Vlade Divac (I): Historias de Yugoslavia

Vlade Divac (I): Historias de Yugoslavia

Nacido en Prijelpolje, al oeste de Serbia, en 1968 Divac forma parte de una gran generación de jugadores yugoeslavos que lo consiguieron todo antes de que la guerra les separase e incluso les enfrentase (véase el documental Hermanos y Enemigos). De todos ellos, Vlade Divac fue el que tuvo una carrera más dilatada en la NBA, y aunque no consiguió el anillo como Tony Kukoc, fue un jugador muy importante tanto en su primera época en Lakers como en los últimos años de Sacramento, donde incluso fue All-Star.

Pero vayamos a los principios. Comenzó jugando al baloncesto en el club local, el KK Elan. En 1982 fichó por el KK Sloga con solo 14 años. Su buena labor hizo que los grandes equipos serbios se peleasen por él, siendo convencido por el Partizán de Belgrado.

Ese mismo año fue ya convocado para el Mundial de España de 1986, donde jugó 7 partidos. Eso sí, aquel torneo será recordado por su papel en semifinales, donde un bisoño Divac tuvo que saltar a la cancha por los problemas de faltas de los interiores serbios como Vrankovic. Divac cometió unos dobles que dieron la oportunidad a la URSS de empatar el partido y mandarlo a la prórroga en un final increíble, ya que Yugoeslavia ganaba de 9 a un minuto del final. Mítica es la regañina de Drazen Petrovic mientras Divac se deshacía en lágrimas.

Con Partizan conseguiría el título de liga en 1987 al vencer a sus vecinos del Estrella Roja, en un equipo donde coincidió con grandes como Sasha Djordjevic, Darko Paspalj, Pedrag Danilovic o Zeljko Obradovic, y que al año siguiente sería tercero en la Copa de Europa, tras caer en semifinales ante Maccabi de Tel Avic. Con el equipo de Belgrado también lograría la Copa Yugoeslava, al derrotar a la Jugoplastika y la Copa Korac frente a Cantú.

Hay que destacar que en aquellos años la liga yugoeslava pasaba por ser una de las más competidas del continente. Ya que al Partizan de Divac había que sumar a la Cibona de Drazen Petrovic y a la Jugoplastika de unos jovencísimos Kukoc y Radja que consiguieron el título de liga en 1988 y 1989 derrotando en la final a Partizan (también ganarían los dos años siguientes, las dos últimas ligas yugoeslavas). Asimismo, había apariciones estelares de equipos como el Bosna de Sarajevo o el Estrella Roja, que en aquellos tiempos era un segundón ante tanto talento.

Divac era por aquel entonces un jugador que destacaba por la movilidad que tenía para su altura, en torno a 2.16. En cierto modo, era un nuevo Sabonis, que gustaba de finalizar sus jugadas en mates y que tenía un tiro aceptable y una buena lectura de juego. Aunque no llegaba las cotas del Zar lituano, era un pívot de referencia en Europa. Divac dejaría Yugoslavia en 1989, con solo 21 años, al ser drafteado por Los Angeles Lakers en primera ronda, en el puesto 26, todo un logro para un europeo en aquella época. Sin embargo, antes de ver su prolongada carrera NBA, nos tendremos primero en su carrera con la selección yugoeslava, primero unificada y luego tras la disgregación.

Aquellos jóvenes que asombraron al Mundo

Habíamos dejado a Divac con la selección en 1986, con una medalla de bronce muy amarga. Por cierto, que ese mismo año Divac había ido al Europeo junior donde había conseguido el oro, con sus compañeros de generación: Kukoc que era del 68 como él y Djordjevic y Radja que eran un año mayores. Precisamente con Kukoc, había sido también oro en el Europeo Cadete de 1985, en una final jugada frente a la España de Juanan Morales, Pep Cargol o Juanan Morales. Sin embargo, de esta generación de jóvenes jugadores solo Divac dio el salto en 1986 de la mano de un histórico como Kresimir Cosic.

Al año siguiente Divac comandaba en la pintura una selección yugoeslava llena de talento en el Mundial sub 19 de Bormio flanqueado por talentos como Djordjevic, Radja y Kukoc. Yugoeslavia terminaría haciéndose con el oro sin perder ningún partido del torneo. En la final, ante la Estados Unidos de Gary Payton, Stacey Augmon o Larry Johnson, Divac fue el máximo anotador con 21 puntos.

