57 millones-era la nueva promesa que junto a Messi debía seguir manteniendo al Barça a la cabeza de Europa. Juventud, frescura y gol. Era todo lo que necesitaba el Barça.

Problemas de adaptación al equipo y a la ciudad, que al Tata Martino no le cuadraba en el esquema, la repercusión del escándalo fiscal y los problemas físicos. Un póker de ases que han traído de cabeza a Neymar esta temporada, en la que no ha tenido un debut precisamente soñado.

Falta de confianza

Al comparar estadísticas, observamos que algo está pasando con el rendimiento de Neymar. No se sabe si por miedo a las expectativas, falta de confianza o simplemente por jugar alejado de los suyos, el brasileño ha rendido menos de lo esperado en can Barça.

Su manera de jugar y de comportarse con sus compañeros cambia completamente dependiendo de qué camiseta lleve. En Barcelona, se le ve serio y siempre acompañado de Dani Alves, su fiel escudero. En cambio, en Brasil es el que más corre, rie y bromea. Más que compañeros de equipo son amigos para él.

En el campo con Brasil se atreve con filigranas imposibles, pases fantásticos y tira todas las faltas con una seguridad impropia de un jugador de su edad. Celebra los goles con bailes y se enfada si alguien no le pasa un balón. En cambio, en el Camp Nou está tímido, titubeante, como si le diera verguenza pedirle un balón a las estrellas con las que comparte vestuario. Ha asumido un papel secundario que no le va nada bien. Ya desde el primer día afirmó que venía a aprender del mejor del mundo. Neymar muestra un respeto total por Leo Messi, tanto que en los momentos en que el argentino estuvo lesionado no aprovechó para ser él el líder del equipo.

Menos samba y más trabajar

En el Barça aún no ha encontrado su hueco. Neymar necesita esforzarse para hacer de Barcelona su nuevo hogar, y sobre todo, necesita tranquilidad, de la que no ha disfrutado esta pasada campaña. Y paciencia. El brasileño ha cumplido su sueño de jugar en Europa y poco a poco irá obteniendo galones en el vestuario azulgrana.

Ya nos quedó claro con Ronaldo, Ronaldinho o Robinho que a los brasileños les cuesta adaptarse al ritmo de la competición europea. Y Neymar es joven, pero lo suficientemente inteligente como para no desaprovechar esta oportunidad. Ya hemos visto lo que es capaz de hacer, pero siempre en Brasil. Es la hora de que Ney madure como jugador, se quite las telarañas del fraude de su fichaje y pueda mostrarnos a todos y al Barça, que al fin y al cabo son los que apostaron por él, todo su potencial.

Luis Enrique tiene trabajo esta temporada, ya que tendrá que encontrar la fórmula para que Neymar se sienta arropado también por el vestuario del equipo azulgrana y así pueda dar lo mejor de sí mismo.

Andrea Fausse

Andrea Fausse

Psicoanalista. Escribiendo, no molestar.
@Monodrops
Andrea Fausse

Latest posts by Andrea Fausse (see all)

Comments

comments