En 1987, Divac estaba presente en el equipo plavi que consiguió el bronce en el Europeo de Grecia, robando la presea al equipo español en el partido por el tercer y cuarto puesto. Fue un torneo muy irregular para la joven selección balcánica que cayó en semifinales ante la Grecia de Gallis, pese al enorme torneo de Drazen Petrovic, líder indiscutible de esta selección. En esa selección ya habían aparecido su compañero en Partizan Sasha Djordevic y sus compañeros de generación Kukoc y Radja. En aquel torneo Divac fue el tercer anotador de la selección balcánica, aunque tanto él como Paspalj, segundo anotador plavi, muy lejos de Drazen.

Al año siguiente, Divac formaba parte de la selección yugoeslava que consiguió la plata en los Juegos Olímpicos de Seúl. Yugoeslavia se había plantado en la final con una sola derrota, la infringida por Puerto Rico, que hizo un gran torneo. Tras deshacerse de la Australia de Andrew Gaze en semifinales, los balcánicos no pudieron con la URSS en la final. Divac ya era el segundo máximo anotador de aquel equipo, con 12 puntos por partido, y el único que superó la decena en aquella final junto a Petrovic. Por cierto, que Divac ya había tenido un gran comportamiento en el Preolímpico de Holanda, con 15 puntos por choque, donde Yugoeslavia consiguió la segunda posición.

Aquella joven selección yugoeslava estaba llegando a su punto de maduración de la mano de Dusan Ivkovic, que había tomado el mando en los 1988 y que llevaría a esta generación a la gloria. En 1989 jugaban el Eurobasket en casa, en Zagreb, y conseguirían el oro tras ganar los cinco partidos del torneo con verdadera autoridad y vengarse en la final de Grecia. Petrovic fue el auténtico MVP de aquel torneo, mientras que Divac no dio el rendimiento de anteriores torneos, aunque hizo una buena final con 16 puntos. Tras aquel torneo Divac ponía marcha a la NBA.

Al año siguiente, Yugoslavia seguía su marcha triunfal con el oro en el Mundobasket de Argentina. Yugoslavia tendría un torneo casi inmaculado, con un solo borrón su derrota en la fase previa ante Puerto Rico, que volvía a ser la sensación con su cuarto puesto final. En aquella selección Divac tenía un gran protagonismo en la zona, aunque la gran sensación de aquel torneo fue sin duda Tony Kukoc. Divac estuvo bastante discreto tanto en las semifinales ante Estados Unidos, como en la final ante la Unión Soviética, pero ante tanta acumulación de talento alguno tenía que quedarse sin anotar tanto. Pese a que Divac había sido el primero en llegar a la selección, sus compañeros de generación venían pisando fuerte. Además, Divac no solo era un anotador, sino que aportaba mucho en rebote e intimidación.

El europeo de Roma de 1991 puso punto y seguido al dominio de los balcánicos en el concierto europeo. Fue un torneo raro, ya que ya no estaba la Unión Soviética, de hecho ni existía. Además, Drazen Petrovic no acudió, ya que estaba concentrado en la NBA, y se atisbaban los primeros problemas políticos entre croatas y serbios. Precisamente dos croatas, Kukoc y Radja serían los máximos anotadores de los plavi en aquella cita, con Divac a buen nivel con 12 puntos por noche. Los balcánicos ganaban su tercer oro en tres veranos al ganar a la Italia de Ferdinando Gentile y Walter Magnifico, en una final que quedaba marcada por el abandono de la convocatoria de Jure Zdovc antes de las semifinales.

La yugoeslavia serbiomontenegrina

Aquella renuncia de Zdovc era la señal de que algo malo se avecinaba. El horror se apoderó de la antigua Yugoeslavia durante cuatro largos años, en un conflicto que se enquistó y que ha vuelto a rebrotar en diferentes ocasiones, lográndose una paz artificial. Consecuencia de aquella guerra, Yugoeslavia, es decir Serbia más Montenegro, fue apartada de las grandes competiciones.

Aquel equipo volvió en 1995, dirigido de nuevo por Dusan Ivkovic. Yugoeslavia había arrasado en la previa y haría lo mismo en el torneo final, donde conseguiría nueve victorias en otros tantos encuentros. Aquel equipo tenía algunos supervivientes de 1991 como Zarko Paspalj, Zoran Savic, Pedrag Danilovic, Sasha Djordjevic y el propio Vlade Divac. A ello se sumaban nuevos talentos como Dejan Bodiroga o Zeljko Rebraca. Divac fue el cuarto máximo anotador de esa selección, con 9 puntos por partido. En la final, los balcánicos vencieron a Lituania, en un partido que nos dejó aquel duelo al sol entre Djordjevic y Marciulionis. Divac acabó la final con solo 5 puntos, con problemas de faltas ya que tuvo que marcar a Sabonis. Además, este ya era otro Divac, mucho menos atlético y con más problemas para anotar cerca del aro.

En 1996 Divac jugaría sus segundos y últimos juegos olímpicos, donde consiguió otra plata. Aquel equipo ya estaba entrenado por Zeljko Obradovic, quien había sido compañero de Divac en sus tiempos de Partizan. Yugoeslavia hizo un torneo estelar en el apartado ofensivo, estando en torno a los 100 puntos de media hasta semifinales, comandados por un Danilovic en el mejor momento de su carrera. Allí volvieron a ganar a la Lituania de Sabonis y Marciulionis y se plantaron en la final ante Estados Unidos. En esa final los balcánicos aguantarían tres cuartos al equipo americano y precisamente la eliminación por faltas de Divac hizo mucho daño al conjunto plavi. Divac terminaría el campeonato con 6 puntos de partido, pero siendo el máximo reboteador de Yugoeslavia.

Aquí comenzaría un periodo de renuncia de Vlade Divac a la selección. Pese a que no era un jugador todavía veterano, en 1996 contaba con 28 años, renunciaría a participar en el europeo de 1997 y en el Mundial de 1998, que Yugoeslavia ganó sin su presencia, con Bodiroga y Djordjevic como líderes. Divac ya había ganado muchas cosas con Yugoeslavia, y eso que habían mediado años en los que no había podido acudir por la sanción al país.

Sus dos últimos apariciones y dos nuevas medallas

Vlade volvió en 1999 para jugar el Eurobasket que había de disputarse en 1999. Ese fue el final de la racha victoriosa de los plavi, en un torneo en el que no pudieron contar con Sasha Djordjevic, uno de los mejores jugadores del momento.Los balcánicos fueron superados por la Italia de Gregor Fucka, Carlton Myers y compañía en semifinales, aunque amarrarían el bronce ante Francia. Divac terminaría aquel campeonato con 10 puntos de media.

El gigantón serbio no participaría del descalabro de Sydney 2000, ni del oro de 2001. Volvió a la selección para dar su último aliento en el Mundobasket de 2002. Aquella fue una Yugoeslavia tremendamente irregular, que comenzó el torneo con una derrota inesperada ante España. Por cierto, que el propio Divac había dicho en la víspera aquello de que España no ganaría a Yugoeslavia ni con 12 Gasoles. Aquel era un equipo con mucho talento, con jugadores como Dejan Bodiroga, Peja Stojakovic (quien era compañero de Divac en Sacramento Kings), Marko Jaric o Milan Gurovic. Divac ya era un jugador poco importante en la anotación, pero seguía siendo importante en la zona, destacando por repartir bastante “estopa”. Los balcánicos, que estaban entrenados por Svetislav Pesic consiguieron enderezar el rumbo en cuartos y eliminaron a Estados Unidos, los anfitriones. Tras superar a los sorprendentes neozelandeses, ganaban el oro en la final ante Argentina, no sin cierta polémica. Eso sí, Divac tuvo que bailar en aquel partido con la más fea, pues Oberto se fue a 28 puntos frente a él. Era el segundo oro mundialista para Vlade Divac, que cerraba un historial con la selección de ensueño.

Vlade ya no participaría de la nueva selección que tomaría la denominación de Serbia y Montenegro que terminaría sexta en 2003 y pegaría el gran batacazo en los JJOO de 2004 al acabar últimos de su grupo en la fase previa.

El balance de Vlade Divac con la selección no es nada desdeñable. Dos oros y un bronce en tres mundiales disputados, dos platas en dos JJOO y nada menos que tres oros en cinco participaciones de Eurobasket. Divac fue uno de los integrantes de una generación yugoeslava que asombró al mundo. Jugadores altos pero con una movilidad tremenda, como Tony Kukoc o Dino Radja. La guerra hizo que sus caminos se separasen, pero Divac encontró aún un gran espacio para la gloria en aquella selección serbia. Nunca fue la verdadera estrella de aquellos equipos, pero siempre fue un jugador muy importante en la zona, gracias a su altura, y gracias a su movilidad y físico en sus primeros años, y a su lectura del juego cuando el físico le fue abandonando.

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